lunes, agosto 30, 2010

CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS (Woody Allen): 8,5



Exceptuando el catedrático Haneke, puede que Woody Allen sea el más filósofo de todos los directores. Sin embargo, si de algo carece su cine es de filosofía. Exceptuando al recién muerto Rebella, puede que Woody Allen sea el más triste de todos los directores. Sin embargo, si de algo carece su cine es de tristeza.
"Conocerás al hombre de tus sueños" lleva estos dos hitos hasta el extremo. No es filosófica ni es triste, todo lo contrario. Es sin duda la película más divertida que hace desde su época de gloria en los 90. Hace de la risa un arte sublime, que lleva a que pasen sus minutos con la felicidad del que conoce la vida y la asume como es. Del que ya no se hace preguntas porque sabe que ya no son necesarias las respuestas. Abandona la filosofía al generarnos nuevas ilusiones.
Y Woody Allen alcanza este estado de gracia utilizando como nunca sus armas de siempre. Con personajes magníficamente paródicos. Con una trama de historias paralelas perfectamente hilada, que multiplica el impacto de cada situación. Con una visión de la vida tan patética como glamourosa. Con un poderío visual mayor de lo habitual. Con unos actores nacidos para la comedia.
Y dentro de esto, como siempre, es capaz de dejar sitio a cada personaje, de hacer que cada secundario se sienta protagonista. Lo hace una Naomi Watts en eterna deificación, un Antonio Banderas desternillante. Porque si toda la función alcanza momentos gloriosos, entre ambos llegan al cielo en 3 escenas que pasarán a los hitos del tópico plano fijo de la comedia. Muestran cómo dos actores de comedia pueden hacer que una escena sea al mismo tiempo graciosa, metafórica y reveladora.
Así, entre ilusiones y realidades, Woody Allen nos lleva gozoso hacia un final que en su único error, quizá se precipita. Y al precipitarse, quizá nos deja menos tiempo para la reflexión, para las preguntas. Vuelve a conseguir alejar la tristeza, alejar la filosofía.

sábado, agosto 21, 2010

ORIGEN (Christopher Nolan): 8


Christopher Nolan lleva toda su filmografía buscando lo oculto. Pero no busca en los territorios opacos, busca en los límites. Busca joyas en el espacio que queda entre lo que se ve y lo que no se ve.
Empezó por la memoria y encontró los recuerdos olvidados en Memento. Consiguió el que quizá es el mejor thriller de la historia. Luego buscó en el espacio que antecede a la fase R.E.M., ese lugar de frustración que queda en la noche de los insomnes. Consiguió una obra maestra con Insomnio. Siguió alerta y llevó su ansia de saber al ilusionismo. Y en la mezcla de truco y realidad encontró en Prestige otro hito fascinante, nacido para confundir y sin embargo, perdurar. Con ello no le bastaba.
Tras el olvido, la magia y el comienzo del sueño, le faltaba llegar al centro de todo ello, al territorio donde el ser humano nunca llega, al territorio donde soñando sueña con llegar. Le faltaba llegar al sueño. Y apareció Origen.
Origen es totalmente coherente con el resto de su trayectoria. Tiene sus mismas dosis de espectáculo, de foco, de precisión estructural. Tiene un guión que supone otro salto sin red hacia el ridículo. Pero nuevamente lo logra evitar.
Lo evita gracias a una escritura modélica, capaz de contar cuatro historias dentro de una historia. Gracias a una fortaleza visual tan brutal, que logra satisfacer la infinitas posibilidades que daba la historia. Gracias a una puesta en escena de maestro, que hace real lo que sólo era sueño. Lo logra gracias a una inteligencia tan fina que es capaz de hacer comprensible una historia nacida para ser incomprendida.
Sólo su afán por dar espectáculo imposibilita el acceso a la maestría. La necesidad de recuperar el presupuesto le lleva a meter acción donde el conflicto no la requería. Y en ese añadido la película pierde algo de interés, hace que sobre algo de metraje. Pero poco.
Porque la solidez de Nolan hace que el espectador vuelva a conectar con su búsqueda. Vuelva a recuperar el olvido, vuelva a encontrar la magia, vuelva a recuperar lo apenas dormido, vuelva a vivir el sueño, soñando dentro de él hasta vivir soñando.

