miércoles, junio 24, 2009

Cine Forum: AZUL (Krzystof Kieslowski)


No sé si considerar el cine forum de anoche como un fracaso. Quizás es la única forma en que puede llamarse a una convocatoria oficial para ver "Las uvas de la ira" en que el presentador se prepara "El hombre que mató a Liberty Valance" y acabamos teniendo que ver "Azul". Quizás es la única forma en que pueda llamarse a una sesión en que el proyector ganaba y perdía color como si estuviera en el casino. Quizás es la única forma en que puede llamarse a una sesión en que dos de los asistentes dicen haber caído bajo el influjo del sueño y otra, con inusitada corrección política, dice "que le han encantado las imágenes". Quizás sea la única forma de llamarlo, pero me niego a hacerlo.
La obra seminal de la trilogía gala de Kieslowski es una experiencia para los sentidos. Todos ellos se unen a través de la vista y el sonido para regalar belleza. Una belleza de una profundidad sin par. Una belleza que puede animar a la reflexión o  sólo a la vivencia, pero una belleza que siempre está ahí.
El terrón de azúcar mojado por el café hasta caer sobre él, desparramando el líquido. La cuchara que regala la imagen convexa de Julie. La anciana que trata denodadamente de reciclar la botella de cristal. La madre que vive los deportes de riesgo a través de la televisión. El pentagrama que es leído generando coros. La  lámpara de piedras preciosas. El café dejado sobre el colchón, junto a la cabeza del amante. El ojo que se vuelve espejo. El plano final de Julie, dejando que los matices se impongan en su vida.
Hay tantas imágenes de una belleza descomunal, tanta música nacida para epatar, que por más que el argumento y las intenciones sólo provoquen preguntas, la experiencia es inigualable.
Puede que la única forma de llamar al cineforum de ayer sea "fracaso". Puede ser, pero también puede ser que fuera una experiencia única.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
  1. Rojo
  2. Blanco
  3. La doble vida de Verónica
  4. No matarás
  5. No robarás

lunes, junio 22, 2009

Videoclip

Os adjunto un excelente videoclip en el que aparte de la extraordinaria canción, lo que más destaca es la actuación de un no actor, que demuestra por qué no lo es: yo.


PARQUE VÍA (Enrique Rivero): 10

Ya sé que soy un poco pesado, pero es que ayer volví a verla y como me ocurrió la anterior vez, no consigo olvidarla. 
Cuando en medio de un silencio fantasmagórico,  acaba la peli y empiezan los títulos de crédito, algo comienza a moverse en tu interior. Cuando los títulos de crédito prosiguen, entra dentro de uno algo enorme, una tristeza existencial que se mete dentro de ti para hacerte mejor. Cuando sales de la sala, sigues sobrecogido. Cuando al día siguiente te levantas, la peli sigue en tu cabeza, sigue en tu corazón, está llegando al alma. A los pocos días penetra en el alma.
Hay pocas pelis que se quedan para siempre en tu conciencia. Ésta es una de ellas.

domingo, junio 14, 2009

WINTER LIGHT (Ingmar Bergman): 7,5


Ayer me dispuse a ver la supuesta obra maestra de Bergman. Lo hice por amistad y por obligación. Resulta que un amigo tiene que dar una charla acerca de la peli y me pidió ayuda. Ya de paso, me servía a mí para tratar de rellenar el vacío cultural que tengo con toda la obra del sueco.
Sólo he visto cuatro o cinco de sus pelis. Y debo ser un paleto porque me gustan más aquéllas que no dirige él. Supongo que será que la suma de su extrema profundidad y la aridez de sus formas y montajes se me hacen excesivas.
El caso es que me puse delante de la peli con el mismo miedo que con un ciclo que acababa de intentar tragarme de Andrej Tarkovski. Digo intentar porque no logré terminar una sola de sus obras. Y eso que mi criterio de selección era bastante claro: de entre las buenas, sólo aquéllas que duraran menos de 100 minutos.
Mi miedo se empezó a concretar con el primer plano del filme. Un plano bellísimo de una Misa que no termina. Durante diez minutos asistí a dicha imagen. Tomé la carátula para volver a comprobar que la tortura sólo duraba 80 minutos. Sin embargo, me equivoqué. Al momento, comencé a olvidarme de la duración.
Bergman entró en escena. Sus eternas cuitas con Dios se hacían carne en la voz de un reverendo. El conflicto era tan claro como el que todos vivimos en nuestra relación con Dios. Las preguntas no eran nada originales, eran universales. Lo no universal es la elección de esa forma tan poco cinematográfica (o al menos, americana) que consiste en mostrar, no sugerir. Así, las preguntas y dudas son tan explícitas que pueden generar identificación, casi nunca narración.
La seriedad de lo que cuenta es tan brutal que no hay lugar para el humor. No hay lugar para la dramaturgia. No hay lugar para exponer planos bellos o anécdotas reveladoras. Todo está en el verbo de Bergman, en las nada sutiles dudas del protagonista, en la dureza con la que castiga su amor a la chica, en la explicable  incomprensión con que vive Max von Sydow. 
Si decía Kieslowski a través de Juliette Binoche que "Nada es importante", Berman opina exactamente lo contrario. Para él, todo lo es. Y serlo impide obviarlo. Su extrema coherencia le lleva a poder ser un pesado, a pecar de trascendente cuando su conflicto es bastante obvio y su expresión todavía lo es más,  a no permitir que la belleza entre, a proporcionar un final redondo sin aprendizaje, a no dejar asomar momentos de felicidad en una vida esencialmente sin destino.
Claramente, Bergman no disfruta del viaje. Yo sí pienso hacerlo. Y para ello, veré las menos posibles pelis suyas. No porque no me gusten, sino porque me aportan cien veces menos pensamiento que otras, y millones de veces menos emociones.

