jueves, febrero 22, 2007

LA VIDA DE LOS OTROS (Florian Henckel von Donnersmarck): 8

El socialismo es una mierda. Si Karl Marx viera en qué se convirtió su idea, volvería atrás, quemaría El Capital y decidiría dedicarse al arte para generar belleza. Porque si algo hizo el socialismo fue generar fealdad.

Bajo la apariencia de cine con mensaje, "La vida de los otros" no es una película política. Y por lo tanto, ni es tendenciosa, ni trata de cambiar el mundo. Sólo lo muestra como es. Sólo lo muestra como fue. Y el mundo artificial y huxleyliano que crearon los seguidores de Marx podía ser justo o no, igualitario o no, libre o no, pero desde luego, era horrible. Es muy difícil concentrar tanto mal gusto en los edificios, en la ropa, en los coches, hasta en las caras. Todo lo que tocaba el socialismo se tornaba feo. A las a las actrices les salían ojeras; a las atletas, bigote; a las putas, cubos de grasa; a los ministros, corrupción; a los poetas, crisis creativa y a los oficiales de la Stasi, falta de rigor. La combinación de todo ello produjo un índice de suicidios digno de un Corredor de la Muerte que no fue sino la causa verdadera de la rotura del Muro. Y toda esta tristeza que no nace sino de la fealdad, la película la muestra con un grado de fidelidad y profundidad que cala tanto dentro, que agradeces el consumista mundo en el que naces a la vez que comprendes las traiciones de todos los protagonistas.

De eso va "La vida de los otros", de traiciones. De traiciones que asoman cuando se juntan todos los conflictos surgidos por ser quien quieres ser y no quien eres. En ese momento comienza la trama. Una trama que, al revés que en las películas políticas, te agarra de la solapa y no te suelta. Lo hace gracias a un guión que presenta siempre las mejores situaciones posibles, que tira de originalidad para tirar de coherencia. Sus notables personajes se encuentran con conflictos tan excepcionales que se vuelven cercanos y representativos, queribles y nada maniqueos.

Y la trama avanza sin red. Las emociones avanzan sin red. Al final queda una de las mejores películas alemanas estrenadas en España en los últimos diez años. Queda una película no política, que nos recuerda que para la felicidad no importa la ética, lo que importa es la estética.

jueves, febrero 08, 2007

El cine español es una mierda


Mira la cartelera.
Ahora mismo pagaría cero pelas por ver una película española.
La única pasable del año fue el Laberinto del Fauno y es más mexicana que española.
El mejor cine ahora mismo está en EEUU. Sin duda.

CHINO

lunes, enero 29, 2007

Los Goya 2007



Un año más se han celebrado los Goya. Y parece que este año sí puede considerarse que se han celebrado. Corbacho estuvo imponente, la idea de la media hora de diferencia dio una agilidad no antes vista, hubo competitividad por el desenlace y por una vez, la política se dejó para otros foros. Vamos, que desde la Sardá no se veía algo tan divertido. Quizá le faltó la emoción de los detalles del corazón, pero al menos, sí hubo cierta dignidad no exenta de glamour.

Otra cosa son los premios. Como no había demasiada hez, no ha habido demasiadas injusticias. Es de reseñar el ojo de la Academia para darse cuenta que los mejores actores del año habían sido los desternillantes Antonio de la Torre y Carmen Maura. Pero si no ha habido injusticias, sí ha habido ausencias incomprensibles. Que Viggo no ganara no responde más que Diego estaba sublime. Que Díaz-Yanes no arrasara no responde más que a la fama y pánico a la incomprensión de Almodóvar. Que David Trueba no se impusiera a Benpar entra dentro de la lógica incultura documental de los asistentes. Pero que "Salvador" ganara el guión adaptado responde a manifiestos políticos que ni vienen al caso ni tienen que ver con una deleznable estructura que no respeta los puntos de vista ni la equidistancia temporal del desenlace.

El próximo año habrá nuevas injusticias y nuevas ausencias. Espero que también haya tantas buenas películas, tantos éxitos de taquilla. Será un año difícil porque sólo presentará largo dos de los grandes, Medem y De la Iglesia. Habrá que ver qué presentan los jóvenes, qué nos dan los renovadores.

lunes, enero 22, 2007

Las pelis de la cartelera


Cada semana, sabrás qué debes y qué no debes ver de la cartelera.
-ALATRISTE: 9. Obra intemporal, que aúna épica y desencanto.
-APOCALYPTO: 6,5. Apasionante como película de acción, discutible como documento histórico.
-AZUL OSCURO CASI NEGRO: 8. Entrañable y divertido drama humano.
-BABEL: 8,5. Compasiva y apasionante suma de tragedias.
-BRICK: 8. Cine negro adolescente, que mezcla Coen y Lynch.
-CABEZA DE PERRO: 8. Tan rara como emotiva historia de amor.
-LA CAJA KOVAK: 7,5. Thriller español que envuelve el vacío a la americana.
-CARTAS DESDE IWO JIMA: 6. La ligereza de Eastwood se torna solemnidad y aburrimiento.
-LA DALIA NEGRA: 7,5. Narración prodigiosa sin la magia de De Palma.
-DESAYUNO EN PLUTÓN: 7,5. Divertido e irreverente cuento para todas las plateas.
-DIARIO DE UN ESCÁNDALO: 7. Apasionante intriga a la que sólo le falta duelo.
-FICCIÓN: 8,5. Morosa, hiperrealista y emotivísima historia de amor.
-HOLLYWOODLAND: 7,5. Bajo el envoltorio del cine negro, profundo drama humano.
-HOLIDAY: 5,5. Alargada, cursi y exenta de gracia intromisión en personajes muy actuales.
-EL ILUSIONISTA: 6. Gran ambientación y prólogo para decepcionante epílogo.
-INFILTRADOS: 8,5. Descomunal fuerza para una intriga apasionante.
-EL JEFE DE TODO ESTO: 4,5. Comedia con pretensiones y sin gracia.
-EL LABERINTO DEL FAUNO: 7,5. Perfecto y apasionante equilibrio entre realidad y ficción.
-EL LIBRO NEGRO: 7,5. Apasionante, sensual y sorprendente intriga.
-MARÍA ANTONIETA: 7. Imágenes y música de ensueño para una historia algo alargada.
-MUJERES EN EL PARQUE: 6,5. Impreciso pero coherente muestra de emociones.
-LA NOCHE DE LOS GIRASOLES: 8. Thriller rural brutal, desasosegante.
-PEQUEÑA MISS SUNSHINE: 7,5. Divertida y pequeña, más entrañable que original.
-THE QUEEN: 7,5. Irónica y emotiva representación de la realidad monacal, no monárquica.
-LA SILLA DE FERNANDO: 8. Desternillante conversación convertida en oda a la vida.
-TRISTRAM SHANDY: 7,5. Desternillante adaptación, tan fiel que se queda sin historia,
-LA VIDA DE LOS OTROS: 8. Fiel intriga que nos introduce en la fealdad del socialismo.
-EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA: 6,5. El cantautor Loach reivindica con fuerza Irlanda.
-VOLVER: 7,5. Sorprendente y desternillante vuelta a los orígenes de Almodóvar.
Si has visto alguna otra, que quieres recomendar o despreciar, éste es tu sitio.