lunes, agosto 02, 2010

v.o.s. (Cesc Gay): 10



La cartelera es una ruleta rusa. Hay muchas películas sin nada que lo obtienen todo. Hay algunas películas con todo que son ninguneadas por crítica y público. "v.o.s." no pertenece a este último grupo, lo lidera.
Toda crítica es subjetiva, ésta también lo es. Y admito que la última criatura de Gay cuenta con múltiples elementos que hacen que me guste, que satisfaga mis obsesiones.
El primero es su condición de metacine. Su condición de obra entre la realidad y la ficción, entre la creación y lo creado, hacen de ella algo moderno, real, tanto como la inevitable voz en off que todos tenemos dentro mientras vivimos nuestra vida.
El segundo recurso es su no adscripción a un género, su decidida apuesta por la vitalidad de la comedia y el poso del drama, por la ligereza de la risas y el anclaje a la dura realidad de las relaciones.
El tercero es su cinefilia militante. Una cinefilia que le lleva a homenajear casi de forma involuntaria, difícilmente eludible. Como con Tarantino, se trata de una forma de vivir la vida en la cual el cine siempre está presente, en la cual las películas vistas pasan a integrarse en la vida y ser foco, referencia, personajes.
El cuarto y último es su pequeñez. La lleva tan lejos como para titular en minúsculas. Si con los otros me divierto y afilio, éste me lleva directamente a identificarme. Gay no cree estar contando la película definitiva. Quizá no cree que ésta exista. Quizá la película definitiva es la que es capaz de contar la normalidad de la vida de forma que consiga que capte esta normalidad y al mismo tiempo, la haga milagro.
Y él lo consigue. Consigue captar la verdad y encontrar el aura. Consigue hacernos reír con el día a día y emocionarnos hasta la lágrima con el milagro del nacimiento. Consigue hacer la película que siempre quiso hacer Woody Allen: mostrar la tragedia que es la vida, haciendo que el tiempo y la distancia del cine, la tornen comedia.

lunes, julio 19, 2010

MADRES E HIJAS (Rodrigo García): 7,5



Siempre he creído que el hijo de García Márquez es mucho mejor que su padre. Mucho más sensible, mucho menos cursi, mucho más depurado, mucho menos exhibicionista.
Lo ha demostrado en los 3 largos que ha estrenado en España. Si Cosas que diría con sólo mirarla y 9 vidas, transmitían su amor e intento de comprensión de las mujeres a través de cortometrajes tan potentes y aislados como vertebrados, Madres e hijas es su primer salto a la narración convencional.
Y es salto, pero menos. Porque los mismos personajes que poblaban sus cortos aparecen en el drama. La misma idea central que se bifurcaba en varias sigue apareciendo aquí. La diferencia es que aquí sí hay unidad de historia, sí hay un hilo común argumental que une a las diferentes historias. Ese hilo es la sangre y es el tiempo, ese hilo es la relación materno-filial que nace de los genes o de la compañía.
Así, el conflicto adopción-legado-educación explota en 3 madres que no lo son, se desarrolla en sus diferentes vertientes, alcanza un grado de profundidad que nos lleva más a vivir sus vidas que a plantearnos preguntas. Más a sentir sus emociones que a replantearnos nuestra realidad.
Para ello se sirve de retratos femeninos tan acerados como los de sus cortos, de vidas tan apasionantes como la de Naomi Watts, uno de esos personajes nacidos para quedarse. Es ella y su relación con un sublime Samuel L. Jackson quienes llevan la película a los terrenos de la perdurabilidad. Su imposible relación es una de las cotas mejores en lo que va de año.
Por eso al bajar de ella para aterrizar en la coherencia de la historia y de los personajes, en la unión de esas 3 madres aparece un desenlace necesario, pero insuficiente para el grandísimo cine que hasta entonces hemos visto.
Un cine en el que el plano-secuencia sólo llega en el último plano. Un cine en el que el montaje y la planificación se dan la mano de una forma tan precisa que cada elipsis genera intriga y metáfora, cada corte es sereno y elegante, cada fin es un comienzo.
Un comienzo libre de emociones, germen de nueva vida. Ya sea por los genes, ya sea por la compañía.

miércoles, mayo 19, 2010

TWO LOVERS (James Gray): 8,5


Two Lovers es sin duda la película de la primavera. No lo es sólo por la ausencia de cosas buenas, lo es por que le salen virtudes por cada poro de los fotogramas.
Por una vez, sus fortalezas no nacen de una historia trabajada para ser original. Ni mucho menos. Sus conflictos son los de Shakespeare, los de toda la vida. El chico que se debate entre lo que le atrae y lo que le conviene. La chica que elige un amor, que le convierte en adicta a la lágrima. Y la enfermera patológica, que busca sufrir haciendo bien en la Tierra para llevarse tranquilidad al Cielo.
Nada hay de original en ello. Pero no por ello deja de ser original. Porque la originalidad está en que esos personajes sí lo son. Lo son porque la bipolaridad o la esquizofrenia no suelen aparecer en películas de estrellas más que para historias de superación, historias de excepción. Y si algo no es Two Lovers es una historia donde se trate a los personajes como seres extraños, seres a los que el mundo trata de meter en él.
Los personajes viven siempre dos vidas. La que está en su cabeza y la que tienen vivir fuera de ella. Y eso les condena a estar siempre donde no tienen que estar. Por eso están siempre solos. Por eso cada momento en que logran meterse en el mundo vale cien veces de disfrute más. Por eso pasas de rechazarlos a quererlos. De no entenderlos a pensar que quizás tú harías lo mismo.
Esto lo logra gracias a sus personajes, gracias a sus actores. Pero los grandes logros de la película no están sólo en su apuesta por personajes sin empatía para el espectador. Están en una dirección que hace aflorar al exterior lo que llevan dentro de la cabeza.
Y lo difícil no es sacarlo, es hacerlo de forma natural. Lo hace sin utilizar el diálogo o los sueños. Lo hace sin recurrir a la voz en off o a la cámara subjetiva. Lo hace mediante una fotografía plagada de detalles. Con planos que iluminan lo mejor de Manhattan como un sitio que no es para Joaquin Phoenix. Con rejas en la terraza que acorralan a Gwyneth y lo separan de Joaquin. Con cristales en las puertas que deforman las imágenes casi tanto como su cabeza. Con guantes que son metáforas y puertas de Metro que son predicciones.
Lo hace mediante mil y un recursos, que logran crear una nueva realidad y hacértela vivir con la intensidad del interior de la cabeza de un loco. Lo hace con la sinceridad de un genio que no intenta llegar al gran público, pero que consigue la emoción del que habla sin ambages. Lo hace encontrando la vida dentro de uno a través del que somos y nunca queremos ser. Lo hace haciendo cine grande en cada fotograma, creando poros, encontrando almas.

