miércoles, mayo 20, 2009

LA VERGÜENZA (David Planell): 6

La papelera está llena de historias tiradas. Son argumentos excelentes cuyo desarrollo es incapaz de aprovechar su potencial. Generalmente son problemas de guión, raramente de dirección. La vergüenza no pertenece a esta categoría.
En la papelera apenas hay guiones estupendos cuya ejecución es incapaz de hacer realidad el papel. La vergüenza sí pertenece a esta categoría.
El argumento es insigne. Una pareja izquierdista, biempensante, educada para no dar a su hijo más que reprimendas cursis se encuentra con que su hijo adoptado es poco menos que el diablo vestido de peruano. Y ni quieren ser racistas, ni quieren ser dictadores. Eso les conmina a ser lo que no son, a ser lo que han aprendido a no ser. Y eso les sitúa en un punto en que cada uno tiene un interés opuesto.
Partiendo de esta premisa y siendo David Planell fiel a su propio estilo, a los diálogos afilados y mordaces, al tiempo real y espacio único, el director podía haber confiado en su material y lograr una película épica en lo íntimo, capaz de hacer discurso de cada discusión, metáfora de cada actuación.
Sin embargo, no lo hace. Alguien le convence de que se vuelva más cinematográfico. Y sale innecesariamente de la casa. Y mete el innecesario personaje de la criada que es madre. Y dobla al niño actor. Y no respeta el tiempo real. Y rueda mal y encuadra peor.
El guión es tan poderoso que todo ese cúmulo de malas decisiones no dan traste con la película. Y consigue situaciones potentes, risas varias y un par de momentos notables. Pero sigue quedando el poso de lo que pudo haber sido. De lo que no es. Todo por no haber sido fiel a sí mismo.

miércoles, mayo 13, 2009

Cine Forum: PLÁCIDO (Luis Garía Berlanga)


Cualquier película que se precie debiera marcarse como objetivo ser representante de su tiempo. Pocas lo consiguen. Pocas logran que viéndola, veas su sociedad, alcances a conocer todos los entresijos de las conciencias, de los hábitos, de las relaciones. Plácido es representante de su tiempo, es hija y madre de su tiempo.

Asusta ver lo que éramos, alegra ver lo que hemos evolucionado, acojona ver lo que en esencia somos. Todo eso me surge cuando veo Plácido. Veo una sociedad de hace cuarenta años y no veo apenas diferencia con la del siglo XIX. Veo una sociedad donde la picaresca es la norma, la convención la forma, y la pobreza sólo adorna. Veo una sociedad en blanco y negro, donde Franco estaba en cada casa y la condición humana en cada esqueleto. Veo una sociedad tan lejana en forma que me hace preguntarme si somos tan lejanos en el fondo.

Y no tengo respuesta. Supongo que soy optimista. Todo lo optimista que no son Berlanga ni Azcona. A cambio de pesimismo, ellos ofrecen risas. Muchas risas. Pocas películas son capaces de derrochar humor, de lograr que un chiste se encadene con otro chiste, que haya gags que queden tapados por la risa del anterior, que todo el metraje esté acompañado de carcajadas. Quizá sea la película española con mejores diálogos de la historia, desde luego es la más representativa de la sociedad del franquismo, quizá sea para siempre la película más representativa de nuestro humor.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El verdugo.
2. Calabuch
3. Los jueves, milagro
4. Vivan los novios
5. Todos a la cárcel

martes, mayo 05, 2009

CONTROL (Anton Corbijn): 7

El biopic musical es un subgénero en sí mismo. Y como todo subgénero, está sujeto a unas reglas muy escritas.

Ha de tratar al cantante con comprensión, con veneración, pero mostrando las consecuencias de sus actos. Ha de mostrarle en mil y un conciertos gozando de su arte. Ha de ofrecer todos los eventos biográficos de su vida.

Control es mejor biopic de Ian Curtis cuanto más se aleja de estas reglas. Si hubiera seguido las enseñanzas del propio creador de Joy Division hubiera buscado la tristeza poética en sus formas y en su ente, y no en sus acontecimientos.