LA CAJA KOVAK (Daniel Monzón): 7,5


Tras tres películas de géneros distintos, a Daniel Monzón comienza a vislumbrársele unas características propias.

Director potente y montador excelente, su cine es una carga de energía cinética que abruma al espectador, llevándole por una narración imparable. Ese ritmo y una temática siempre más cercana a la acción que a la reflexión, le generan un aire de comercialidad que muchos confunden con Hollywood.

Desde luego, no estamos en territorios de cine patrio. Como con Amenábar, pero aquí todavía más explícito, Monzón lleva la historia hacia sucesos que mejor acontecerían en Orange County. Y aquí comienza la exigencia del espectador. Siempre se ha dicho que al espectador español le cuesta aceptar una pistola. Bien, al espectador español todavía le cuesta más aceptar las tramas cinéticas de Monzón.

Porque sus tramas y sus imágenes no son sino el resultado de su cinefilia de palomitas. Y sigue viva en “La caja Kovac”. Si “El corazón del Guerrero” nos llevó hasta al universo de Paul Verhoeven y “El robo más grande jamás contado” nos acercó a Álex de la Iglesia, ahora pone sus miras en Brian de Palma. Porque es en él, y no en Hitchcock como se ha comentado, en quien pone el foco y llega a mimetizar su estilo de tal modo que sus secuencias adquieren la energía del italoamericano. Gracias a obsesiones psicoanalíticas y a vueltas de tuerca de un guión entre la mimesis de tres tipos de historias (conspiración, metalingüística y ladrón de cadáveres) y el hallazgo argumental, sus ampulosos movimientos de cámara consiguen una naturalidad que llega incluso a superar la del maestro del suspense de los 70. La dirección es su mayor activo. Gracias a ella, logra sacar el máximo partido de escenas correctamente escritas, llevando al espectador hasta un clímax notable, hasta un desenlace donde se vuelven a poner sobre la mesa todos sus referentes.

El problema llega al aparecer la palabra “fin”. Y no es el “fin” en sí mismo, simétrico, coherente y nada complaciente. Es la sensación de pompa de jabón, de algo que se ha inflado y explota solo. Es la sensación de que no resiste ningún análisis profundo, de que como De Palma, nos ha llevado por territorios apasionantes para contarnos una historia que no cuenta gran cosa. Queda la pasión y queda la acción, sólo hay que obviar la reflexión.

lunes, enero 08, 2007

BABEL (Alejandro González Iñárritu): 8,5

Aunque nominalmente sea la tercera, Babel es la primera película de González Iñárritu. Las otras dos anteriores, tan aparentemente aparecidas, han de ponerse en el debe de su guionista, Guillermo Arriaga.

Y es que el cine de González Iñárritu tiene hasta ahora patrones comunes. Amores perros, 21 gramos y Babel comparten estructuras fragmentadas, escasa linealidad, tragedias brutales y personajes en lucha. Pero si en las primeras se anteponía la crudeza, ahora se impone la compasión. Si en las primeras se apostaba por la visión caleidoscópica, ahora se impone la única. Si en las primeras se priorizaba el conflicto, ahora se opta por la narración. Si las primeras las contaba un escritor, ahora las cuenta un director.

Recomiendo a cualquiera pasar por las novelas de Guillermo Arriaga. Construye obras maestras como quien monta muebles de Ikea. Su fuerza se mantiene intacta en el paso al celuloide. Sexo sucio, violencia animal, personajes atormentados que hacen aposta malas acciones para un buen fin... El bien necesita al mal, para Arriaga. Saturado de dolor y de maldad, González Iñárritu decide en su primera experiencia ante el ordenador mezclar alguna de las constantes de su colaborador con una nueva visión del mundo. Una en la que siguen habiendo tragedias, pero no producto del ser humano, sino más bien de Dios (o como se quiera llamar al azar). Todos los personajes de Babel son esencialmente buenos. Y eso les salva cuando se equivocan. Eso permite contemplar sus brutales melodramas con una mirada en la que caben las lágrimas, en la que cabe la empatía.

Ya no cabe la hijadeputez de Fernando Echeverría o de Sean Penn, ahora brilla la bondad redentora de un Brad Pitt en estado de gracia. Como director, no ha hecho más que mantener su impresionante fuerza en las secuencias, su descomunal aprovechamiento de los conflictos interiores, su uso de la cotidianeidad como fuente de violencia, su maestría en la sala de montaje. Como contador de historias, ha apartado de su mirada la muerte de su hijo, ha ganado sin quererlo en comercialidad.

Quizá ya nunca más cuente nada tan magistral como el segundo mediometraje de Amores perros. Quizá nunca más apueste por la destrucción como origen. Quizá siga consiguiendo obras notables como quien compra muebles de Ikea. Quizá ahora crea en el ser humano. Quizá cuente sus propias historias.

lunes, diciembre 11, 2006

LA SILLA DE FERNANDO (David Trueba y Luis Alegre): 8

No creo que suceda como con ese extraño fenómeno de masas que es "El gran silencio", pero sí me sorprendió ver ayer el cine Princesa abarrotado para ver la "película-conversación" de David Trueba, su desternillante y emotivo documento, su película. Porque lo que más me sorprendió no fue Fernán-Gómez, que me enamoró, sino que la película fuera tan suya. Me pareció que en su visión del mundo, en su humor y en sus contradicciones, en sus barbaridades y en su lucidez, había mucho del cine del pequeño de los Trueba, mucho de sus libros, mucho de lo que enseña, mucho de él. Mucho de lo que admira y manifiesta, muy poco maniqueísmo y mucha comprensión.