domingo, mayo 09, 2010

PERDONA QUE TE LLAME AMOR (Federico Moccia): 0

En función de cómo uno la vea, a la nota de esta película se le puede poner un 1 delante. Porque viéndola puedes ser completamente feliz. Viéndola puedes sentir el mismo orgasmo que yo sentí desternillándome de "Independence Day".
Porque eso es la peli: una parodia involuntaria. Hay tantas situaciones que encuentran el ridículo que el ridículo acaba formando parte de la esencia de la película. Y es entonces cuando no sabes si lo que ves es sublime o simplemente ridículo.
La vergüenza ajena no tarda en entrar. Lo hace en el primer fotograma cuando te introducen por vez primera frases de autores célebres, a la busca de enjundia intelectual. Pero si a la mierda le incluyes una cita de Balzac, sigue siendo mierda. Continúa con una voz en off en pos de un personaje que nada tiene que ver con la trama, y que sólo aporta una supuesta filosofía que no alcanzaría ni la de un manual de autoayuda. Prosigue con unos personajes pretendidamente interesantes, cuyo interés se resume en su cuerpo. Lo acompaña de unas situaciones tan esquemáticas y falsas como de las de los dos publicistas que les ponen a competir por un supuesto premio. Lo adorna con que al final este premio lo ganan unos dibujos de la prota que enrojecerían hasta a una niña sin padre junto a la casa. Lo amplían unos diálogos tan edulcorados que serán denunciados por la Asociación de Defensa de la Diabetes. Lo magnifica la manida metáfora del faro como retiro de un supuesto ejecutivo agresivo. Se supera metiendo con calzador un accidente que introduzca la muerte y la amistad en sus inanes vidas. Y alcanza la epopeya un juego de luces y ecos durante una escena sexual que haría temblar de erotismo al mismísimo Leonardo Dantés.
Todo es tan falso como surreal. Todo es tan patético como vergonzante. Todo es tan tópico que acaba encontrando lo que no buscaba, una carcajada tan bestial que sí permite llegar a lo que quería: hacer felices a los espectadores.

lunes, abril 26, 2010

CyJ: Primer visionado

Acabo de realizar mi primer visionado de la película con un amigo profesional. Y todavía tengo la carne de gallina.
Qué sensación más potente es no querer ver los defectos, qué maravilla es ver que no todos los ven, que algunos de los que se ven son corregibles, qué gozada es emocionarte, sentirte sobrecogido por algo que encima es tuyo.
Cada vez me apetece más llegar al final, llegar al principio.

viernes, abril 02, 2010

EL MAL AJENO (Oskar Santos): 7,5

http://www.youtube.com/watch?v=L_84Sisn_6k

No entiendo el desprecio crítico que ha vivido esta película. No es que pida su aprecio por ser ópera prima, lo pido porque es de las pocas películas que te ata a la butaca desde su lanzamiento hasta su desenlace.
Te ata a base de golpes. A base de inundarte con su óptica visual, con sus planos arrebatadores, con sus conflictos superpuestos, con su renovado lenguaje matemático. Puede que algunos de sus golpes tengan que ver con el carácter sobrenatural de la trama, admito que esos son golpes más o menos fáciles. Puede que otros sean efectos especiales sin máscaras ni tecnología, puedo admitir también su no extrema dificultad. Pero provengan de unos o de otros, lo importante es que arrebatan, que elevan la trama a miles de puntos en lo que ninguno carece de atractivo.
Como en el buen cine, cada escena tiene entidad en sí misma. Tiene un prólogo, tiene un nudo y tiene un desenlace. A nivel argumental y a nivel metafórico. Como en el buen cine, cada personaje tiene una personalidad, tiene una evolución. A nivel físico y a nivel psicológico. Como en el buen cine, cada personaje tiene un actor, tiene carisma. A nivel presencia y a nivel interacción.
Sumando ese guión y esos actores, aparece una realización que hace que cada escena brille sobre sí misma sin cegar a las demás. Es tan potente el uso de la cámara, es tan sobresaliente la fotografía que logra reinventar lugares tan conocidos como la clínica de La Paz o un parking carne de grisura. Y en la suma de la historia con la dirección y con la interpretación, se llega a una atmósfera, a un clímax donde lo sobrenatural deviene natural, donde lo irreal se cuela en el espacio de lo real hasta llegar a ser indistinguibles.
Donde el mal y el bien se encuentran para hacer una aleación, para llegar a hacer el bien ajeno practicando el mal propio, para realizar el mal encontrando el bien.