Por ello, lo mejor de la peli está cuando no se plantea narrar su vida, sino simplemente ofrecerla. Hay verdadera vida en su prólogo cuando conoces y predices a Ian Curtis en un solo plano, en una sola calada, en una sola mirada. Ese plano, esa calada, esa mirada basta para saber todo lo que viene después. La autotortura, la culpa, la ansiedad por ser normal cuando es imposible que lo sea ya está tratada, ya está justificada, no hace falta ahondar en ella. Y a veces, Corbijn trata de hacerlo. Y trata de hacerlo recurriendo a los acontecimientos: a su boda, al nacimiento de su hijo, a su infidelidad, a su enfermedad.

No era necesario. Lo que importa es lo que sale de su boca, esa poesía maldita que te envuelve y te hace más bella la tristeza, más poderosa la fealdad, más inteligible el mundo interior en el que habita. Esos momentos los logra de dos formas: una es muy clara, y no es mérito suyo: son sus canciones, simplemente sublimes. La segunda sí es mérito del director: son sus actores. El trabajo de Samantha Morton es extraordinario, sincero, profundo, verdadero.

La actuación de Sam Riley es otra cosa. Es otro nivel. No es actuación, es asunción. No es personaje, es personalidad. No es recreación, es creación. Su interpretación tiene tal carisma, tal fuerza, tal verdad que ya desde la primera escena, lo comprendes, lo veneras, conoces todas las consecuencias de sus actos. No necesitas saber nada más de él porque todo está en su mirada, en sus silencios, en sus actos siempre a contracorriente de un tipo que simplemente quería ser corriente.

miércoles, abril 29, 2009

Cine Forum: MEMENTO (Christopher Nolan)


Memento: Detenerse a discurrir con particular atención y estudio lo que le importa. ¿Qué estudiar? ¿Qué nos importa? ¿Qué recordamos de lo estudiado? ¿Qué recordamos de lo que nos importaba?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

El maestro inglés Christopher Nolan se mete en compañía de su hermano Michael en la mente de un hombre que se plantea todas las preguntas de la filosofía. Y lo hace a ritmo de thriller endiablado. A ritmo del que trata de saber por qué está aquí con la desesperación de no saber adónde va. Al ritmo del hombre moderno. Al ritmo del hombre de siempre.

Y en un golpe de efecto que es todo menos efectismo, ese ritmo es un un ritmo inverso, anticronológico, una lucha por volver a los orígenes, por encontrarnos en nuestra esencia. Por obviar lo que no es cierto. Por obviar lo que no es instinto. Por alejar el aprendizaje y quedarnos con lo que realmente somos y seremos.

De todo eso va ese momumento que es Memento. De cómo tratar de volver a construirnos sabiendo que en el camino, asumiremos mil certezas que impedirán el objetivo. De todas las mentiras que nos generamos para afrontar la vida con certeza. De todas las asunciones que realizamos para volver a creer que somos un ente completo, algo en lo que poder (auto)confiar.

Y si este argumento, en manos de un filósofo hubiera sido carne de pedantería, y en manos de un "autor" en carne de aburrimiento, Nolan logra que Memento no sea más que cine negro, intriga acelerada que te ata a la butaca y te sobresalta el corazón, que te sobrecoge el alma y te aturde el cerebro, que te deja sin respuestas y te plantea más preguntas de las que te ves capaz de asumir.

Pero sin embargo, al terminar, al no ser capaz de unir los hilos, el espectador se da cuenta de que no hay por qué unir los hilos. Que la certeza está en la ausencia de certezas, que la inteligencia está en hacerse preguntas con la seguridad del que no encontrará la mejor respuesta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Insomnia
2. The prestige

martes, abril 14, 2009

Cine Forum: EL BUSCAVIDAS (Robert Rossen)

Ayer pudimos ver un auténtico clásico del cine, del cine comercial, del cine de siempre: El Buscavidas.
Una muestra de cómo poder traspasar la barrera del tiempo, la barrera del color, la barrera de los modelos de vida. Y para hacerlo, sólo hay una receta: hacer algo universal, hacer una película con una historia tan trabajada que valga para cualquier momento, para cualquier evolución tecnológica o social.
Porque El Buscavidas representa lo mejor del cine clásico, del cine de los 40 y 50. Representa el cine literario, ese cine pensado por los mejores escritores de la época, y que todavía hoy nos sigue anonadando con sus conflictos con cien caras, con sus personajes con mil aristas, con sus argumentos con un millón de posibilidades.
Son guiones de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real. Donde las preguntas no son obvias y respuestas nunca son replicables. Donde las situaciones requieren análisis y sus consecuencias no son necesariamente optimistas. Son historias de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real.
Son guiones como los que ya nunca se hacen. Son películas para siempre.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El político

miércoles, abril 01, 2009

Cine Forum: AL FINAL DE LA ESCAPADA (Jean-Luc Godard)