Como muchos de los que habitábamos la sala, mi novia entró con pánico ante una conversación filmada. Sin embargo, ella, yo y todo el resto de la sala pasamos un rato maravilloso. Salimos más felices y mejores personas, habiendo reído, aprendido y valorado. Es obvio que, por la elección del género, tiene muchas limitaciones, pero me encanta cómo Alegre y Trueba las asumen y se entregan a un ejercicio de cero autoría, de dejar que el genio hable y deje posteridad, de dejar que el genio se equivoque y se le quiera cada vez más. De verdad, que gracias a ellos, pasamos uno de los ratos más realmente divertidos y entrañables del año.

martes, noviembre 21, 2006

FICCIÓN (Cesc Gay): 8,5


No es fácil saber qué lleva a un autor a decidir cuál va a ser su siguiente película. Supongo que el hecho de que la anterior haya sido un notable éxito, complica todavía más el proceso. Aumentan las dudas y los folios tirados, aumenta la presión y el temor. Para Cesc Gay, el resultado ha sido que del temor ha salido algo mejor, algo más íntimo.

No sé cuánto hay de propio en el personaje que Eduard Fernández eleva hasta el cielo de la pantalla. Lo que sí sé es que lo que cuenta Gay parece tan cercano que se convierte en documento resumen de un momento de la vida. La crisis de los diez años de matrimonio, de los hijos crecidos a la felicidad y el consumo, de la rutina diaria que se parece poco a lo soñado y de los objetivos vitales que se parecen mucho a los buscados. La crisis de los cuarenta. La crisis.

Esa crisis es tomada por Cesc Gay como punto de origen de una tristeza vital que envuelve a todo el largometraje y que todavía remarca más la maravillosa naturaleza alegre del enamoramiento. Y como si fuera una mezcla de Pollack y Bresson, Gay se apunta al hiperrealismo sin dejar de ser sumamente romántico. Se apunta a mostrar la torpeza del ser humano, la diferencia entre lo que quiere y lo que se atreve, sin permitir que la vida no deje de iluminarse por los sentimientos. Aunque no se muestren. Aunque se queden en esa ficción sublime que es la vida no vivida. Aunque nos lleven a otra ficción todavía más sublime que es la vida cinematográfica.

sábado, noviembre 04, 2006

INFILTRADOS (Martin Scorsese): 8,5

Para Scorsese, el cine ha dejado de ser un medio de autoexpresión para devenir en un espectáculo. Pero qué espectáculo.

Pocas veces se consigue ver una película de intriga en la que te aten a la butaca y te lleven en un tour de force repleto de giros y subgiros de trama. Lo hace gracias a su infinita capacidad de narración, a unos actores apropiadísimos y sobre todo, gracias a un montador en estado de gracia que transforma en creíble lo que para otro habría sido increíble. De este modo, desde que uno se sienta en el cine hasta que, aturdido, se levanta, sus párpados no se han movido; sus pestañas, tampoco. Todo el cuerpo se ha visto sometido a una agitación continua, que ha sobresaltado sus emociones, que ha obviado el corazón.

Y aquí está el único defecto de la película junto a su condición de no original. No está claro si es sólo producto del acortamiento de la peli o si es cosa de la pérdida autoral de Marty, pero lo que sí está claro es que, película tras película, Scorsese obvia aquéllo que mueve su corazón. Sus problemas de fe ahora sólo son un prólogo que meter con calzador, sus antiguos problemas de adicciones ahora no son más que una llaga de un personaje cuaternario, su cinefilia militante ahora no es más que motor de algún homenaje tan obvio como baldío. Scorsese ya no está en lo que narra y por eso el espectador ya no llora lo narrado. Por eso ha saltado de su contemporáneo De Niro a su posible hijo Di Caprio. Por eso acepta al excesivísimo Nicholson por encima del sublime y amigo Keitel. Por eso toma al correcto Damon, y lo eleva hasta ser el mejor de la función.

Pero Scorsese es un genio. Capaz de mover las mandíbulas de cualquier espectador, capaz de acribillarle a balazos de tensión, capaz de escribir sin ponerse ante un papel en blanco, capaz de reinventarse de autor en artesano. Capaz de ser el mejor de los artesanos.

martes, octubre 24, 2006

Las pelis de la cartelera

Cada semana, sabrás qué debes y qué no debes ver de la cartelera.
-ALATRISTE: 9. Obra intemporal, que aúna épica y desencanto.
-EL ARCO: 8. Redonda y preciosa metáfora visual.
-AZUL OSCURO CASI NEGRO: 8. Entrañable y divertido drama humano.
-BABEL: 8,5. Compasiva y apasionante suma de tragedias.
-BRICK: 8. Cine negro adolescente, que mezcla Coen y Lynch.
-CABEZA DE PERRO: 8. Tan rara como emotiva historia de amor.
-CAMINO A GUANTÁNAMO: 8,5. Desasosegante e implacable dramatización de la realidad.
-CATTERINA VA A ROMA: 5,5. El exceso de rabia quita verdad y risas.
-LAS COLINAS TIENEN OJOS: 7,5. Tan terrorífica que es insoportable.
-CORRUPCIÓN EN MIAMI: 7. Acción con toda la potencia de Michael Mann.
-LA DALIA NEGRA: 7,5. Narración prodigiosa sin la magia de De Palma.
-DESAYUNO EN PLUTÓN: 7,5. Divertido e irreverente cuento para todas las plateas.
-EL DIABLO SE VISTE DE PRADA: 5,5. Facilona pero divertida inmersión en los sueños femeninos.
-EN LA CAMA: 6. Tan interesante como decepcionante.
-FICCIÓN: 8,5. Morosa, hiperrealista y emotivísima historia de amor.
-GRIZZLY MAN: 9,5. Estremecedor y desternillante documental acerca de la insania como motor.
-HOLLYWOODLAND: 7,5. Bajo el envoltorio del cine negro, profundo drama humano.
-HOLIDAY: 5,5. Alargada, cursi y exenta de gracia intromisión en personajes muy actuales.
-EL ILUSIONISTA: 6. Gran ambientación y prólogo para decepcionante epílogo.
-INFILTRADOS: 8,5. Descomunal fuerza para una intriga apasionante.
-EL LABERINTO DEL FAUNO: 7,5. Perfecto y apasionante equilibrio entre realidad y ficción.
-LA NOCHE DE LOS GIRASOLES: 8. Thriller rural brutal, desasosegante.
-LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA: 7,5. Western actual, crepuscular y emotivo.
-NUEVE VIDAS: 7,5. Coherente y potente suma de cortometrajes, ocasionalmente maestros.
-EL PRÓXIMO ORIENTE: 6,5. Divertida y alegre oda a la integración.
-THE QUEEN: 7,5. Irónica y emotiva representación de la realidad monacal, no monárquica.
-SALVADOR: 6. Muy entretenido pero alargado drama.
-LA SILLA DE FERNANDO: 8. Desternillante conversación convertida en oda a la vida.
-TIEMPO DE VALIENTES: 7. Desternillante peli de colegas a la argentina.
-UNA HISTORIA DE BROOKLYN: 6,5. Sincera, coherente y verdadera.
-UNA PARTIDA DE CAMPO: 6. Obra de más méritos pictóricos que cinematográficos.
-VERANO EN BERLÍN: 8. La ternura y el humor se cuelan en la cotidianeidad.
-EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA: 6,5. El cantautor Loach reivindica con fuerza Irlanda.
-VOLVER: 7,5. Sorprendente y desternillante vuelta a los orígenes de Almodóvar.
Si has visto alguna otra, que quieres recomendar o despreciar, éste es tu sitio.