domingo, marzo 21, 2010

THE ROAD (John Hillcoat): 5


Debería decir que "Me debo a mi público". Lástima que no lo tenga. Porque ese es el único motivo porque el me pongo delante del ordenador a escribir acerca de esta película. Porque tengo un compromiso de escribir acerca de cada peli que veo en el cine.
Sólo que normalmente disfruto haciéndolo. No es el caso.
Es tan fría, tan coñazo, tan visceralmente lejos de la epopeya pretendida que cada uno de sus fotogramas cae cual plomo sobre los anteriores.
No es culpa sólo de la fotografía, gris como el futuro que dibuja. Tampoco es culpa del pesimismo de postal en el que nos envuelve. Ni siquiera de la atmósfera tópica de ciencia ficción. Tiene que ver con unos personajes que sólo interesan cuando recuerdan, cuando sueñan. Tiene que ver con su viaje, que pudo ser interesante en la novela, pero que no lo es en el paso al cine. Su dureza es innecesaria. Su emoción es sentimentalismo. Su aprendizaje es obviedad.
Su metraje es un coñazo de tomo y lomo, sólo salvado por la aparente profundidad del tema. Cada estrella que le ha dado la crítica es una pérdida de prestigio para el cronista. Cada punto que le doy yo es un regalo más motivado por la falta de defectos, que por la generación de efectos. Cada palabra que escribo me arrepiento más de haber iniciado este escrito. Así que es momento de acabarlo.

sábado, marzo 13, 2010

UN PROFETA (Jacques Audiard): 7


Supongo que hay autores que conectan más y que conectan menos con uno. Jacques Audiard conecta con casi todo el mundo. No conecta conmigo.
No se trata de que no lo valore. Su cine siempre me interesa. Siempre me apetece ver qué pasa al final. Siempre me seducen un par de ideas. Siempre lo sigo con fuerza y sin pasión.
Como en el resto, su cine parte de un guión de hierro que se encarga de deconstruir para que no parezca tanto cine. Tiene pinta de que había una gran y potente maquinaria de cine negro que se encarga de anular quitando un par de engranajes. Con eso consigue que su drama se parezca a la vida real, que gane credibilidad y pierda vigor cinematográfico.
Esa decisión lleva a la siguiente y es que su cine lo pueblan personajes antipáticos. No hace el más mínimo esfuerzo por acercar a sus protagonistas. Puedes llegar a entender la situación en la que se encuentra Malik pero es tan deplorable, tan falto de valores cada uno de sus comportamientos que sentir empatía hacia él es la más utópica de las aventuras.
Y este hecho nos lleva a su último foco: la atmósfera. Al no sólo eludir los antihéroes, sino abarrotar de hijos de puta la trama, lo que consigue es que te sitúes en un ambiente que parece profundamente real, pero del que no quieres saber nada. Sólo quieres portarte bien para no ir a una cárcel poblado de islámicos.
Porque no deja poso de esperanza. Por mucho que lo intente con el final. El proceso de aprendizaje del protagonista puede ser el de un profeta, pero desde luego no es el del espectador.
Por eso sigo sin conectar con Audiard. Por eso me temo que seguiré sin conectar.

martes, marzo 09, 2010

CineForum: EVA AL DESNUDO (Joseph Manckiewicz)


Si de alguna película cuesta más escribir es de ésta. Y cuesta porque siento que es como profanarla. Está tan bien escrita que poner palabras a las palabras vividas es casi destrozarla.
Como bien decía siempre el propio Manckiewicz, todo se resume en el guión. La historia tiene tanta fuerza que sólo la posterior copia sistemática del modelo se ha encargado de intentar reducir. Pero no lo ha conseguido. Es tan grande el argumento, las voces en off que se van superponiendo, la multiplicidad del punto de vista, la estructura circular, la creencia en el teatro de la vida, que los propios remakes inconfesos no han logrado acabar con All about Eve.
La vida se puede resumir en el teatro. Pero el teatro también puede ser la vida. A eso llega Manckiewicz después de 133 minutos de un ritmo descomunal, donde el teatro y la vida se enfrentan hasta llegar a fundirse. Donde los conflictos del teatro de Margo Channing alimentan su vida como ésta alimenta los del teatro. Donde el arribismo disfrazado de bondad de Eve Harrington se manifiesta en creciente infelicidad personal. Donde a cada paso que dan los personajes, representan un rol ficticio que modifica el rol real hasta llegar a confundirse.
Porque de eso va Eva al desnudo. De cómo la vida exterior y la interior están todo el rato mezclándose, modificándose. Cómo somos incapaces de distinguir nuestras propias mentiras y, tras asumirlas como propias, comenzamos a interpretarlas hasta sentirnos más cómodos con nuestro personaje que con nuestra vida. Hasta preferir el texto escrito que el vivido. Hasta ser mejores actores que personas.
Porque los diálogos son siempre más brillantes que nuestras ocurrencias. Porque los conflictos de la vida cotidiana sólo son disfrutables en el auditorio. Porque por muy bien que escribamos nuestra propia vida, por muy bien que se escribiera esta crónica, la ficción siempre es mejor que la realidad.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. La huella.
2. El fantasma y la señora Muir
3. Mujeres en Venecia
4. El día de los tramposos