Robert de Niro apuntando con su pistola a su imagen en el espejo. Woody Allen saltando de plano en plano en Manhattan sin cambiar el encuadre. Al Pacino queriendo dormir al final de Insomnio. Son tantos los homenajes, las repeticiones, las imitaciones que genera esta película que no iríamos demasiado lejos si decimos que Godard reinventó el cine. Si en Francia se creó, en Francia se volvió a crear 60 años después.

Y quedaron fuera las imposturas, pero mantuvo el glamour. Y quedó fuera la sintaxis de la novela, pero mantuvo su drama. Y quedaron fuera las reglas, pero mantuvo su magia.

A bout de souffle es eso pero también es mucho más. Es rotura de normas pero para generar libertad. Es innovación pero para aportar a la historia. Es avance pero para hacer sentir la historia. A bout de souffle es todo eso y es mucho más.

Porque sobre todo lo que es es encantadora. Quizá ninguna película tenga tanto encanto como ésta. Quizá ninguna película transmite tanta libertad, tanto gusto por rodar, tanto verdadero glamour, tanta pasión que se escapa por los poros, tanta belleza visual.

Tiene tal magnetismo que cualquier análisis lo obvia. Sí, sus innovaciones la hacen más importante que ninguna, la hacen más imitable que ninguna. Pero nada de lo que hagan conseguirá captar lo que Godard captó: la esencia de la vida, el afán por la libertad, la lucha individual frente a los rígidos esquemas colectivos. Eso no está en sus innovaciones, está en la pantalla. Y hoy, como siempre y como nunca, llega al espectador para aturdirle, para sorprenderlo, para hacerle sentir que por un momento puede ser un pájaro que vuela.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Band aparte
2. Vivir su vida

lunes, marzo 30, 2009

LA CLASE (Laurent Cantet): 8


Hay dos tipos de películas: películas que te hacen mejor la vida y películas que te hacen mejor persona. La clase es de las segundas. Aunque a ratos es también de las primeras.
Es de las primeras porque pocas películas te acercan a ver un mundo que conocemos pero que en el fondo desconocemos, que sabemos que existe pero no cómo funciona, que imaginamos su complejidad pero que no reconocemos a quien la afronta. Y es que La clase nos mete en un mundo nuevo, el de las escuelas llenas de inmigrantes. Y no es un mundo ajeno, es nuestro mundo.
Y nos permite ver esa vida a través de una rendija. Nos ofrece sus aristas y sus recompensas, sus luchas cotidianas y sus pequeños triunfos, sus fracasos y sus incomprensiones.
Y lo hace entre sus muros. Cantet es tan fiel a sí mismo que no sale nunca de ellos. No trata de buscar explicaciones psicológicas al comportamiento de sus personajes, simplemente los muestra tal y como son. Las explicaciones las debe dar al espectador. Él simplemente lanza preguntas, algunas de ellas tan fuertes como si la democracia es el mejor sistema, como si el Estado del Bienestar no ha podido llegar a su punto sin retorno.
La clase te ofrece eso y no te ofrece otra cosa. No todo el rato te entretiene, pero sí todo el rato te hace saber más, sentirte peor para sentirte mejor. La clase no es Recursos Humanos, no es su mejor película, pero sí es la clase de película que permite ver que detrás de sus imágenes hay un autor que, pese a su compromiso con el mundo, nunca hará trampas.






sábado, marzo 14, 2009

GRAN TORINO (Clint Eastwood): 7


Hoy ya nadie duda de que Eastwood es uno de los más grandes. Desde que nadie duda, desde Sin perdón, pero sobre todo desde la gloria de Oscars de Mystic River y Million Dollar Baby, a cualquier cosa que hace se le trata de poner el adjetivo de obra maestra. Y no todas lo son.

En todas guarda sus constantes. Personajes muy cuidados, narración permanente, emoción contenida y aprendizaje vital. Son cuatro constantes permanentes en el cine clásico, que en su voz y en su autoría permiten a veces alcanzar la maestría y otras, ser simplemente buenas películas, con un un importante punto de previsibilidad.