viernes, octubre 13, 2006

EL DIABLO SE VISTE DE PRADA (David Frankel): 5,5

En tiempos de auge de las “fashion victim”, de proliferación de la mujer en puestos directivos y de problemas de conciliación entre la vida laboral y familiar, aparece una película tan sociológicamente oportuna como El diablo se viste de Prada.

Ante todo, es un producto más de la Fábrica de los Sueños. Responde al prototipo de película hecha para soñar durante un rato y olvidar el resto de la vida. Responde a la típica historia del patito feo que se convierte en cisne. Pero como manda el manual de procedimientos de fabricación, aunque el cisne se vea más apreciado al embellecerse las plumas y surcar los lagos, descubre que era más feliz cuando no era mucho más que un patito feo. Y por supuesto, no era tan feo.

Como tal, la película de David Frankel no tiene más relevancia. Su guión puede predecirse milimétricamente en el minuto cinco. Su interés viene más de la conexión con una audiencia mayoritariamente femenina que siempre ha soñado con portar un bolso de Prada, unos zapatos Manolo Blahnik o un vestido de noche de Valentino. Así, al modo de la eterna Audrey Hepburn o de la vieja Pretty Woman, la protagonista descubre que hay vida más allá de las chaquetas de punto y las faldas de franela. Deslumbrada por la luz de las prendas en el viaje en que lucha por que sus sueños se conviertan en realidad, Andrea tiene que entrar a competir en una revista que puede ser fiel reflejo de muchos de los males de la empresa actual.
Todo nace de la estructura y la estructura hace cultura. Andrea es contratada como asistente de la asistente de Miranda Priestley, la redactora jefe de una revista. Si su misión nunca llega a saberla; la de su compañera, menos. Cada una de ellas se embarca en una lucha interna en que el único cometido es cumplir con la tarea que se le acaba de encomendar. Su mirada nunca pasa de la hora de la comida, que por supuesto, no es sino la del ayuno. Ninguna de ellas propone nada, ninguna de ellas define nada, todo lo decide Priestley. Eso supone sobreesfuerzos por duplicidades y nulo aprendizaje colectivo. Cada una de ellas acaba sin vida, pero con el estómago más plano. Perfectamente estilizadas para el siguiente vestido. Perfectamente ineptas para nuevas responsabilidades.

Pero si el estilo de dirección proviene directamente del organigrama, lo peor es que en el proceso, las asistentes se olvidan de para quién trabajan. Como muchas de las empresas en las que vivimos, la orientación al jefe provoca el olvido sistemático del cliente. Si las asistentes sólo piensan en satisfacer a la redactora jefe, la redactora jefe sólo piensa en satisfacer a su accionista. Para ello, las primeras son obligadas a luchar entre ellas, y la segunda se dedica a dar codazos a la otra redactora jefe. El resultado es que el propio accionista pierde dinero por desembolsos ridículos, a los proveedores se les da un trato cochambroso y de los lectores no se habla hasta que el producto llega al quiosco.

Las reuniones de preparación de la edición se parecen a muchos Comités de Dirección. No sólo es que Priestley lo decida todo y lo deniegue todo, es que sujetos a la dictadura del conocimiento de la jefa, nadie tiene más que aportar que corroborar la opinión de Priestley. Y tras años al frente de la revista, el indudable talento de ésta deviene repetición por falta de ideas ajenas y alejamiento del mercado. Porque es que, por encima de todo, en las reuniones internas se habla de producto o de ventas, no de clientes. Nadie se detiene a analizar qué producto quiere el cliente, qué le interesa al lector, qué nuevos nichos de compradores aparecen. No se hace más que la revista que Priestley quiere. Si se vende la revista o no, los lectores lo decidirán. Poco tardarán en denegar a Priestley como ella lo hace con sus asistentes.

En la reunión se habla de elaboración de producto o de ventas, no de clientes. Nadie se detiene a analizar qué producto quiere el cliente, qué le interesa al lector, qué nuevos nichos de compradores aparecen. No se hace más que la revista que la jefa quiere.
La revista inventada por Hollywood seguirá sin aprender del propio Hollywood. Ese Hollywood que, calidad o arte aparte, siempre está al tanto de lo que gusta y preocupa, de lo que el público busca y paga.

viernes, septiembre 22, 2006

ALATRISTE (Agustín Díaz-Yanes): 9


Cada vez entiendo menos ciertas críticas. Ni las de la propia crítica ni las del público. No sé cuánto hay del prejuicio en sus juicios, y cuánto hay de su propio pensamiento.
El caso es que ayer vi Alatriste y todavía no se me va de la cabeza. Es un torrente de emociones contadas de forma magistral, bajo una épica del desencanto que permite explicar en un solo plano toda la historia de España.

El problema de no ver una película en un festival o, al menos, en la primera semana es que tu juicio ya no es uno en sí mismo , sino por comparación con todas las expectativas que te han generado. Y en mi caso, a fuerza de leer pero también de oír a amigos, entraba al cine como quien va al corredor de la muerte. Iba a ver una peli de trama muy confusa, con un Mortensen que no te lo creías ni en broma, larguísima, con demasiadas batallas y sí, bien ambientada, pero poco interesante.

Cuando salí del cine, con los ojos empapados en lágrimas y las piernas listas para el combate, me planteé si no habría entrado en otra sala. La trama no puede ser más clara. Díaz-Yanes ha logrado reducir cinco libros a un solo hilo argumental que funciona con el mecanismo de un reloj. El mayor peligro de una historia que cubre tantos años es que el periodo entre escena y escena cambie la narración. Pues aquí no es así, las intrigas palaciegas se retroalimentan, el desencanto se va sumando, la lucha de clases encarneciendo, pero nunca hay saltos temporales, el tiempo podría ser único y nada apenas cambiaría.

