lunes, septiembre 28, 2009

Las pelis de la cartelera

Por si quieres saber qué película ver por una persona sin gafas de pasta y que realmente ha visto las películas que critica, ésta es mi lista:
AFTER: 7,5. Sufrimiento sin más recompensa que el talento técnico
AGORA: 6,5. Espectacular, pero más maniquea y menos épica de lo que querría
BRÜNO: 10. Desternillante, te reirás hasta el agotamiento físico.
ENEMIGOS PÚBLICOS: 6. Tan dispersa que no encuentra el foco de interés.
G-FORCE: 3. Comedia de acción en que ni las cobayas en forma de niño se ríen.
GORDOS: 7,5. Tan graciosa y emotiva, como algo excesiva.
EL SECRETO DE SUS OJOS: 5,5. Larguísima y somnolienta intriga.
MALDITOS BASTARDOS: 9. Tarantino en estado puro, gozo absoluto.
EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE TU VIDA: 7. Una película de verdad "bonita".
PAGAFANTAS: 7. Risas constantes, carcajadas fruto de la identificación.
SI LA COSA FUNCIONA: 7,5. Un Allen divertido, un Allen menor.
VACACIONES DE FERRAGOSTO: 7,5. Pequeña, deliciosa.
THE VISITOR: 7,5. Por tener ambición, se queda a un palmo de ser completamente maravillosa.
YO, TAMBIÉN: 8. La peli más realmente bonita de la cartelera
Y tú, ¿estás de acuerdo? ¿cuál recomiendas?

EL SECRETO DE SUS OJOS (Juan José Campanella): 5,5


Todavía no deja de sorprenderme la acogida crítica de esta peli. Todavía no deja de sorprenderme la acogida de los espectadores. Los críticos le regalan 4 estrellas. En filmaffinity, los espectadores la valoran con un impresionante 8,4.
¿Qué no he visto yo? ¿Qué no he sentido yo? ¿Qué he podido yo dejar de apreciar?
Admiro muchas cosas de Juan José Campanella. Admiro su talante al tratar de comprender a todos. Admiro sus diálogos, siempre humanos y comprensivos. Admiro su humor y su bondad. Admiro su dirección de actores y su apuesta por Ricardo Darín. Admiro su capacidad para completar las escenas.
Admiro eso en sus comedias sentimentales. Sigo admirando eso en su paso por el thriller dramático. Pero casi sólo admiro eso. Admiro eso y un par de escenas sublimes. Un plano-secuencia complejísimo en el estadio de Rácing de Avellaneda que llega a sobrecoger. Una escena en plano fijo desenfocada entre Darín y el borracho, que llega a emocionar.
Pero no hay mucho más que eso. Hay un metraje hinchado para una trama demasiado simple. Hay una historia de amor que no viene al caso. Hay un trauma que parece demasiado obvio. Hay búsqueda de la emoción y encuentro de la nada. Hay personajes que desaparecen sin apenas haber aportado. Hay dos tiempos distintos que casi parecen uno.
Debo ser yo el tonto. Debo ser yo el insensible. Debo ser yo el que no he visto lo que había que ver. Pero ¿qué es lo que han visto todos?

sábado, septiembre 26, 2009

¿Cuál es la mejor peli de Tarantino?