Es el caso de Gran Torino. Porque ahí están las virtudes y los defectos de Gran Torino. En la necesidad de respetar sus constantes, en la necesidad de tener un aprendizaje que libere al anciano y al chinito, en la necesidad de descubrirse, abrirse y crecer. Esa necesidad hace que esperes cada cambio de giro con la certeza del que ha rebobinado para volver a ver. Esa necesidad hace que a veces sus mensajes se vuelvan obvios, sus situaciones esquemáticas y sus actuaciones y emociones menos contenidas de lo que hubiera buscado.

Y esa necesidad es lo que hace que su desenlace sea demasiado didáctico, claro. La victoria de unos sobre los otros es tan elemental e innecesaria, que el último plano se revela forzado, cortable en montaje.

Por el camino ha pasado Eastwood, ha pasado un autor de cine clásico. Con sus virtudes y sus defectos. Se trata de un autor, pero no siempre un maestro.

viernes, marzo 13, 2009

Cine Forum: DOS EN LA CARRETERA (Stanley Donen)


Pocas veces uno tiene la oportunidad de ver dos pelis en una. No, dos pelis cualquiera, dos pelis opuestas, dos pelis que representan modelos antagónicos, referentes culturales radicalmente distintos. Dos en la carretera da esa oportunidad. Y nadie la debe perder. Nosotros ayer no la perdimos.

1967. El cine clásico estaba a punto de morir. El cine de autor estaba a punto de nacer. Ahí aparece Dos en la carretera, a caballo entre uno y otro, pero montado en los dos. Sí, porque Stanley Donen no se queda en las medias tintas, opta por los dos de manera radical.

Del cine clásico, toma el conflicto claro, el entretenimiento, el humor físico, el gusto por la estructura precisa, el protagonismo claro de una pareja, los actores carismáticos, la coreografía, el diálogo indirecto, la dirección artística, el glamour que proporciona posteridad.

Esto ya hubiera bastado para configurar una obra maestra, para hacer un Sabrina o un Vacaciones en Roma. Pero no bastaba para hacer una obra diferencial, majestuosa, mítica, única. Necesitaba otra cosa. Unirse a la Nouvelle Vague, a la profundidad y a la radicalidad en la apuesta, a la dureza de no tomarse las cosas nada a la ligera, a la perdurabilidad.

Y del cine de autor, tomó la fuerza, la bestialidad de su pesimismo, el silencio brutal que genera cada frase repetida como una puñalada, la apuesta por un solo tema al que explotar hasta hacer que él explote.

La suma de ambas dio la mejor película de matrimonios de la historia. Una película que en sí misma es una lección tan brillante que uno no la quiere aprender. Aunque una vez que la aprende, aprende a quererla, a valorarla.

Yo ayer la vi por tercera vez. Pronto habrá una cuarta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Cantando bajo la lluvia.
2. Charada

lunes, febrero 16, 2009

Cine Forum: LOS TRES DÍAS DEL CÓNDOR (Sidney Pollack)


El cine de acción es convenientemente eliminado de cualquier lista de buenas películas. Si la comedia es generalmente apartada, la acción es directamente no considerado. Filmes como Chacal, Misión imposible o El Mito de Bourne no es que no aparezcan por los festivales, es que ni siquiera reciben una mínima nominación no técnica al Oscar.

Por eso quisimos apostar por Los tres días del Cóndor. Para demostrar que no importa el género, el cine es siempre un vehículo para hablar de las cosas serias.

La obra de Pollack lo hace. Habla de conspiraciones y de marionetas. Habla de política e individuos. Habla del filo y del abismo. Y lo hace al más puro estilo Pollack, al más puro estilo Redford. No hay lugar para la grandilocuencia, no hay lugar para los golpes de efecto. Todo es académico, todo es necesario, todo es narración.