lunes, marzo 08, 2010

Los Oscar 2010


Concedo a los Oscar la misma importancia que a las opiniones cinematográficas de mi asistenta. Alguna vez incluso lleva razón.
El problema es que si a mi asistenta nadie la escucha, a la Academia todos la siguen. Siguen a una gente capaz de apostar por Sandra Bullock. Siguen a una gente capaz de confundir la historia con el guión, el personaje con el actor, la belleza con el maquillaje, los efectos digitales con el uso de la cámara. 
Siguen a una gente que se les impresiona con el espeluzne (Precious) y no con el talento (Vera Farmiga). Siguen a una gente capaz de confundir la seriedad del tema (En tierra hostil o El secreto de sus ojos) con la profundidad (La cinta blanca). A una gente que ve originalidad cuando sólo es novedad en Hollywood. A una gente que no sabe que mucho sonido no significa que sea bueno, sino que la excelencia puede estar en el silencio y el sonido fuera de plano (Haneke). 
A una gente que está habituada a mirar para otro lado hasta que se siente obligada a pronunciarse para parecer trascendente.
Y de esa nueva trascendencia se aprovechan las películas pretendidamente trascendentes. Pasan de lado las que utilizan la comicidad para ser realmente profundas (Up in the Air, An Education y la joya de Malditos bastardos).
Si generalmente los Oscar son un disparate, este año han alcanzado la categoría de broma pesada. Si me suelen importar tanto como la opinión de mi asistenta, este año prometo escucharle más a ella.

OSCARS JUSTOS:
Christopher Waltz por Malditos bastardos
OSCARS DECENTES:
Kathryn Bigelow
OSCAR INDECENTES
Sandra Bullock versus Carey Mulligan
Monique versus Vera Farmiga
El secreto de sus ojos versus La cinta blanca
Fotografía para Avatar versus La cinta blanca
OSCARS VERGONZANTES
Guión para En tierra hostil versus Tarantino
Guión adaptado para Precious versus Nick Hornby (An Education)
Diseño de sonido para En tierra hostil versus La cinta blanca

martes, marzo 02, 2010

AN EDUCATION (Lone Scherfig): 8,5

An Education no es sólo la película más deliciosa de la temporada. An Education es una película educativa sobre la educación. Es educativa porque entra dentro de eso que podríamos calificar como el cine de valores, ese cine que desde pequeño consumimos como una materia más en nuestra educación. Es sobre la educación porque afronta de manera central las trampas, los riesgos y los logros de una buena educación.

Decía un cura de mi colegio que en la vida siempre hay que elegir entre dos opciones: una buena y otra mejor. La protagonista de An Education siempre se enfrenta a ambas. Y por supuesto, no sabe cuál es cuál. Sí sabe cuál le reporta más placer, más rendimiento inmediato. Sí sabe cuál es la que le han enseñado desde pequeña. Sí necesita un refuerzo que le lleve a aceptar el camino más largo.

Carey Mulligan  se pasa en este discurrir toda la película. Y se pasará el resto de su vida. Como nosotros. Tanto en nuestra vida personal como en nuestra carrera profesional.

Todos sabemos que hay un subconsciente colectivo que acaba haciendo que todos los mensajes de las madres sean el mismo. “Estudia, hijo, para cuando seas mayor”. Te conminan a aburrirte en pro de un supuesto beneficio futuro. Pero nunca sabes cuál es. Con tal convencimiento es fácil caer en cuanto aparecen otras opciones en forma de distracción. Quizá las chapas puedan combatirse. La tele frente a la lectura será un esfuerzo diario. La fiesta y las chicas terminarán con dicha certeza.

A la protagonista casi le cuesta  el resto de su vida no vencer esas tentaciones. Porque además, el camino más corto suele vestirse del aparentemente más educativo. En este caso, la universidad de la vida le  aparta de la universidad de los libros, pero le enseña el jazz, le muestra la música clásica, le lleva a París, aprende a realizar sus sueños. Sus sueños más superficiales. Los que pueden proporcionarle más satisfacción presente, menos libertad futura.