Sobre los actores, esperaba reírme según los viera u oyera. Eludiendo el hecho de que sorprende el salto que pueda dar un actor de “7 vidas” a hacer un personaje histórico y real, todos los actores están soberbios. Tanto representan en breves trazos a sus personajes como declaman como marca la exigencia del Siglo de Oro. Si Ugalde se muestra un todoterreno de la credibilidad y Anaya impoluta como víctima de sus propias ambiciones, es Ariadna quien luce resplandeciente, nacida para el papel. Y si Echanove y Eduard tienen la fuerza que les caracteriza, lo de Viggo Mortensen es de otro planeta. No sólo aporta el infinito carisma que el rol necesita, sino que lo dota de una sutileza de gestos, emociones, hombrías que lo elevan hasta la categoría de uno de los personajes más maravillosos de la historia del cine español. Y un personaje así no puede tener un habla convencional, tiene que tener un habla gallarda, vasca, especial. Y Mortensen se lo da, convirtiendo su defecto en virtud, en realidad, en fuerza, en determinación. Vamos, que en mi opinión, no sólo Viggo es el mejor Alatriste de los posibles, es el único de los posibles.

A partir de ellos y de un diseño de producción en el que todo el dinero se ve gastado en la pantalla sin necesidad de resaltarlo mediante grúas o indecentes planos generales, el equipo técnico de Tano construye una sobrecogedora atmósfera de épica y desencanto. La dirección artística es tan inmensa como los cuadros de Velásquez que son la fotografía. El vestuario es tan sucio como era la realidad de un siglo de oro que acabó siendo de mierda. Y es que la realidad de la pantalla parece la realidad de la vida. Y eso aporta una credibilidad a la acción que el Tano guionista se encarga de configurar, el Tano director de armonizar, y el Tano montador de implantar.

El producto final no es sino una obra maestra. Una obra a la que el tiempo se encargará de dar la razón, de no buscar fracaso artístico donde hay éxito comercial, sino de ver e identificar que Alatriste proporciona una historia que no está dentro de la historia, sino que podría ser la propia historia. Porque hablando de Alatriste, Díaz-Yanes habla de sí mismo y de sus obsesiones, pero sobre todo habla de España, habla de nosotros, habla del destino del viaje. Y lo hace con el desencantado pero implacable orgullo de un soldado español.

lunes, septiembre 18, 2006

SALVADOR (Manuel Huerga): 6


Hay decisiones políticas de forma que casi anulan el fondo. Salvador padece una de ellas.

Salvador hace bien en tratar de meterse en la realidad y, para ello, ser multilingüe. Es tan multilingüe que de verdad representa la realidad barcelonesa de los 70 y se habla un 1% en francés, un 9% en catalán y un 90% en español. Por eso molesta tanto que todos los títulos de crédito se pongan en la lengua no vernácula de José Montilla. Parece que buscan la más mínima oportunidad para justificar las subvenciones y que aparezca una palabrita catalana. Parece que Franco hoy tiene un sucesor y éste no es Zapatero ni Aznar. Es Maragall o Mas o Carod, aquéllos que se inventan un problema donde no lo hay. Pues bien, esta gilipollez, aparte de que hará disminuir las taquillas fuera de los Països, aleja al espectador lo suficiente para que este apasionante drama sólo resulte entretenido. Claro, que no sólo es producto de la decisión política, y en el fondo, económica. También lo es de una cierta torpeza en el guión, camuflada por miles de aciertos en la dirección.

Porque si la historia original tiene una fuerza y un carácter épico notables, pese a que su estilo le pudiera llevar a otros terrrenos, Huerga no hace nada por evitarlo, pero Lluis Azcarazo sí. Lo hace al cometer distintos errores, difícilmente justificables. El primero es el más imperdonable: el no respeto a los puntos de vista. La peli nace de la voluntad de narrar lo que cuenta Puig Antich al abogado que interpreta Tristán Ulloa. Bien, pues eso haría que debiera verse lo que él vive, o al menos lo que le han podido contar. Ni lo uno ni lo otro. Entre cartas enunciadas y acciones no vividas, al espectador se le vuelve loco. En busca de la forma más divertida de contar, se pierde la fidelidad y la coherencia, se pierde el respeto a sí mismo. El segundo error, y de resultados más funestos, es la colocación del último punto de giro. Desde éste hasta los títulos de crédito transcurren 45 minutos, el doble de lo académico. Esto revierte en alargamiento y pérdida de épica, en miradas al reloj y alejamiento emocional. Y no es más que producto del tercer error: la voluntad por intrigarnos con un desenlace que todos conocemos. La intriga no estaba ahí, estaba en las reacciones emocionales de Salvador. Y en esas sí que triunfan guionista, director y actor.

Acompañadas por las excelsas Watling y Rubio, Brühl logra sus mejores resultados cuando Huerga encuentra su estilo. Y éste no es sino el realista irreal que demostró en su obra maestra, Antártida. Con ellas y sus ensoñaciones puntuadas de éxitos musicales, construye los mejores momentos, ésos que podrían quedarse fuera del montaje final si atendemos a la pura sinopsis, pero ésos que hacen que Salvador tenga momentos tan mágicos que merezca la pena pagar la entrada. Aunque tengas que comerte rotulitos que no vienen al caso. Aunque haya catalanes que hablen en francés, y una madrileño-británicas, un argentino y un alemán que lo hagan en catalán. Afortunadamente, quizá representa el mundo de hoy. No creo que el de los setenta. Sí, el de los políticos que imponen normas donde no hay problemas, sean obligaciones lingüísticas, sean sentencias de muerte.

lunes, septiembre 11, 2006

DESAYUNO EN PLUTÓN (Neil Jorda): 7,5

Si la frase hecha dice que la vida es un viaje en la que el destino es lo de menos y que lo que importa es el propio viaje, Patrick Kitten Braden se encarga de demostrar lo contrario. Lo único que importa es la expresión con la que se afronte el viaje. Ya puede ser un descubrimiento de la Antártida, una luna de miel en Cancún o un cambio de sexo. No importa qué sea, lo que importa es si sonríes al hacerlo.

Tras una racha de falta de éxitos de público, que no de crítica, Neil Jordan ha decidido volver a su infancia y a su Irlanda natal para contarnos una historia tan universal y contemporánea como la propia Irlanda. Y lo hace a lomos de su conocimiento de la narrativa, de su formidable habilidad para el encuentro de la empatía. Sus personajes no tienen necesidad de ser buenos ni expresivos, simplemente caen bien. Y lo hacen aunque sean asesinos gordos a lo Forest Whitaker, inanes perdidos a lo Stephen Rea o locas grandilocuentes a lo Cillian Murphy. A todos les caracteriza una cosa: sus vidas se ven agitadas, agradablemente sorprendidas, cuando encuentran la cámara de Jordan. En su lente se deforman sus dramas para hacerlos comedias, sus torturadores se vuelven salvavidas.