Quizá de ahí nacen sus defectos y nacen sus virtudes. Al ser todo narración, al final quedan personajes y trama, trama y personajes, pero quizá falten detalles. Lo que no falta es sentimiento. Si algo logra Los tres días del Cóndor es captar el estado de una nación. Hacer entretenimiento reflejando sociología. Cine de ficción que refleja la realidad.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Tal como éramos.
2. Memorias de África
3. Tootsie
4. La intérprete

viernes, enero 30, 2009

Cine Forum: CHINATOWN (Roman Polanski)

Chinatown no es un barrio, es un estado de la mente. El estado de la mente al que vuelves sabiendo que no debes volver. El lugar de los errores, el lugar en el que te pierdes, al lugar al que tiendes.
Towne, Evans y Polanski construyen una película acerca de ese estado de la mente. Pero en ella no hay lugar para los discursos, no hay sitio para la filosofía, no hay momento para el mensaje.
Todo en ella es narración. Narración apasionada, apasionante. Historias de cine negro que se mezclan y se alimentan. Los conflictos de siempre explicados como nunca. Dramas brutales contados como si fueran banales.
El modélico guión de Robert Towne te lleva en una barca en la que, como Jack Nicholson en Chinatown, siempre estás perdido. Siempre vas 5 minutos por detrás de la trama. Siempre hay algo que se te escapa. Algo que no logras asir ni conectar y que crees que te va a dejar atrás. Y sin embargo, a los 5 minutos eso ya lo has conectado. Pero hay otro cabo suelto que tomar.
Así construye una trama, donde nada queda al azar. Donde todo tiene lógica y nada tiene explicación. Una trama en la que el espectador participa del juego sin saberse más reglas que las del cine clásico. Una trama que no sabes dónde va a llevarte. Hasta que como Jack Gittes llegas a Chinatown y te encuentras que estás perdido. Que has llegado al estado de la mente al que tiendes. Al estado de la mente del que no puedes salir.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. La semilla del diablo
2. La muerte y la doncella
3. Lunas de hiel
4. Repulsión
5. Cul-de-sac

viernes, enero 09, 2009

Las 5 mejores escenas del año

Algunas ya he tenido que citarlas antes. En un año de cine regular, puede haber grandes momentos. No son tantos los memorables. Pero existen, pero son:
  • Sin lugar, a dudas el mejor momento del año es en 4 meses, 3 semanas y 2 días. La crudeza, verdad, fuerza del conflicto entre Anamaria Marinca y Vlad Ivanov es tal que no se va al día siguiente de la cabeza. No se va una semana después. No se va al acabar el año. Sé que no se va a ir nunca. Los 20 minutos en tiempo real grabados por Christian Mungiu son tal prodigio de guión, dirección e interpretación que serán estudiados por estudiantes que todavía no han nacido. Desde aquí, un brindis en romanó por este dios muerto.
  • Los actores no son autores. Pero hay escenas en las que devienen en ello. Sólo los grandes lo consiguen. Javier Bardem hoy en día es el más grande. No conozco a nadie que vaya a una gasolinera igual que antes de ver No es país para viejos. Puede ser culpa de los Coen. Puede ser culpa de Cormac McCarthy. Es seguro de culpa de Bardem.
    Mamma mia. El ganador se lo lleva todo. Pero el espectador también. Cuando en una peli de arte y ensayo, te encuentras con un prodigio, lo agradeces, lo celebras, lo vives. Cuando en una peli en la que no esperas nada, te encuentras con una escena como la vemos abajo, con una imperfecta Streep más perfecta que nunca, con una música simple que penetra en lo profundo de tu más corazón, con energía cinética en cada fotograma, sabes que el viaje ha merecido la pena, sabes que el sueño ha vuelto ser real, sabes que el eterno poder de evocación del cine se ha quedado en tu cerebro.


  • Antes que el diablo sepa que has muerto. La heroína es un peligro, es un mito y es una obsesión. Nadie que haya visto a Phillippe Seymour Hoffman metiéndose en el apartamento más peligroso, mítico y obsesivo del mundo puede olvidarlo. Yo, desde luego, no. La atmósfera, la androginia del camello, el gordo en el que se refleja. Todo lleva a que sentir lo mismo que con la heroína. Esa escena se vuelve un peligro, un mito, una obsesión.
  • Arma fatal. La parodia es un género devastado por los intelectuales. Esos intelectuales que olvidan que la risa es el orgasmo de la inteligencia. El comienzo de la escena de acción de Arma fatal es uno de los momentos más descomunalmente divertidos que recuerdo. Es tan increíblemente divertido que resulta complicado reírse de todos los chistes. Por eso, nada mejor que revivirlo:
    http://www.youtube.com/watch?v=RRaYzHwxd8k
    Peor, pero disponible en esta misma página es la que abajo veis.
  • MAMMA MIA (Phyllida LLoyd): 7,5