En la carrera profesional, nos encontramos continuamente esas trampas. Trampas que, al igual que el diablo, se visten de Prada. Trampas en forma de sueldos grandes con responsabilidades pequeñas, status altos para puestos sin contenido, redes de relación importantes que esconden actividades sin aprendizaje, roles donde no explotar ninguna de las propias virtudes, excesiva seguridad futura y presente inactivo.

La crisis ha destapado y vaciado muchas de estas trampas. Y no tienen nada de malo, son opciones buenas pero hay que saber que son trampas. Trampas que alejan del objetivo futuro, que dificultan llegar a ser quien uno quiere ser.

En el camino, uno puede llegar a dudar incluso de quien quiere ser. Carey Mulligan lo duda. Y está a punto de caerse por el precipicio de la vida fácil, de la futura vida complicada. En momentos como ése es cuando más necesitamos un apoyo. Ella reclama un primer apoyo, alguien externo que le diga lo que tiene que hacer. 


Hoy mucha gente tiene el problema de que está en el paro, tiene la oportunidad de decidir su destino laboral. Por eso, y ante la duda, muchos están recurriendo a asesores de carrera profesional. Los que han salido de su empresa mediante Outplacement no sólo tardan mucho menos en recolocarse, sino que lo hacen mejor. Porque llevan ese asesoramiento incorporado. Y están eligiendo proyectos alineados con sus capacidades, donde puedan desarrollar al mismo tiempo sus sueños y sus fortalezas, donde tengan siempre retos reales, donde puedan practicar en la reducción de sus debilidades.

El segundo apoyo que pide la protagonista es que no le basta con hacer, necesita que le expliquen por qué nos educan. Ante la posibilidad de elegir, no nos basta con saber los caminos, necesitamos saber los porqués. Muchas veces los jefes repartimos responsabilidades pero no explicamos   el rol que éstas juegan dentro del aprendizaje de uno. Y al no explicarlas, podemos estar haciendo que la otra persona no vea más que el aburrimiento y el sufrimiento que significan, estamos haciendo que elija el otro camino.

Parte de educar es educar en la educación. Carey Mulligan lo aprende. Y a partir de entonces, sabrá cuál es el destino. Tendrá que elegir muchas veces entre una opción buena y otra mejor. Habrá muchas veces que se equivoque. Habrá muchas veces que caerá. Pero podrá levantarse. Porque sabe dónde ir. Porque sabe por qué va allí.

sábado, febrero 27, 2010

SHUTTER ISLAND (Martin Scorsese): 5,5

A todos los directores que no escriben les pasa lo mismo. De vez en cuando la cagan.
No la cagan porque sean malos, la cagan porque cuando la necesidad de buenas historias se prolonga, baja el nivel de exigencia. Y con él, uno se acaba poniendo al frente de un proyecto de menor calado del que uno merece. De menor calado del que Scorsese merece.
La historia de Dennis Lehane no daba para mucho. Daba para hacer una reflexión sobre la locura y sus tratamientos. Tampoco parece la mejor carne para un plato de Scorsese. En ella ni siquiera ha metido su obsesión por los efectos de la religión sobre la pérdida de la razón. Si la pluma de Paul Schrader hubiera estado metida, otro gallo le hubiera cantado.
Si al asumir una historia tan ajena como la de Infiltrados, ya asumía su no autoría, el genio italoamericano busca todos sus retos en lo visual. Y ahí deriva en un mal artesano y buen cinematógrafo. Ahí acaba siendo un regular narrador y un excelente fotógrafo. Ahí aparecen todas las alucinaciones y sueños del protagonista, que resultan tan desgarradoras y potentes como inútiles. Ahí aparecen todos sus  giros, que convierten el metraje en entretenimiento pero nunca en reflexión. Ahí aparecen sus paisajes y faros del mejor Hitchcock, unido a sustillos de serie B. 
Ahí aparece una salida digna para cualquiera e indigna para Martin Scorsese. No es una cagada como las de otros que no escriben, pero sigue siendo una cagada para él.

miércoles, febrero 24, 2010

CineForum: TROPA DE ÉLITE (Jose Padilha)


¿Se puede sostener el estado del bienestar actuando de una forma que esté bien?
¿Consumir un canuto es hacer que un niño se condene a vender drogas?
¿Matar puede ser la mejor forma de salvar vidas?
Tropa de élite nos hace todas estas preguntas. Tropa de élite logra que nos planteemos todas las anteriormente verdades inmutables progres. Tropa de élite consigue que nos replanteemos gran parte de nuestra corrección política.
Lo hace gracias a su trama. Una trama tan atada a la realidad que se llega a confundir con ésta. Lo hace gracias a su punto de vista. Un punto de vista con tantas conexiones con el Travis Bickle de Taxi Driver que llega a confundirnos casi tanto como a él. Lo hace gracias a un espídico montaje, que agarra tu confort y lo lanza por los aires. Lo hace gracias a un guión con estructura en seis, que te mueve y te remueve hasta volcar tus principios.
Pero lo mejor no está en la forma. Lo mejor ni siquiera está en el fondo. Lo mejor es que puedas crear que te has tragado una peli de género. Lo mejor es que la reflexión parece estar en la superficie cuando está en el fondo. Lo mejor es que, sujeto a su acción, deja que seamos nosotros quienes  respondamos a sus preguntas. Lo mejor es que todavía hoy, lejos del impacto, nos seguimos haciendo nuevas preguntas. Lo mejor es que hoy no somos ni seremos los mismos que ayer. 