Con 6+1 películas más un episodio magistral de "CSI", Tarantino ya tiene una trayectoria que permite elegir, decidir cuál es la favorita de cada uno.
Como sabéis, a mí todas me parecen obras maestras, pero si tuviera que elegir, hay diferencias casi imperceptibles que me llevarían a que éste fuera mi ranking:
1ª. Kill Bill 2. Es sin duda mi favorita. Por el prodigio de mezcla de géneros, por los diálogos desternillantes, por la coreografía y fuerza de las luchas, por las imágenes épicas, por Uma,por lo bien que se lo pasa QT al otro lado de la pantalla, por lo bien que nos lo hace pasar. Porque es el compendio de todas las habilidades de un Tarantino en absoluto estado de gracia.
2ª. Death Proof. La mejor puesta en escena de los últimos años. En la versión de 110 minutos, cada escena tiene tal fuerza, tal interpretación, tal tensión, tal equilibrio que consigue que cada cuadro sea totalmente magistral. Si todo el conjunto y todas sus partes brillan, la secuencia final de 25 minutos de persecución, se convierte en la mejor escena de acción jamás rodada. Brutal, desternillante, sublime.
3ª Jackie Brown. La obra que demuestra la madurez de QT, que enseña que tiene tal talento que puede hacer una película suya o una película clásica. Si el humor sobresale, si la estructura sorprende, si la intriga crece, es sin duda la peli en que los personajes y los conflictos son tan profundos que acaban por conmover. Siendo desternillante, es su obra clásica, su melodrama negro.
Reservoir Dogs. La obra seminal de alguien destinado a la historia. La rotura definitiva con una forma pasada de ver cine. La aparición estelar de una mirada: la del que lo ha visto todo y no puede ver una peli como si no hubiera visto nada. Diálogos surrealistas, conflictos bestiales, violencia ultrarrealista, personajes legendarios, tiroteos finales. Todas sus constantes estaban ya ahí. Todas sus constantes están aquí.
Inglorious Basterds. Si sólo queda quinta, no es porque no sea magistral, que lo es, sino porque las otras quizá son más redondas. Para ser circular sólo le faltan 20 minutos de metraje. Eso sí, en el camino quedan secuencias gloriosas, escenas de casi 30 minutos llamadas a pasar a la historia. Queda eso y queda el Coronel Landa, la mejor interpretación del cine moderno.
6ª Kill Bill. Sus excesos son la cumbre de su inventiva.  Tiene las mejores imágenes de su carrera, un humor inigualable y algunos pasajes simplemente históricos. La pelea con la niña, el tramo manga y la escapada de La Novia del hospital son imposibles de olvidar.
7ª Pulp Fiction. Llevo sin verla diez años. Todavía no me he recuperado de las risas que me generó, de lo muchísimo que me abrumó, de lo extraordinariamente que llegó a cambiar el cine. Fue tan innovadora que necesito volver a verla para asumirla, para entenderla del todo.
8ª CSI. El mejor segmento de la televisión moderna. Cogiendo algunas ideas de un fragmento de Kill Bill 2, Tarantino fue capaz de respetar las convenciones de la serie, y hacer al mismo tiempo algo suyo, algo único, algo que te ata al sofá y no te suelta hasta varios días después.
Probablemente no estés de acuerdo con casi nada de mi ranking. Porque, ¿cuál es tu ranking? 



jueves, septiembre 24, 2009

CineForum: EL CUARTO MANDAMIENTO (Orson Welles)


El progreso nos arrolla. 
Se le puede llamar progreso, pero también se le puede llamar cambio. Y el cambio nos da miedo y al mismo tiempo, nos atrae. El cambio nos subleva y al mismo tiempo, nos eleva. El cambio lo prevemos y sin embargo, siempre nos pilla desprevenidos. El cambio es inminente, el cambio siempre nos pilla tarde. El cambio nos arrolla.
Igual que uno nunca sabe cuándo se ha vuelto adulto, uno tampoco sabe cuál ha sido el momento en que el cambio le ha pillado tarde. Cuál ha sido el momento en que el cambio le ha arrollado, ha tirado abajo toda su estructura.
Del progreso, del cambio, de algo tan ambicioso como esto trata El cuarto mandamiento
Una película profunda, compleja que se esfuerza en no ser difícil. Una película en que los personajes tienen cien aristas y mil complejos, donde el recién descubierto psicoanálisis se introduce en la trama con la sutileza de la pluma de Orson Welles. Una película en que las luces y las sombras penetran en los ambientes con unos ángulos y expresividad antes desconocidos. Una película acerca de la invención y del avance que aparece bajo la forma de la innovación permanente. Una película en que la vitalidad y el lento discurrir de lo pasado queda arrollada por el progreso.
Una película que creó progreso y sin embargo, fue arrollada por el miedo que da éste. 