    Nada de lo que diga tiene a partir de ahora ningún valor. Estoy encerrado en un tren. Estoy en la bella localidad de Calatayud. La nieve me rodea y llevo una hora sin avanzar. Estoy con una cerveza y dos copas, tomando la tercera. Estoy feliz.
    Acabo de ver Mamma mia. Acabo de llorar, acabo de carcajearme, acabo de reír, acabo de bailar con la imaginación, acabo de martillear el suelo con mis pies. Acabo de volver a disfrutar del noble arte de dibujarte una sonrisa en el rostro y no arrancárterla hasta el icono de copyright.
    Sé que no pasará a la historia. Sé que en un rato me habré olvidado de ella. Sé que no será analizado por analistas sesudos. Sé que yo no debiera analizar en este blog. Sé que mi esnobismo la condenó a mi ostracismo en taquilla. Sé que mis pies, mi estómago, mi mandíbula, mis cuerdas vocales la han gozado como pocas.
    Nada de lo que estoy diciendo tiene ningún valor. El único valor está en lo que he vivido. Y lo que he vivido no es reflexión, es evocación. No es realidad, es sueño. No es análisis, es experiencia. No es vida, es magia.
    La magia no la genera una sublime Meryl Streep. La magia tampoco la genera un montaje superlativo. La magia ni siquiera la genera la misteriosa complicidad de la música de Abba. La magia la genera una coherencia entre forma y fondo tan profunda que hace que las letras adquieran vida, que los sueños se vuelvan tangibles, que la culebronesca trama adquiera ironía, que la risa tornre felicidad y los pies se vuelvan alas.
    La magia es vida. Y películas como Mamma mia no volverán a ser mencionadas en mi blog, pero ayudan a hacer un mundo mejor. Ayudan a que tengamos más vida.
    Podría seguir explicando la magia, pero nada hay como darle al Play. Puede que el esnobismo haga que el ganador se lo lleve todo. Puede que el perdedor se quede sin nada. Pero ¿qué más da perder cuando has disfrutado del partido?

    miércoles, diciembre 31, 2008

    FELIZ AÑO

    A todos los tarados que pobláis este blog, os deseo un año lleno de momentos de cine, de magia y vida.

    LAS 5 MEJORES DEL AÑO


    El año acaba. Y para ser tan poco original como suelo ser, y sobre todo para cumplir con el requerimiento de las Termópilas, haré mi lista con lo mejor del año.
    No ha sido un gran año de cine. Apenas diez o doce grandes momentos, apenas un par de obras maestras. No han estrenado Tarantino o Lynch, no han estrenado Winterbottom o León de Aranoa. De los verdaderamente grandes que sí estrenaron, algunos se hundieron y por dos veces -Allen-, otros se repitieron -Haneke- y otros sólo rozaron la gloria -Kim ki Duk o De Palma-. Para los que luchan por serlo, tampoco ha sido un gran año. Unos confirmaron que no son grandes -Wong Kar Wai-, otros quisieron dejar de ser autores y en el camino alcanzaron la siempre odiada corrección -De la Iglesia- y fueron muy pocos los que dejaron huella, los que serán revisados en 2009 y en 2059.
    Vamos, que suena a patética nostalgia de amante del cine clásico, pero 2008 ha sido de esos años en los que cualquiera tiempo pasado fue mejor. Sólo cinco pelis se han salvado de ello. He aquí las que han generado un mundo mejor:
    1. Antes que el diablo sepa que has muerto. O cómo a los 80 se puede deleitar con una obra clásica, profunda, narrada a un ritmo lento que genera una tensión sin límite, con una estructura que se parte en mil pedazos, con unas imágenes que penetran en tu tristeza, con unos actores que llegan al cielo. Lumet logra la misma gloria que en 1959. Lumet será visto en 2059.
    2. 4 meses, 3 semanas y 2 días. El aborto para Ceaucescu o el terror circunscrito a la realidad. Los 20 minutos de plano fijo y tiempo real de la escena cumbre de esta peli son sin ninguna duda el momento más grande de cine de los últimos años. Sólo por ese logro de Christian Mungiu merece la pena haberse tragado más de 100 pelis este año.
    3. Quemar después de leer. La comedia de los Coen es lo más desternillante que se ha dado recientemente junto a la parodia inglesa Arma fatal. Sus 85 minutos son un prodigio de construcción e ironía, de trama de thriller y carcajadas de comedia. Es tal su sobredosis de talento en esta peli que uno se pregunta qué coño hacen los espectadores en otras salas.
    4. Sólo quiero caminar. O cómo la imperfección puede ser vencida por la verdad. Porque es verdad que su trama tiene agujeros, pero da igual. Tienen tanta fuerza sus conflictos, hay tanta brillantez en sus actrices y tanta pasión oculta en la historia de amor que todo lo técnico da igual. Se mete por los poros y te hace llorar de una manera inolvidable, te conecta para siempre a su mundo, se hace tuyo, se hace nuestro.
    5. Parque Vía. Probablemente sea la mejor de todas, pero de momento sólo se ha estrenado en festivales, ha arrasado en todos los festivales. Hay más verdad en esta peli que en todo el resto del cine estrenado. Hay más emoción y equidistancia en esta peli que en todo lo que quede por ver. Pero sobre todo, hay un personaje que es la persona a la que más querréis en vuestra vida cinematográfica. Se llama Beto y ha salido de la realidad para meterse en la ficción. Meteros en su ficción, meteros en su realidad.

