Mamma mia. El ganador se lo lleva todo. Pero el espectador también. Cuando en una peli de arte y ensayo, te encuentras con un prodigio, lo agradeces, lo celebras, lo vives. Cuando en una peli en la que no esperas nada, te encuentras con una escena como la vemos abajo, con una imperfecta Streep más perfecta que nunca, con una música simple que penetra en lo profundo de tu más corazón, con energía cinética en cada fotograma, sabes que el viaje ha merecido la pena, sabes que el sueño ha vuelto ser real, sabes que el eterno poder de evocación del cine se ha quedado en tu cerebro.
Antes que el diablo sepa que has muerto. La heroína es un peligro, es un mito y es una obsesión. Nadie que haya visto a Phillippe Seymour Hoffman metiéndose en el apartamento más peligroso, mítico y obsesivo del mundo puede olvidarlo. Yo, desde luego, no. La atmósfera, la androginia del camello, el gordo en el que se refleja. Todo lleva a que sentir lo mismo que con la heroína. Esa escena se vuelve un peligro, un mito, una obsesión.
http://www.youtube.com/watch?v=RRaYzHwxd8k
Peor, pero disponible en esta misma página es la que abajo veis.





