lunes, septiembre 21, 2009

MALDITOS BASTARDOS (Quentin Tarantino): 9



Tarantino es quien es gracias al cine. No sólo gracias a hacer cine, sino sobre todo gracias a ver cine. El cine le ha formado, le ha cambiado, le ha hecho forrarse. Le ha hecho ser quien es.
Él lo sabe, él sabe que para él el cine lo es todo. Es su vida, es la vida. Por eso su obra más pensada, más trabajada, comienza con una sábana que podría ser una pantalla. Y al levantarse ésta, aparece un coche cargado de nazis, se inicia la tensión. Así empieza Inglorious Basterds. El cine se mete en la trama a partir de ahí, siendo un movie theatre el escenario principal y una peli dentro de la peli el evento clave. Pero con eso no le basta. Tiene que acabar la peli con la frase, casi tan cinéfila como autoirónica: "Creo que ésta va a ser mi obra maestra".
No puede ser más claro. El cine está en el planteamiento, en el nudo y en en el desenlace de la peli que nos llevaba anunciando desde 1996. Y por muchas expectativas que hubiera, ha vuelto a no defraudar. Ha vuelto a alcanzar la maestría, ha vuelto a ser él mismo. Puede que le haya faltado algo de metraje para ser tan epopéyico y preciso en la puesta en escena como en Kill Bill Death Proof, pero ha vuelto a ser él mismo.
Tiene todas las características de su cine:  personajes a los que se presenta como leyendas, miles de saltos en el tiempo adelante y atrás, diálogos tan largos como sorprendentes, humor referencial, malos que no pueden ser más atractivos, buenos que no pueden ser más malos, violencia gratuita, actores que sabes que nunca más van a estar igual  y música que parece nacida para la ocasión. Es puro Tarantino, es puro cine que satisface las expectativas, pero no se queda ahí.
Al introducir el cine y la historia en la narración, en la fusión asoma de forma épica un mensaje integrador, que vuelve a lograr que tras las miles de risas y de tensión generada, te emociones como un niño cuando parece decirte que en la mezcolanza de vidas, de razas, de lenguajes,  de misterios, de géneros, está la vida. Está la vida mejor.
Negros, indios, arios, judíos, da igual. Inglés, francés, alemán, italiano, da igual. Thriller, western, comedia, musical, da igual. Personajes, personas, cine, vida, da igual. El cine es la vida y la vida es el cine. Y en la mezcla de ambos, como en la mezcla de todo, es donde está el futuro, donde está el presente.
Tarantino lo sabe mejor que nadie. Porque él es quien es gracias al cine.

viernes, septiembre 18, 2009

El acontecimiento del año: la nueva de Tarantino

Hace muchísimos años que no ocurría esto. Hace muchos años que no había nadie capaz de levantar el mundo cinemtográfico, de hacer esperar cada película con la ilusión de un niño, con la expectación del que sabe que va a disfrutar de algo histórico.
Probablemente desde Hitchcock no había ningún cineasta capaz de unir tanto a la crítica y al público, de hacer que cada estreno suyo fuera un acontecimiento, el hito que merece ser.
Las primeras críticas de Malditos bastardos han vuelto a alimentar el fenómeno. Tras cinco obras maestras en cinco películas, los eternamente malditos críticos han vuelto a calificar Inglorious Bastards como la sexta de seis.
Reservoir Dogs me dejó anonadado. Pulp Fiction me hizo reír tanto que necesité años para llegar a entenderlo todo. Jackie Brown me levantó lágrimas. Aparte de lágrimas, Kill Bill me levantó de la butaca. En Death Proof subió la butaca a la montaña rusa.
Por eso y por Tarantino, espero Malditos bastardos con ansia, con la ilusión de un niño, con la expectación del que va a ver historia.
Yo no sé vosotros, pero yo me muero por verla.

martes, septiembre 15, 2009

GORDOS (Daniel Sánchez-Arévalo): 7,5


Con sólo dos películas, Daniel Sánchez-Arévalo ya es un autor. Ya tiene una personalidad propia. Ya tiene un hueco en el cine español.
Tiene un hueco por su apuesta, por su estilo, por sus resultados. Por proponer un cine comercial que al mismo tiempo no lo es. Por hacer de la realidad paisaje, y subvertir ésta hasta encontrar su mundo propio.
En este camino, Sánchez-Arévalo demuestra muchas cosas que nos llevan a querer a sus personajes, a sentirlos cerca, a reírnos con ellos, a ansiar un final feliz que ya van dos veces que parece más soñado que real.
Lo primero que demuestra  es su conocimiento del mundo. A diferencia de muchos autores que parecen llevar un camino paralelo al del mundo en el que viven, DSA no se sumerge en éste, sino que se nota que lo vive todos los días. Por eso sus personajes pueden ser a veces esquemáticos por representativos, pero nunca son tópicos, siempre tienen matices, verdad. Siempre puede ser alguien que se parece a nosotros.
Y eso es lo que lo lleva a su verdadera comercialidad: el sentir que sus personajes pisan el mismo mundo que nosotros, que se enfrentan a conflictos parecidos a los nuestros. Que se autoengañan y se equivocan a diario. Que hacen planes para ser mejores, que se empeñan en buscar la misma piedra en la que se tropezaron.
Tantos personajes y tanta verdad siempre consiguen risas, no siempre consiguen verdad. La verdad la consigue cuando logra diluir su tendencia al exceso para generar comedia. Cuando logra atenuar ésta y centrarse en lo brutal de la historia, aparecen momentos tan maravillosos como todos los de la historia de la embarazada y su marido que no la mira. Sólo por cada escena de Roberto Enríquez merecería la pena pagar la entrada, merecería que fuera cine realmente comercial. Pero hay eso y hay mucho más. Hay risas aseguradas, hay lágrimas que aparecerán sin que apenas te des cuenta.
Es el peso de la autoría, es el peso de la verdadera personalidad.