    martes, diciembre 30, 2008

    Cine Forum: LAS INVASIONES BÁRBARAS


    La lucha de clases es un invento moderno. Hubo muchos siglos en que los que no eran nobles ni siquiera tenían el privilegio de luchar contra sus amos. Contra los únicos que podían luchar era contra sus padres.

    De eso habla Las invasiones bárbaras. De un mundo que se extingue a manos de unos invasores. Ese mundo es el último reducto de la generación del 68. Ese mundo es el del amor y de la revolución, el de la dictadura de la libertad y el gobierno de la irresponsabilidad. El resultado de ese mundo nos lo muestra y es el estado del bienestar y el que protege a los errados, el de los sindicatos inamovibles y el de la burocracia, el de los niños mimados y el del fracaso del sistema educativo. Ese mundo es el que una vez son mayores, cae a manos de sus hijos. Y sus hijos, cómo no, proponen uno radicalmente distinto.

    Visto hoy, cuatro años después del estreno, ese mundo que proponían sus hijos también se extingue. El sistema se autodestruye y todavía no ha dado tiempo a que los hijos de los hijos propongan uno nuevo.

    De todo esto habla Las invasiones bárbaras. Habla de gente que ha luchado por ser feliz y que lo ha dado todo por ello. Habla de gente que ha disfrutado en el proceso pero que a las puertas de la muerte, se encuentra con que no sabe qué ha dejado. Que no ha dejado más que un mundo en el que no cree, que es un mundo ajeno, que es el mundo de sus hijos, y que ni siquiera empieza a ser ese.

    Habla de gente insatisfecha. Habla de gente que no acaba de comprender y no acaba de comprenderse. Pero habla de gente que ama, habla de gente que se ama riéndose y enseñando, disfrutando y haciendo disfrutar, entregando y no siempre entregándose. Habla de nuestro mundo.

    Las invasiones bárbaras habla del legado y habla de la única respuesta que podemos dar ante la lucha de generaciones: la comprensión de éstos, el apoyo a sus decisiones, la apuesta incondicional por un nuevo mundo.
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. El declive del imperio americano

    jueves, diciembre 18, 2008

    Cine Forum: HOY EMPIEZA TODO (Bertrand Tavernier)


    ¿El arte puede cambiar el mundo?

    La historia ha demostrado que sí. Adam Smith y Karl Marx no eran políticos, eran ensayistas. Solzhenitsyn y Salvador de Madariaga no eran pensadores, eran novelistas. Tavernier es cineasta.

    Y desde su cine, combate. Combate apelando al corazón y apelando a la cabeza. Apela a las emociones, haciendo que todos creamos en ese profesor, maltratado por su padre, incapaz de devenir figura paterna con su hijastro, acojonado por tener que educar a alguien con su propia sangre. Apela a las emociones, ofreciéndonos el retrato real de una comunidad a la que la depresión niega a los niños su derecho: el futuro.

    Y desde ahí apela a la cabeza. Nos enseña las causas y las consecuencias. Nos enseña la vida en un jardín de infancia y las actividades de los preadolescentes. Nos muestra la vida de los profesores y la de sus padres. Nos da los datos del paro y el afán de los políticos.

    Y nos plantea tantas preguntas a las que no da respuesta,que lo que en el fondo hace es obligarnos a que nosotros pensemos las respuestas. A que nos volvamos por un momento políticos y encontremos la vía que permita una solución a tantos interrogantes.