Es posible que, dada su última falta de diana en la taquilla, Jordan haya optado por ciertos recursos comerciales que embellecen la trama y la acercan al gran público. La banda sonora es un regalo para que tarareemos los paletos musicales. La colorida fotografía no es sino la luz de la mirada de Kitten. Y el final coherente, pero a todas luces optimista, es la forma de decirnos que la vida puede ser un cuento. Un cuento en el que no importa el texto, sino cómo acoges las palabras.

domingo, septiembre 10, 2006

CORRUPCIÓN EN MIAMI (Michael Mann): 7


El gran público no distingue de nombres, distingue de emociones. Para ellos, Michael Mann no existe. Existe el tiroteo de Heat, la pesadumbre de Russell Crowe en El dilema, la atmósfera y el lobo que cruza Los Ángeles en Collateral. Existe la tensión y horterismo de la serie por antonomasia de los 80: Corrupción en Miami.

A caballo entre su formación europea, su gusto por personajes multidimensionales y su habilidad para el cine de acción americano, Michael Mann se erige como uno de los pocos habituados a los éxitos masivos que es capaz de tener una voz, un estilo y una coherencia consigo mismo y con el mundo en el que vive. Quizás por su condición añadida de escritor (aunque es mejor cuando se deja acompañar por Eric Roth) sus películas tienen siempre un poso de pesimismo que no hace sino incrementar la verdad, la fuerza del espectáculo. No es dado a mensajes ni parábolas. Se basta de su cámara, de su puesta en escena y de su descomunal habilidad para el montaje para construir conflictos éticos sin necesidad de que se vuelvan discursos.

Aunque no sea de sus mejores pelis, todas estas virtudes se conservan en el paso a la sala oscura de Miami Vice. A una trama tópica de mainstream, en la que no faltan secuestros de la chica del héroe ni amores entre el bueno y la mala que no es tan mala, Mann es capaz de dotarla de una realidad ajena a la fácil tendencia a la autoparodia que tenía la serie. Así, escena a escena, malo a malo, la peli va entretejiéndose hasta hacer saltar la tensión por los aires. A ello ayuda un hiératico y espeluznante Luis Tosar, de largo el mejor de la función. A ello nada contribuye un Colin Farrell, perdido en la tensión entre la parodia del chuloputas que es y la de la verdad de la granulada cámara del gran Michael Mann.

lunes, agosto 28, 2006

LA NOCHE DE LOS GIRASOLES (Jorge Sánchez-Cabezudo): 8


Es curioso que España se haya especializado en un género tan poco común como el thriller rural. Si miramos la historia del cine español, pocos géneros han dado obras tan insignes como “El cebo”, “Furtivos”, “Los santos inocentes” o “El séptimo día”. “La noche de los girasoles” pasa a sumarse a este grupo.

Lo hace fundamentalmente porque parte de un guión alambicado y directo, serpenteado y brutal. Porque deja tiempo a cada uno de los personajes sin renunciar a su cruce en forma de una intriga creciente. Porque deja que empatices con ellos, sin negarles su perdición.

Sánchez-Cabezudo muestra ser casi tan gran director como guionista. Su violencia seca es casi tan agresiva como el ambiente malsano en que se desarrollan hasta las escenas más serenas. La atmósfera de thriller está tan metida en los personajes y en el escenario que podrían todos abandonar el paisaje que seguiría tan dentro de ellos como de la aldea. Lo hace sin buscar la tópica lluvia ni una fotografía árida. Lo hace a partir de la dramaturgia y de un montaje claro. Lo hace con unos actores ajustados, más dispuestos a servir que a servirse. Los casos más claros son los de Manuel Morón, Petra Martínez o Carmelo Gómez. El caso más espeluznante es el de un Vicente Romero, tocado al mismo tiempo por Dios y por Lucifer. Es tan efectivo liderando un reparto como camuflándose en rol terciario. Siempre cumple en su cometido, siempre brilla, en la risa o en la lágrima, en la duda o en la certeza, en la salud o en la enfermedad.

Roza tan claramente la obra maestra Sánchez-Cabezudo que por eso fastidia todavía más sus ligeros errores tan arreglables en montaje. Porqué ha dejado doblar a dos de los actores sólo lo sabe él. Se llevará su error a la tumba. Una tumba que habrá parido un thriller rural excepcional, pero no la obra maestra que había sobre el texto.