jueves, septiembre 10, 2009

Cómo se siente uno al rodar un largo

Como sabéis, acabo de terminar de rodar mi primera peli. Pues bien, pese a mi incontinencia verbal, hay muchas cosas que he vivido que no sabría explicarlas. Pero tengo suerte, alguien se ha dedicado a explicarlas por mí. Y lo ha hecho cientos de veces mejor de lo que yo lo hubiera hecho.

Se llama Dany Saadia. No sólo es amigo y un gran tipo, es un gran director. No os perdáis Filmonauta

miércoles, septiembre 09, 2009

CineForum: EL BUENO, EL FEO Y EL MALO (Sergio Leone)


En el principio no estaba el cine. El cine nace como arte tras más de tres mil años de literatura, de teatro, de pintura. Eso hace que como arte, casi siempre dependa de éstos. Por eso hay muy pocas historias que no puedan ser más que cinematográficas. El bueno, el feo y el malo es una de ellas.
Es cine puro por los paisajes, por la aparente simplicidad de las historias, por lo aparentemente esquemático de los roles, por el no pasado de los personajes. Es cine puro por todo eso. Pero todo eso ya aparecía en el western tradicional. Lo que cambia respecto al western tradicional es esencialmente la mirada.
La mirada de Leone ya no es la del que una ve una película por primera vez. En su mirada hay ironía, hay referencias a otras películas, hay parodia. Y eso convierte a un género tan antiguo y maniqueo como el western en algo actual, divertido, apasionante.
A ello ayuda de forma definitiva su inmenso talento, su descomunal inventiva. Inventiva para descubrir planos nuevos, para generar tensión sin una sola bala, para componer violencia al son de música navideña, para editar vida cinematográfica a partir de planos hiératicos que acercan a la muerte. Todo en Leone se une para hacer cine. Cine de verdad.
El enorme pedazo de cine que va de un primer plano cerradísimo a una panorámica que funde al personaje con el horizonte. El enorme pedazo de cine que va de un plano totalmente innovador a un vaquero que se vuelve personaje de western. El enorme pedazo de cine que hay en un género nuevo que satisface las expectativas de siempre.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Érase una vez en América
2. Hasta que llegó su hora. 

lunes, septiembre 07, 2009

EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE TU VIDA (Remy Bezançon): 7


Cuanto más vive uno, más manías tiene. Cuanto más se dedica a algo uno, más inflexible se vuelve. Cuantas más pelis veo, más odio ciertas cosas.
Una de las que más odio es el afán de tratar de contar una historia que sucede en muchos años. Creo que el cine está hecho para lo anecdótico, para un relato breve y pequeño que se vuelve símbolo de algo mucho más grande. Cualquier otro cine me resulta poco cine.
Cuando entro en la familia de El primer día del resto de tu vida y veo el continuo cambio de años, me doy cuenta que voy a tener que luchar contra mí mismo, contra mi intolerancia. E inicio mi lucha desconfiado. Sin embargo, al cabo de un rato, me doy cuenta de que he dejado de luchar contra mí, que me he dejado llevar por su humor, por su costumbrismo, por sus personajes.
El mérito es más del guión y de la edición que de la dirección. Aunque cuenta algo tan grande como la vida de una familia en doce años, no lo hace recurriendo a su día a día, sino que busca un solo día cada 3 años para poder contarlo todo. Y en la concentración, la peli encuentra su forma, la trama encuentra su cuerpo, la narración llega a su tono.
Su tono es el de una comedia agradable familiar, donde las disputas parecen reales y la ternura no suena a impostura. Donde los personajes no necesitan idealización ni crecimiento. Donde la belleza está más en lo pequeño que en lo grande.
Por eso El primer día del resto de tu vida logra mantenerte durante todo el metraje con una sonrisa y un amago de emoción. Logra atarte a la silla con la certeza del que sabe que lo que va a venir te va a gustar sin llegar a epatarte. Logra que sigas a su familia sabiendo que es tan real como la tuya. Logra en el plano final convertir el amago en emoción pura.