lunes, febrero 15, 2010

LA CINTA BLANCA (Michael Haneke): 9


Hace tiempo que sabíamos que Haneke es el mejor director de actores del mundo. Hace tiempo que sabíamos que es quien mejor maneja el sonido. Hace tiempo que sabíamos que nadie como él para mostrar lo peor del ser humano. Lo que no sabíamos es que podía ser accesible. Que podía contar la historia. Que podía ser otro sin dejar de ser él mismo.
La cinta blanca guarda toda su esencia y la pone al servicio de una historia perfectamente comercial. No es comercial en el sentido hollywoodiense. Lo es en el sentido de que uno puede llegar a entretenerse.
Pero su propósito dista mucho de ser ese.  Su propósito es seguir siendo él mismo. Por ello vuelve a Funny Games o a El video de Benny para hablarnos del mal radical que hay en el ser humano desde casi su nacimiento. Por ello anula cualquier posibilidad de empatía en la creación de personajes. Por ello, consigue que los actores parezcan haber nacido para ese preciso momento. Por ello anula cualquier posibilidad de emoción que cambie el pensamiento racional. Por ello mantiene la fuerza sobre sonidos fuera de plano. Por ello conserva su carácter de metacine. Por ello afila las garras de su discurso filosófico sobre la pregunta interactiva, y nunca sobre la respuesta.
Sin embargo, también obtiene logros nuevos. El ritmo es notable, carente casi de tiempos muertos. La tan fría como sublime fotografía es la mejor que nunca ha tenido su cine, y la mejor del reciente cine europeo. La mezcla de historias genera una nueva realidad que deviene estudio. Y finalmente, el calado histórico le confiere la fuerza de una reflexión que anticipa un nuevo tiempo. 
Es la llegada del nazismo la que se asienta sobre los ojos de una sociedad buena que no quiere ver cuánto de mal hay en ella. Es el mal que viene y no somos capaces de frenar. 

lunes, febrero 01, 2010

EN TIERRA HOSTIL (Kathryn Bigelow): 6,5


Nunca me han gustado las películas de guerra. Por eso no me gustó En tierra hostil. Por eso no me atrevo a decir que no sea buena.
Pero el caso es que me aburrió. El caso es que salí igual que entré. El caso es que no me hizo pensar. Sólo me hizo vivir un rato la guerra. El suficiente guerra para saber cómo es. El suficiente rato para que se me hiciera reiterativa, redundante.
El problema nace de mí, de que no me interesen las películas de guerra. De que no me generen ninguna empatía. 
El problema crece cuando la directora decide que no haya una mínima trama de ficción, un hilo común entre las escenas. Eso provoca que las escenas se superpongan hasta hacer desaparecer la necesidad de que venga una más. 
Y finalmente, el problema explota ante la ausencia de relaciones. La decisión de no incluir una sola relación  humana probablemente refleja la guerra, pero desde luego no me la hace nada interesante.
El resultado es el desinterés.  El resultado es el aburrimiento. El resultado es la no reflexión. El resultado es que salí igual que entré.

domingo, enero 31, 2010

UP IN THE AIR (Jason Reitman): 8

También un despido puede realizarse con dignidad. Con dignidad para el ejecutado, con dignidad para el ejecutor. Para la víctima y para el verdugo.
George Clooney lo demuestra en Up in the Air. A lomos de un avión se embarca en un viaje desde las nubes hasta el pozo. Desde la decisión hasta la acción. Su misión no puede estar más de moda: practicar despidos colectivos de forma individualizada. Si su destino está tan lejos de la empatía, su forma de realizarlo lo acerca hasta la comprensión.
Y el secreto es sólo uno: lo hace con dignidad. Con dignidad para el ejecutado, con dignidad para el ejecutor. La dignidad está en que se preocupa por la otra persona, trata de conocerlo, trata de afrontarlo, trata de darle una salida humana a un momento inhumano. La dignidad está en que sabe lo que se juega la otra persona. Y no lo esconde. Lo afronta con honestidad, con determinación, pero también buscando una nueva mirada.
En cada encuentro con sus víctimas, Clooney les hace mirar al futuro. Les hace enfrentarse al abismo que aparece. Pero ese abismo puede ser un lugar desde el que tirarse. Pero también puede ser una oportunidad para llevar la vida que hasta ahora no había llevado. Para ser quien no es. Para ser quien quiere ser.
La escena es un despido. Tiene toda la fuerza y la gravedad de una tragedia. Pero si se le aporta conocimiento del otro, si se le aporta una mirada hacia delante, puede devenir en otra cosa. No es lo mismo el final que el principio de algo. Clooney trata de encontrar siempre el principio. Por eso llega donde todo empieza.
Y empieza la dignidad del otro. Empieza el camino del otro. Empieza el autoconocimiento y la búsqueda de un nuevo destino. Y con esos pasos, se inicia un nuevo recorrido. Una nueva lucha contra uno mismo. Un nuevo trabajo en el que buscar la dignidad. Ese trabajo no es otro que buscar trabajo.
Lo bueno para las víctimas es que no están en España, están en Estados Unidos. Y por ello, todos tienen ayuda en ese camino. Tienen una empresa de outplacement que se va a encargar de que no sientan solos y abandonados. De mostrarles las posibilidades y las técnicas. De hacer que se acerquen cada día un poco más al objetivo. De aprender a ser alguien mejor. De aprender a ser valorados por las empresas como mejores. De recolocarse.
El mercado laboral español hoy es un clon del que retrata la película. Parece no haber salida. Sin embargo, mucha gente sin salida la está encontrando.
Gracias al outplacement, 5 de cada 6 personas se recolocan en menos de 4 meses. Gracias al outplacement, muchas empresas están consiguiendo hacer mirar a futuro, transformar tragedias en oportunidades. Gracias al outplacement, muchas empresas están consiguiendo ejecutar despidos con dignidad. Con dignidad para el ejecutado, con dignidad para el ejecutor