    ¿Cuánto puede influir tu entorno social/familiar en tu educación?

    ¿Qué papel tiene el Estado versus la libertad individual de la familia en garantizar un futuro al mayor activo potencial de un país?

    ¿Qué puede hacer cada uno por cambiarlo?

    ¿Cuánto autodaño puede uno aguantar por tratar de revertir la situación?

    Y él no las resuelve. Pero sólo planteándolas, apelando a nuestro corazón, a nuestra sonrisa y a nuestra lágrima, apelando a nuestro cerebro, a nuestra conciencia y a nuestro bienestar, logra empezar a cambiar el mundo.

    Tavernier logró que el Gobierno francés pusiera una venda en la herida. Se incrementó notablemente el presupuesto de asistentes sociales y de enfermeros. Logró que fuera mejor y mayor la asistencia a cada niño.

    ¿El arte puede cambiar el mundo?
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. Ley 627
    2. Capitán Conan
    3. Salvoconducto

    martes, diciembre 16, 2008

    BUSCANDO UN BESO A MEDIANOCHE (Alex Holridge):7,5


    Dentro del cine indie, hay dos tipos de películas: las de freaks a los que se trata de humanizar y las de tipos corrientes con los que es imposible no empatizar. Buscando un beso a medianoche es de éstas últimas.

    Asumiendo unos chistes del primer Kevin Smith con una trama y un estilo del mejor Richard Linklater, Holridge construye una historia hecha para conectar automáticamente con cualquier espectador. Lo hace bajo la forma de la comedia romántica. Y la edulcora lo justo. La hace ácida cuando es necesario. Y siempre consigue hacerla querible.

    Porque si la misión de la peli es ser simpática, lo consigue con creces. Si la misión es hacer reír, logra varias carcajadas. Si la misión es emocionar, alcanza varios momentos de emoción pura.

    Lo hace gracias a unos actores que parecen personas, parecen el vecino. Tanto los protagonistas como sobre todo el amigo del prota son tan creíbles como divertidos. Lo hace gracias a un guión en el que quizás caben demasiadas cosas y demasiado tiempo, pero que funciona gracias a la complicidad generada. Y lo hace pese a mil y un defectos que la hacen más querible.

    No se trata desde luego de una película perfecta, pero es de las pocas que recomendaría a cualquiera.

    martes, diciembre 02, 2008

    Cine fórum: Funny Games (Michael Haneke, 1997)


    Funny Games marca un antes y un después en el cine fórum. Marca un antes y un después en el cine de terror.
    Contra todos los tópicos, el cine de terror no cambia de forma radical con la aparición de El resplandor. Kubrick casi no cambia nada, sólo lo eleva a categoría de arte. Más o menos merecido, Kubrick no deja de contar con sustos, malos monstruosos y finales felices. Kubrick logra alcanzar el terror psicológico, pero no es capaz de abandonar los códigos del género. Tampoco creo que fuera su intención, pero el resultado es una película que genera tanto pánico como sensación de mentira, de cine.
    Haneke elige una vía distinta. En forma y en fondo. El fondo es lo que le hace elegir la forma. Su opción por el metacine no es sino una forma de hacer más creíble la realidad, de criticar la complicidad con la violencia que el cine genera. Y de ahí nacen todas sus opciones. Sus encuadres totalmente fijos con las amenazas fuera de plano, su riguroso uso del tiempo real contra el tiempo editado, su explotación del sonido como grado sumo en la generación de miedos, su digresión sobre qué es real y qué es ficción.
    Y esta forma que Haneke elige es la que sí cambia el cine de terror. Es la que hace que vía metacine, Scream, el Proyecto de la Bruja de Blair o REC existan. Es la que hace que Amenábar o El Orfanato recurran a la realidad para contar la ficción. Es la que hace que ya nunca seamos capaces de ver una peli violenta sin sentirnos cómodos con nosotros mismos.
    Porque todo en Haneke incomoda. Todo en él es coherente. Todo sorprende, todo apasiona, todo acojona. Acojona el mundo en el que vivimos. Apasiona que dentro de él encontremos espacio para el arte. Sorprende que nos sorprenda que alguien cambie la forma de hacer terror simplemente con dejar que la vida imite a la ficción, que la ficción se meta en la vida.
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