sábado, agosto 29, 2009

THE VISITOR (Tom McCarthy): 7,5


Hay directores que sabes que algún día harán una obra maestra. Son directores cuyo talento se aprecia en cada uno de los granos de las imágenes. Puede que todavía no hayan hecho una gran película, puede que sí la hayan hecho, pero sabes que llegará el momento donde alcancen la intemporalidad. Tom McCarthy es de éstos.
Su descomunal don no es un talento llamativo. No se aprecia en grandes angulares o en planos-secuencia que llamen la atención sobre sí mismos. Se ve en cosas mucho más simples, mucho más definitivas. Se nota en su forma de encontrar simetría en el caos, de ver almas donde sólo había individuos, de captar las relaciones, de entender qué es lo reseñable, de identificar la felicidad más como un momento que como un estado. Se nota en su forma de crear magia a partir de lo cotidiano.
Todo eso sale a la luz en la magistral primera media hora de The Visitor. Es tan palpable, tan gozosa que la audiencia comienza a recrearse y se mete dentro de una película que no es la que va a ver. Esa media hora vale por el 99,9% del cine de este año. Lo que viene después no es peor. Pero no es lo que hemos visto.
Lo que viene después es cine de mensaje, es cine de denuncia. Un cine que podría haber hecho cualquiera. Es verdad que en manos de McCarthy es un cine mejor. Sabe evitar los tópicos, sabe no recurrir a los excesos, sabe evitar el melodrama, sabe mantener el atractivo de las relaciones. Pero donde en la primera parte no había buenos ni malos, no había discursos ni partes, no había fuentes ni fines, en la segunda aparece todo eso bajo la forma de un tipo de cine más serio, menos perdurable.
Creo que a McCarthy le ha podido su compromiso con el mundo. Es un pecado venial, sí, pero no deja de ser un pecado. Si vuelve a las vías de The Station Agent con la madurez y el dominio de la puesta en escena que aquí muestra, pronto, muy pronto tendremos su obra maestra, su paso a la posteridad.

viernes, agosto 28, 2009

BUSCANDO UNA BSO A MEDIODÍA

LLevo una semana infernal. He decidido amenizar las jornadas laborales con la peor música del mundo. A la búsqueda de una banda sonora para mi peli, he tenido que tragarme las sinfonías instrumentales de todas las comedias románticas que se os puedan imaginar.
Como consecuencia, el paciente sufre un síntoma claro: empalagamiento. He ingerido azúcar hasta provocarme la diabetes. Y la conclusión es clara, cuanto más se aleja uno del género, más encuentra lo que busca. Y al alejarme puramente del género, he encontrado una joya, algo que combina comedia, dramatismo, nostalgia y glamour. Una sinfonía que me permite incluir diferentes variaciones en función del momento vital de los protagonistas.
Se trata nada más y nada menos que de Henry Mancini. 

jueves, agosto 27, 2009

ENEMIGOS PÚBLICOS (Michael Mann): 6


Michael Mann es incapaz  de hacer una película mala. Enemigos públicos va a ser lo más cerca que va a estar de conseguirlo.
Es incapaz de hacer una película mala porque es capaz de huir de los tópicos, porque rueda de forma excelente, porque sabe generar intriga, porque sabe montar y porque hace cine comercial en el que se implica personalmente. Todas estas virtudes aparecen en Enemigos públicos. Pero no aparece ninguna más.
Como casi siempre, todo nace del guión. Y ahí aparece la primera ausencia. Falta Eric Roth, el hombre que ha sido capaz de convertir cada escena en un conflicto ético en la magistral El dilema. Pues donde en ésta, o en Collateral, había profundidad en cada plano, aquí no hay más que acción. Donde en ésta, o en Collateral, había personajes y relaciones apasionantes entre ellos, aquí no hay más que meros vehículos para contar secuencias. Donde en ésta, o en Collateral, había foco en un momento concreto de sus vidas, aquí no hay más que dispersión. Donde en ésta, o en Collateral, se mostraba de forma inteligente los dos lados del conflicto, aquí se elige mal el conflicto: sobran polis y mafiosos y falta el verdadero juez, el pueblo.
Y todo esto acaba lastrando los 14o minutos de Enemigos públicos. No lastra tanto como para aburrir, porque este hombre es incapaz de aburrir. Pero no lo hace apasionante. Tampoco colabora una fotografía digital con errores notables. Ni una banda sonora que se mueve entre la banalidad y la reiteración. Ni un reparto de secundarios sin personajes que defender.
Todo colabora para que Enemigos públicos sea la peor película de Michael Mann. Sí, no es una película mala, pero sí lo más cerca que va a estar de serlo.