miércoles, enero 27, 2010

CineForum: AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS (Werner Herzog)


Como tantas veces ha demostrado el arte, la utopía puede ser un viaje hacia el abismo. Pero no sólo lo ha demostrado el cine y la literatura, también lo ha demostrado la historia. Lo demuestra esta historia.
En una historia que sólo podría ser ficción, la agarradera que te mantiene atado a la verosimilitud es el diario de Fray Gaspar de Carvajal. Son tantas las veces que la incredulidad asoma en la trama, que no puedes dejar de pensar en el manido tópico de "la realidad supera a la ficción". 
Por ello, para afrontar el peligro de una historia más grande de la vida, Herzog elige la extrema fidelidad al diario. Esa fidelidad le lleva a sumergirte en el universo de estos buscadores de nada, y lograr que te metas en la montaña, en la jungla, en las moscas, en el silencio, en el espejismo. Te mete tanto que llega a hipnotizarte, sientes la naturaleza, sientes el cansancio, sientes el hambre, sientes la decepción. Así, al llegar el delirio final, comprendes todo lo que han vivido, comprendes cómo han elegido morir buscando a vivir volviendo. Comprendes cómo el miedo puede más que la razón, cómo el ansia lleva más lejos que la supervivencia.
Y para contarlo, Werner Herzog se embarcó en un viaje que poco tiene que envidiar en utopía al de Lope de Aguirre. Su empeño no llegó sólo a lograr hacerla. Eso fue un hito en sí mismo. Pero lo que rayó  el milagro es que encima sorprendiera por su fuerza, por su innovación. La novedad no sólo está en su ritmo lento y de imágenes abigarradas. La novedad no está sólo en esa neblina que todo lo envuelve al inicio y que como un telón se levanta. La novedad no está en las interpretaciones teatrales que meten la irrealidad final en la realidad vivida. La novedad está en una atmósfera malsana, que te hace vivir realmente cuatro siglos atrás esa historia más grande que la vida.
La novedad es que logra que por una vez la utopía se haga realidad. Que se sortee el abismo, y la utopía se haga historia.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Grizzly man
2. Fitzcarraldo 
3. Enemigos íntimos
4. Gaspar Hauser

miércoles, enero 20, 2010

UN TIPO SERIO (Joel y Ethan Coen): 6


Hace año y medio escribí un post alabando la última comedia de los Coen. Dije que Quemar después de leer era su primera comedia que cumplía plenamente su objetivo. Tras ver Un tipo serio, sigue siendo la única.
Si su objetivo era hacer reír, a veces lo logra. Es tan perdedor el protagonista que no puedes evitar reírte a cada nueva pringadez. Si su objetivo era hacer reflexionar sobre la religión, casi nunca lo consigue. Es tan esperpéntico el camino que no queda lugar para la alegoría. Y si su objetivo era hipnotizar con la trama, queda manifiestamente lejos. Donde en Barton Fink, su referente más cercano, había atmósfera, aquí hay desinterés.
No importa que pueble la historia con sus freaks habituales. La tela de estulticia en América que los Coen siguen tejiendo no llega aquí a conectar con nadie. Porque todos generan más pasmo que empatía, más alejamiento que risas.
Un tipo serio no es una mala película. Sus encuadres siguen siendo curiosos y representativos de una América idealizada. Sus actores son perfectamente coenianos. Y su coherencia llega a todo el metraje, salvo el capricho del prólogo. Pero apenas consigue una escena perdurable.
Si en el principio de Heisenberg en la pizarra está todo el poder de sus imágenes, las matemáticas quedan demasiado lejos de la vida. La metáfora está a distancia excesiva de la realidad.
Eso no es malo, simplemente es lejano. Por eso, hace reír poco. Por eso no emociona nada.