viernes, noviembre 12, 2010

UN NUEVO CINE, UN VIEJO CINE

Resulta curioso que 2 de las mejores pelis del año sean documentales.
Una es Anvil, la otra es María y yo. Y ambas recurren a la realidad para contar historias de perdedores que en el fondo son ganadores. Son historias que antes tocaba Hollywood y luego tocó el cine independiente. Pero son historias que hoy no se tocan apenas en la ficción.
Y el cine llega al corazón más que nunca a través de ellas. Conmino a los cineastas a recoger esta senda. Es la senda de Beto en Parque Vía, de Beni Lakun en Bajo las estrellas, de Olive Hoover en Little Miss Sunshine. Es la senda de CC Baxter en El apartamento.

ANVIL (Sacha Gervasi): 9


Anvil es la película que todo artista debería ver. Es más, no sólo ver, sino convertirla en su religión.
Lo es por lo que cuenta. Por la fe inquebrantable de un par de locos en el triunfo, en romper la barrera que separa su propio patetismo del ajeno. Por la determinación con la que buscan su autorrealización sin perder sus valores. Por encontrar la felicidad en el camino más que en el destino.
Lo es también por cómo lo cuenta. Y lo cuenta con verdad. Con una cámara en mano que se vuelve agente doble, se vuelve cómplice de protagonista y espectador. Con un humor que desnuda a los personajes y luego les hace merecedores del calor de un abrazo. Con una ternura idéntica a la de los amigos, a los cuales llegas a querer más por sus virtudes que por sus defectos.
Con todo eso, Sacha Gervasi construye una obra maestra. Un monumento al arte, pero también al al fracaso, a la familia. Una nueva demostración de que es en los márgenes de la realidad y del triunfo donde se encuentran las metáforas que convertir en ejemplo, en referente vital.
Por ello, si el fracaso de Anvil como grupo les dignifica, el éxito de la peli les glorifica.

martes, noviembre 02, 2010

THE TOWN (Ben Affleck): 5


La carrera de Ben Affleck es una carrera contra su incapacidad para interpretar.
En el camino lo ha probado todo. Ha moldeado su cuerpo. Se ha liado con la cantante-actriz más famosa. Ha intentado hacer películas serias. Ha hecho mierda. Ha escrito un guión. Ha desaparecido del mapa. Ha proclamado su alcoholismo. Ha buscado la redención.
Ahora ha probado a dirigir. No he visto Adiós, muñeca, adiós. Pero ha gozado de gran prestigio. El mismo que sorprendentemente ha adquirido The town, Ciudad de ladrones.
Quizá lo que le falte probar sea desaparecer de la pantalla. Porque The Town no es una mala película. Tiene ritmo y nervio en el montaje. Tiene personajes que podrían interesar y una actriz estupenda. Tiene acción bien rodada y una trama interesante. Acusa de exceso de tópicos, pero entra dentro de lo que esperas en una peli de helicópteros y grúas sobre los todoterreno.
El problema es que está él. Está el que estuvo a punto de joder una obra maestra como Persiguiendo a Amy. Está en el que jode cada fotograma con su pose interesante y falsa tortura, con su exhibición de músculos y de nulo carisma. Porque él es el problema. Si no fuera por él, una historia de amor tan falsa podría ser creíble. Si no fuera por él, la trama llegaría a apasionar.
Ahora que ha probado la dirección, ha llegado el momento de terminar su carrera. Sólo tiene que hacer una cosa para conseguirlo: desaparecer de la pantalla.