miércoles, agosto 26, 2009

CineForum: EL GRADUADO (Mike Nichols)


Hay dos películas en una dentro de El graduado. La primera es la comedia romántica, el himno generacional que nos acerca a Ben y le convierte en protagonista de nuestras vidas ansiadas de rebelión. La segunda es la obra fundacional de un estilo visual que todavía sigue impactando, la novedosa traslación al cine de los grandes estudios de las innovaciones realizadas en el pequeño cine francés.
Y ambas son fabulosas.
La primera es una obra de identificación. Es un grito que quiere cambiar el mundo. Es un aviso de que el mundo de los adultos está a punto de acabar. De que los jóvenes nunca más se van a dedicar a replicar el modelo de sus padres. 
Por eso esta primera película está llena de rabia, de emoción nada contenida. El giro tan radical que da Ben es el que va de ir parado en una escalera mecánica a cerrar con una cruz las puertas de la iglesia, es el que va de ir por los raíles a elegir su propio destino. Es el que va de dejar que le lleven en el transporte de los adultos (avión), pasando por ir en el coche regalado por sus padres, hasta gobernar su propio medio de transporte (el autobús escolar). Esta primera película va de eso, de rebelión.
Y para rebelarse, Mike Nichols necesitaba una forma que fuera coherente con el fondo. Si el guión de Buck Henry optaba por la rebelión en el fondo, pero no en la forma, Nichols lo toma y lo convierte en una nueva rebelión. Es la rebelión visual. Una rebelión que incorpora elementos tan novedosos como rodaje con cámara oculta en exteriores reales. Que incorpora largos planos-secuencia. Que incorpora cambios de foco. Que incorpora conversaciones realmente a oscuras. Que incorpora planos teatrales donde dejar que los personajes se muevan a sus anchas, (aparentemente) libres de marcas. Que incorpora planos subjetivos debajo del agua. Que incorpora una edición que mezcla escenas y situaciones. Que incorpora una banda sonora de canciones con letra, no instrumentales.
Y esa rebelión surtió efecto. Pocas películas han sido tan tomadas estilísticamente como El graduado. Todavía hoy sigue siendo patrón de referencia para contar visualmente una comedia romántica. Pero donde en El graduado había coherencia forma-fondo, en las otras sólo hay adecuación. Donde en  El graduado había verdad, en las otras sólo hay necesidad.
Por eso El graduado acaba uniendo a las dos películas. Y se convierten en una sola. Una sola, que nos identifica, nos eleva, nos rebela, y nos acaba haciéndonos llorar con Ben y querer subirnos a su autobús escolar, coger el volante de nuestras vidas. 
Ahora cada vez que tarareamos a Simon&Garfunkel sabemos que nuestro destino sólo está en que lo hayamos elegido nosotros.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. ¿Quién teme a Virginia Wolf?
2. Closer

jueves, agosto 20, 2009

QUID PRO QUO

Como sabéis, llevo años criticando, haciendo de tertuliano profesional que se cree en posesión de la verdad. Por fin va a llegar el momento de demostrar que no tenía razón, de que me destrocéis.
Acabo de terminar de rodar mi primer largo. Dentro de unos meses podréis recordar ese amor puro que una vez tuvísteis. Hasta entonces, aparte de vuestros recuerdos falseados, sólo os dejo una foto. Son Cecilia y Juan.

miércoles, agosto 05, 2009

PAGAFANTAS (Borja Cobeaga): 7


Resulta incomprensible que en el cine español no se hagan más películas como Pagafantas. Películas que hagan de la identidad patria virtud mediante identificación y humor cercano. 
Son pelis que aportan lo que no puede aportar Hollywood. Aportan lo que es de aquí: realidad y visión común de la vida. Son pelis que a poco bien que se hagan, garantizan el éxito comercial.
Dentro de esto, Pagafantas no es la comedia definitiva. Pero sí es una estupenda comedia, una obra que te hace sonreír y reír con continuidad. Una obra que alcanza varias veces la carcajada.
Lo logra mediante un guión coherente  apoyado en el uso documental de metáforas animales y en la inteligente repetición del Pagafantas en Óscar Ladoire. Lo logra mediante una dirección artística excelente, que convierte un pijama y un radiocassette en elementos memorables. Lo logra mediante un trabajo de dirección dedicado fundamentalmente a armonizar.
Cobeaga no siempre rueda con excelencia, pero al menos siempre tiene claro el objetivo: la identificación, el autoescarnio, la risa.