lunes, agosto 21, 2006

Para alquilar una peli

Hartos de playa y de quemaduras, de copas y de resacas, supongo que en estos últimos días de vacaciones, os planteáis como una opción de matar el tiempo agenciaros una película y amortiguar vuestro sofá. No me meto en si lo hacéis vía video-club, vía inversión legal en activos, gasto ilegal o navegación por la Red. Pero os doy pistas sobre qué coger. Por si os sirven. Por si os fiáis de un tarado. He aquí la crítica de muchas de las películas estrenadas en el último año (ordenadas por género), las novedades de los video-clubs y las imprescindibles (en negrita):
COMEDIAS:
ALGO EN COMÚN: 6. Intento de “Beautiful girls” desequilibrado.
AMOR EN JUEGO. 6,5. Difícil no identificarse con las pasiones de esta comedia romántica.
AMERICAN SPLENDOR: 7. Curiosa y graciosa mezcla de formatos.
BIENVENIDO A CASA: 8. Divertido y emotivo retrato muy cercano a nuestras vidas.
COMO UNA IMAGEN: 8. Tierna, sencilla y divertida. Nada francesa.
CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE: 6. Graciosa y original.
DENTRO DE GARGANTA PROFUNDA: 7,5. Divertida y emotiva.
ENTRE COPAS: 9. Graciosísimos y entrañables antihéroes.
FERNANDO Y CAROLINA: 5,5. La incorrección hace gracias alargadas.
FLORES ROTAS: 7. Desternillante patetismo vital.
LOS DOS LADOS DE LA CAMA: 6,5. Secuela más exagerada.
HABANA BLUES: 8. Humanista crónica musical que llega al alma.
MANUALE D'AMORE: 6. Desternillante, tópica, tradicional, irresistible.
MILLONES: 6. Realismo y onirismo se alinean con la obviedad.
NINETTE: 2. El mal montaje y desequilibrio estructural genera sueño.
NO SOS VOS, SOY YO: 7,5. Comedia clásica, de carcajada continua.
LA NOVIA CADÁVER: 6. Cuento animado. Gracioso, original y brillante.
LOS PADRES DE ÉL: 5. Decente y decreciente secuela que proporciona algunas risas.
EL PENALTY MÁS LARGO DEL MUNDO: 5. Algunas risas cotidianas.
REINAS: 2. Larga comedia en la que no te ríes. Horrible dirección.
QUERIDO FRANKIE: 4,5. Sucumbe a sus buenas intenciones.
TAPAS: 6. Mezcla bien risas y lágrimas, pero no se atreve con lo chusco.
TORRENTE 3: 5,5. Bajan las risas por empacho de freaks.
VIRGEN A LOS 40: 6. Desternillantes ratos para un conjunto coherente pero alargado. VOLANDO VOY: 7. Obra menor, pero entretenida, humana y muy divertida.
INTRIGA:
ARCADIA: 7,5. Vibrante, divertida y negra.
ASUNTOS PENDIENTES: 7,5. Thriller francés a la americana.
EL AURA: 8. Thriller de precisión milimétrica.
CACHÉ: 7.5. Intriga desasosegante, que te hace sentir culpable.
CAMINAR SOBRE LAS AGUAS: 7. Interesante acercamiento al conflicto judío-palestino.
CÓDIGO 46: 8,5. Thriller increíblemente romántico.
LA COSECHA DE HIELO: 6. Diálogos de excelente humor negro para intriga convencional.
LA DAMA DE HONOR: 7. Chabrol en estado puro. Morbosa e intrigante.
LA GUERRA DE LOS MUNDOS: 4,5. Brillantez visual,horror argumental.
LA INTÉRPRETE: 7,5. Thriller político al más puro estilo Pollack.
EL JARDINERO FIEL: 6,5. Gran drama, que acusa la obviedad de su mensaje.
MATCH POINT: 9. Apasionante intriga. Allen entrega su “Perdición”.
EL MÉTODO: 8,5. Aunque sin las risas del teatro, implacable cruce de intrigas.
MUNICH: 5. Larguísima, reiterativa y pretenciosa.
OLD BOY: 8. Intriga coreana de forma y contenido brutal.
PLAN OCULTO: 7. Divertido y trabajado thriller con final sorpresa.
PRIMER: 5,5. Gran atmósfera, pero no entendí nada. Enrevesada.
REENCARNACIÓN: 7,5. Intrigante, desasosegante y morbosa.
SAHARA: 2. Horror plagado de tópicos sólo salvado por la falta de pretensiones.
SAW: 5,5. Thriller tópico pero efectivo.
SEGUNDO ASALTO: 6,5. Thriller dramático muy digno y ajustado.
SIN CITY: 5,5. Mantiene el espíritu del cómic, pero no el del cine.
SYRIANA: 7,5. Intriga política muy efectiva aunque premetidamente intrincada.
LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA: 7,5. Western actual, crepuscular y emotivo.
UNA HISTORIA DE VIOLENCIA: 7,5. Implacable y sorprendente.
V de VENDETTA: 7,5. Imponente rebelión visual.
11:14, DESTINO FATAL: 6. Corrosivo y sorprendente cruce de historias.
16 CALLES: 7. Apasionante acción con innecesario edulcorado final.
DRAMA:
LOS AIRES DIFÍCILES: 6,5. Ajustada pero excesivamente fiel a la novela.
EL ARCO: 8. Redonda y preciosa metáfora visual.
EL AVIADOR: 8. Estimulante viaje hacia la autodestrucción.
BATALLA EN EL CIELO: 5,5. Exasperante por lenta y subversiva.
BROKEBACK MOUNTAIN: 8. Relato de amores imposibles limpio y emotivo.
BUENOS DÍAS, NOCHE: 6. Intento de thriller realista. Drama onírico.
EL CIELO GIRA: 6,5. Preciosa y humanista desaparición de un pueblo.
CLOSER: 7,5. Teatro filmado que no se avergüenza de serlo.
CONTRA LA PARED: 7. Forma excesiva y brutal para contenido normal.
CRASH: 5,5. Interesante y aparentemente profunda, pero en el fondo, esquemática y banal.
LOS CHICOS DEL CORO: 3. Melosa, tópica y previsible.
DE LATIR, MI CORAZÓN SE HA PARADO: 6,5. Vibrante, no intrigante, estudio de personajes.
DESCUBRIENDO NUNCA JAMÁS: 8,5. La peli más emotiva del año.
HEROÍNA: 6,5. Una madre coraje creíble. Excelentes interpretaciones.
HERMANOS: 6. El Dogma pierde fuerza al ganar corrección estructural.
HIERRO 3: 8,5. Liberación y amor mudo. Graciosa y poética.
EL HUNDIMIENTO. 6,5. Levanta tantas expectativas que no las cumple.
KINSEY: 7,5. Logradísimo biopic, entrañable, emotivo. Muy humano.
LILA DICE: 5,5. Morbo no satisfecho. Dirección de primerizo.
MALAS TEMPORADAS: 7. Cruce de historias que explica la vida de hoy.
EL MERCADER DE VENECIA: 6. Adaptación perfecta de un texto pasado.
MILLION DOLLAR BABY: 9. Clasicismo del bueno. Muy emotiva.
OBABA: 6. Tan atmosférica como fría.
OMAGH: 7. Estructurada y equidistante visión del terrorismo.
PARA QUE NO TE OLVIDES. 7. Dramón contenido. Sobra revisionismo.
LA PEQUEÑA LOLA: 7. Modesta y reiterativa, pero muy creíble, humana.
PRINCESAS: 8. Lo peor de Fernando León es lo mejor del cine europeo.
PROOF (LA VERDAD OCULTA): 6,5. Más profunda que emotiva, más drama que intriga.
RAY: 5,5. La música no salva la hagiografía ni lo largo de su metraje.
SARABAND: 7. Bergman abusa de palabra y de su comprensión humana.
EL SECRETO DE VERA DRAKE: 7. La época no resta verdad a Leigh.
SEMEN, UNA HISTORIA DE AMOR: 3. Original desbarajuste.
SIETE VÍRGENES: 8. Sincera adolescencia, verdad y realidad.
SÓLO UN BESO: 5,5. “Romeo y Julieta”, con dramaturgia de manual.
LAS TORTUGAS TAMBIÉN VUELAN: 8. Dura y emotiva realidad kurda.
TRUMAN CAPOTE: 7,5. Biopic que obvia la empatía en la búsqueda de la verdad.
LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS: 7. Sobra profesionalidad.
EL VIENTO: 6. Mignogna pierde el vigor narrativo, no la sinceridad.
5x2: 7. Previsible, pero interesante y con momentos muy brillantes.
2046: 6. Poesía hipnótica, pero la reiteración produce aburrimiento final.