sábado, agosto 01, 2009

Guy Ritchie y las películas pompa de jabón


Anoche vi la última de Guy Ritchie. Anoche vi Rock'n Rolla.
Y no sabía si escribir sobre ella o sobre lo que me produce. No sabía si tratar de analizarla como película como fenómeno. He preferido centrarme en éste.
Cada vez tengo menos claro lo que me gusta y lo que no me gusta. Supongo que soy tan ecléctico que casi todo me gusta, supongo que tengo un listón tan fácil que casi todas lo pasan. El caso es que, dentro de este listón, hay películas que me entretienen, me hacen disfrutar, me hacen pasármelo pipa y hay películas que no consigo olvidar. El cine de Guy Ritchie a veces consigue ser de la primera categoría; jamás, de la segunda. 
Lograr lo primero tiene que ver con el talento narrativo, hacer interesante y adictiva la historia, tener algo que contar y hacerlo de forma atractiva, diferente. Tiene que ver con saber escribir y saber rodar y saber montar. Tiene que ver con saber generar experiencias.
Claro, que hay experiencias que se recuerdan y experiencias que se olvidan. El cine de Guy Ritchie, como el de Spielberg o como si se me apura el de Medem, pasa inmediatamente al último lugar de la memoria.
No tiene que ver con su innegable y apasionante lado lúdico, hay películas-juego que se recuerdan durante el resto de tu vida.  "Chinatown" o  "El silencio de un hombre" son las muestras más genuinas. Durante su narración, no hay filosofía, sólo hay historia. Historia y una tristeza que está permanentemente detrás de sus imágenes y que cuando acaba ésta, te deja desolado, cambiado. "La huella" es el mismo caso. Igual que los protagonistas, tú juegas hasta que cuando acaba, te das cuenta de que no era un juego, de que era la vida.
Por su aparente parecido con Guy Ritchie, Tarantino es el caso más radical. En la concepción ambos parecen iguales. Ambos parecen concebir el cine como un parque de atracciones, ambos buscan generar experiencias. Sólo que las de uno se olvidan y las del otro siguen siempre ahí. En el parque de atracciones de Ritchie hay loopings y  hay montaña rusa, en el de Tarantino hay eso pero también hay seres que se suben a ella. Los personajes de Ritchie pueden tener más o menos carisma, pero apenas tienen historia. Los de Tarantino han nacido para ser míticos, pero además tienen una historia triste detrás. Probablemente no hace falta contarla, no hace falta exagerarla, pero el espectador sutilmente percibe que la historia está ahí.
Por eso, cuando recorres los loopings de Tarantino, disfrutas con locura. Cuando recorres los de Ritchie, te lo pasas bastante bien. Pero cuando llegas al punto de salida que no es sino el punto de llegada, en la de Tarantino hay algo parecido a unas lágrimas que se asoman dentro de ti, en el de Ritchie no hay nada. Por eso, cuando paseas después por el parque con un algodón de azúcar o incluso varios años después, sigues recordando cada imagen de Quentin, no recuerdas nada de las de Guy. Por eso vemos varias veces las de Tarantino, por eso nadie revisa a Ritchie. Por eso Tarantino es uno de los 5 más grandes, por eso Ritchie sólo es el exmarido de Madonna.

jueves, julio 23, 2009

CineForum: EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS (Bernardo Bertolucci)


Hay pocas experiencias tan desagradables como ver El último tango en París. Hay pocas experiencias tan turbadoras.
Nada de lo que sucede gusta. Nada de lo que sucede te deja cómodo. Nada de lo que sucede te permite seguir impasible. Porque nada de lo que les sucede por dentro a los dos protagonistas nos permite seguir igual.
Lo que les sucede a ellos es el descubrimiento de su lado oscuro. De repente, un ser tan angelical como Jeanne descubre su lado artero, autodestructivo, su querencia por el abismo, su elección no racional de lo que le jode por dentro. De repente, tú, espectador, te ves odiando su decisión y comprendiéndola, dejándote llevar, sabiendo que eso forma parte de la naturaleza humana, de tu naturaleza.
Y te ves odiando a Marlon Brando. Y te ves odiando a Maria Schneider. Y te ves odiando a Bertolucci. Y te ves odiándote a ti mismo. Hasta que llega un momento en que la turbación es tan radical, tan sangrante que no sabes si quererlos u odiarlos, si levantarte de la butaca o seguir cayendo por el abismo. Porque igual que para Maria Schneider el abismo es adictivo, para ti como espectador la experiencia también es adictiva. La turbación se vuelve necesaria, ansías volver a ese apartamento y asistir a cómo se joden por dentro, cómo son felices haciendo algo que saben que no les va a llevar a la felicidad futura.
Y es desagradable saber que las cosas son así, es turbador, es adictivo. Pero eso es puro cine. Esa es la esencia del arte: cambiar vidas. Y me temo que El último tango en París ha cambiado muchas vidas. Cambió la vida de sus personajes, cambió la vida de sus actores, cambió la vida de muchos espectadores. Es posible que siga cambiándola hoy. 
Visionados como el de ayer no se olvidan. Puede que te cambien. No siempre para bien. Seguro que sí para hacerte más sabio, más autoconsciente.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
  1. Novecento
  2. Soñadores
  3. Belleza robada
  4. Asediada
  5. El último emperador

domingo, julio 12, 2009

BRÜNO (Larry Charles): 10


¿Cómo describir la euforia? ¿Cómo contar el placer supremo? ¿Cómo explicar mediante la razón algo que no es sino un gozo absoluto? ¿Cómo aplicar una lógica a las miles de risas vividas? No se puede.
Sólo se puede contar el hecho. Mi cine ha podido reírse unas 200 veces durante la peli. Mi cine ha podido carcajearse unas 100. Mi cine ha prorrumpido en aplausos espontáneos unas 10 veces. Mi cine ha ovacionado la peli al terminar como si se tratara del estreno en un festival de una obra maestra.
Y es que no era un festival, pero Brüno sí es una obra maestra. Una obra maestra absoluta, indiscutible, avasalladora. Un monumento a la risa que hace que uno no sea capaz de recordar las miles de situaciones y gags que le han hecho casi perder el sentido. 
Porque te hace perder el sentido. Con su descomunal provocación, con su sangrante incorrección política, con su bestial vergüenza ajena, con su coherencia argumental y estílistica, con su apuesta hasta el final por la gamberrada documental.
Brüno es la obra de un maestro. No sé si el maestro es el sensacional Larry Charles o si sólo es Sacha Baron Cohen. Lo que queda claro es que el segundo no es sólo un actor descomunal, no es sólo un gran guionista. Lo que queda claro es que detrás de AliMcG y Borat, está el mejor cómico del siglo XXI. Alguien que consigue elevar la comedia gamberra a la categoría de arte. Alguien que consigue que sea imposible dar explicaciones. Alguien que consigue generar el placer absoluto. Alguien que consigue que no pasen veinte segundos seguidos sin que estallen carcajadas.

jueves, julio 09, 2009

CineForum: SER O NO SER (Ernst Lubitsch)


El clasicismo es una opción que siempre gusta. Ayer vimos uno de los clásicos más clásicos. Y como se preveía, arrasó, encantó.
Ser o no ser es un referente universal de la comedia, un ejemplo de película de toda la vida que quedará para toda la vida. Y lo es por muchas razones.
La primera es su tema. Lubitsch es capaz de afrontar un tema tan sumamente grave con el humor de las cosas banales. La segunda es su condición de farsa. Lubitsch hace que el teatro se vuelva vida y la vida, teatro. La tercera es su precisión. Lubistch afila las escenas hasta encontrar la  máxima depuración.
Con ello logra de forma simultánea tres cosas. La primera es que te rías, la segunda es que te rías de lo que vives y la tercera, es que te ríes de lo que vives sin parar. Ese tema, esa farsa, esa precisión confieren unos diálogos llenos de profundidad y subtexto, que se suman uno detrás de otro hasta darle un ritmo imparable.
Es el ritmo de la comedia clásica, el ritmo de las buenas comedias. Esas comedias donde nada es lo que parece y todo se parece a nosotros mismos. Esas comedias que no son sino la forma inteligente y divertida de hablar de las cosas serias.
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