EL PRÓXIMO ORIENTE (Fernando Colomo) 6,5



Película tras película, Colomo demuestra sobre todo una cosa: que es un gran tipo.

Si por gran tipo definimos a alguien más preocupado por los demás que por sí mismo, Colomo lo es. Y lo es porque su discurso autoral ha pasado de la narración de los pensamientos, sentimientos y hechos propios (Tigres de papel) a la intromisión, entendimiento e integración en el mundo en el que vive. Es posible que en dicha transición de la primera a la tercera persona, su mensaje haya perdido frescura y sinceridad, pero desde luego, no ha perdido coherencia, oficio y benevolencia. Es el mismo Colomo el que se reía de sí mismo y de sus colegas en sus comienzos y el que ahora narra las vicisitudes de un escritor británico en un mundo ajeno o de un torpe carnicero en otro mundo ajeno. Es un Colomo que se descojona de todo al tiempo que lo ama todo. Que busca los defectos como fuente de virtudes. Que utiliza el humor como sátira y como modo de acercamiento. Que no se conforma con comprender al otro, sino que se une a él. Es el Colomo que es un gran tipo.

Un gran tipo que narra como los ángeles. Que estructura de maravilla y genera ritmo en la mezcla de conflictos. Es el Colomo que crea personajes amables y enternecedores a partir de torpes supervivientes convertidos en jetas. Es el Colomo que aprovecha cualquier reacción o cotidianeidad para convertirla en risa. Sólo deja de ser Colomo por causa ajena. Y es que en su afán de encontrar la emoción, encuentra verismo y argumento, potencia y drama, acción y reacción. Pero en su afán de encontrar las risas, encuentra guión y protagonista, pero le faltan secundarios comediantes, experiencia y vis cómica, alimento para la risa.

Así, el gran tipo encuentra lágrimas y sonrisas, pero no encuentra apenas risas y carcajadas. Ha ayudado a sanar las enfermedades para hacer un mundo mejor, pero más por la vía de la dinámica de grupo que de la risoterapia.

CATERINA VA A ROMA (Paolo Virzi): 5,5



Muchas veces, la rabia es buena para la vida. Casi nunca lo es para el cine.

La rabia nos nutre de emociones y de reacciones, nos suma empuje y vigor, nos resta coherencia y sutileza. Y ése es el resumen de Caterina va in cittá. Una obra vigorosa, potente dramáticamente, pero que la rabia de su discurso aniquila la equidistancia, sortea el autocontrol, obvia la sutileza en beneficio de la claridad. Y tanta claridad se muestra enemiga de la emoción, que no de la reacción.

La intención de Virzi es tan potente como original: hablar de la vida política de su país a partir de la vida de una familia corriente. Aprovechando un juego de metáforas más o menos simples pero efectivas, Virzi se mueve siempre entre el neorrealismo pretendidamente cómico y el simbolismo conceptual bastante esquemático. El problema es que, en su desarrollo, gana fuerza la vida y pierde la política. Y lo que más le importa al espectador es el verismo de las originales luchas entre amigas adolescentes. Es por eso que, cuando Virzi se dedica al tema, el espectador se queda estático en la butaca y hasta asoman ciertos movimientos en sus mandíbulas. Pero en cuanto saca la voluntad del discurso político, el culo comienza a moverse de la silla y los personajes se vuelven tan maniqueos como necesita el narrador político.

Vamos, que al sumar argumentos, Virzi resta potencia dramática, ralentiza el desarrolllo y encima, alarga el final. Errores de forma que lo son de fondo. Reacciones contrarias a las buscadas sólo por la culpa de la rabia, sólo por la culpa de la falta de autocontrol.

Las pelis de la cartelera

Cada semana, sabrás qué debes y qué no debes ver de la cartelera.
-LOS AIRES DIFÍCILES: 6,5. Ajustada pero excesivamente fiel a la novela.
-ALATRISTE: 9. Obra intemporal, que aúna épica y desencanto.
-EL ARCO: 8. Redonda y preciosa metáfora visual.
-AZUL OSCURO CASI NEGRO: 8. Entrañable y divertido drama humano.
-BIENVENIDO A CASA: 8. Divertido y emotivo retrato muy cercano a nuestras vidas.
-BROKEBACK MOUNTAIN: 8. Relato de amores imposibles limpio y emotivo.
-CAMINO A GUANTÁNAMO: 8,5. Desasosegante e implacable dramatización de la realidad.
-CATTERINA VA A ROMA: 5,5. El exceso de rabia quita verdad y risas.
-LAS COLINAS TIENEN OJOS: 7,5. Tan terrorífica que es insoportable.
-CORRUPCIÓN EN MIAMI: 7. Acción con toda la potencia de Michael Mann.
-CRASH: 5,5. Interesante y aparentemente profunda, pero en el fondo, esquemática y banal.
-DESAYUNO EN PLUTÓN: 7,5. Divertido e irreverente cuento para todas las plateas.
-EN LA CAMA: 6. Tan interesante como decepcionante.
-GRIZZLY MAN: 9,5. Estremecedor y desternillante documental acerca de la insania como motor.
-LA NOCHE DE LOS GIRASOLES: 8. Thriller rural brutal, desasosegante.
-LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA: 7,5. Western actual, crepuscular y emotivo.
-EL PRÓXIMO ORIENTE: 6,5. Divertida y alegre oda a la integración.
-REMAKE: 4,5. Buen planteamiento traicionado por la reiteración y un mal montaje.
-SALVADOR: 6. Muy entretenido pero alargado drama.
-SYRIANA: 7,5. Intriga política muy efectiva aunque premetidamente intrincada.
-TIEMPO DE VALIENTES: 7. Desternillante peli de colegas a la argentina.
-UNA HISTORIA DE BROOKLYN: 6,5. Sincera, coherente y verdadera.
-UNA PARTIDA DE CAMPO: 6. Obra de más méritos pictóricos que cinematográficos.
-V de VENDETTA: 7,5. Imponente rebelión visual.
-VERANO EN BERLÍN: 8. La ternura y el humor se cuelan en la cotidianeidad.
-VIVIR SU VIDA: 8. El Godard más revolucionario y emotivo.
-VOLVER: 7,5. Sorprendente y desternillante vuelta a los orígenes de Almodóvar.
-LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS: 7. Le sobra profesionalidad y le falta cotidianeidad.
Si has visto alguna otra, que quieres recomendar o despreciar, éste es tu sitio.