martes, junio 09, 2009

Cine Forum: EL SILENCIO DE UN HOMBRE (Jean-Pierre Melville)



Si por definición, la eficiencia es el cumplimiento de un objetivo con el menor número de recursos, "Le samouraï" es la película más eficiente de la historia. No por rentabilidad económica, que seguro que lo es "El mariachi" o "El proyecto de la Bruja de Blair", sino por rentabilidad cinematográfica.
Es imposible realizar una peli con menos recursos cinematográficos. Apenas hay un traje y un sombrero, una pistola, un policía, el prota, la chica del prota, el malo y la chica del malo. Sólo existen los recursos tradicionales del cine negro. No hay nada más. Existe eso y la lluvia y la atmósfera. Existe eso y el descomunal talento de un autor en estado de gracia.
Todos esos escasos recursos podrían haberse utilizado para hacer un thriller de los de siempre. Esos filmes de cine negro en que abunda la información y el espectador tiene que estar atento a captarla toda y situarla en el momento adecuado. Aquí, no. Aquí apenas hay información. Y toda la que da es sustancial, cambiaría la película sin ella.
De hecho, probablemente la peli sería distinta sin uno solo de los elementos, sin uno solo de los planos, sin uno solo de los diálogos. Melville lleva al extremo la economía de medios y datos para construir una intriga prácticamente muda, donde todo es sustancial, nada es accesorio, todo es verdad.
Y lo mejor de todo es que con ello, no realiza un ejercicio de estilo, sino que consigue una trama que te ata a la butaca, te clava pegado a su protagonista, te regala una belleza triste e infinita, te emociona con uno de los finales más elípticos, sorprendentes y redondos que se recuerdan.
No consigo quitarme esta peli de la cabeza. Cada vez que pienso en ella, veo que hay detalles decisivos para la trama que se me habían escapado. Ayer nuestro debate duró más de media hora. Necesitaríamos otras doscientas horas para captarlo todo.
Por todo esto brindo por Melville, brindo por su trama y sus imágenes, brindo por su eficiencia. Por todo esto brindo por Alain Delon y por su silencio, el silencio de un hombre, la dignidad de un samurai.

domingo, junio 07, 2009

HACE MUCHO QUE LA QUIERO (8,5): Philippe Claudel


Hay películas que son una mierda por fallar un solo factor. Si casi siempre es el guión, hay alguna vez que pueden ser los decorados, y también alguna que puede ser el actor. Todos recordaremos siempre Carne trémula como la película que hubiera podido ser sin Liberto Rabal.
Hay muy pocas películas que son lo que son sólo por un factor, sólo por un actor. Hace mucho que la quiero es la única que conozco.
El guión plantea un conflicto imponente, pero podría haber dado lugar a un telefilme. La fotografía es floja tirando a muy floja. El montaje es sólo correcto. Nada brilla en la peli salvo el color gris del argumento y de sus componentes técnicos. Sólo brilla una cosa. Pero reluce más que el 95% del cine moderno. Y esa cosa es Kristin Scott Thomas.
Su actuación es lo más impresionante que he visto en una pantalla en los últimos quince años. Sólo soy capaz de recordar a Victoria Abril en Felpudo maldito para acercarme un mínimo a lo que me ha hecho vivir esta mujer. Su actuación está tan cargada de fuerza, de contención, de matices, de dobles y triples expresiones en una sola mirada que no dejas de creer ni un instante que alguien pueda ser capaz de ir tan lejos.
Todas las escuelas de interpretación deberían ofrecerla. Porque ella y sólo ella es la que es capaz de convertir un producto estimable en casi una obra maestra. Ella y sólo ella es capaz de convertir un drama en lágrimas, una dura vida en una verdad apabullante.
De esta peli quedarán mil planos. En todos estará ella. Esta peli hará que pase a la historia. Hará que se diga que en El paciente inglés actúa la chica de Hace mucho que te quiero.

miércoles, junio 03, 2009

Cine Forum: BAJARSE AL MORO (Fernando Colomo)



Ayer recorrimos un camino distinto al habitual. Ayer bajamos al moro.
Eso supuso alejarnos de las películas trascendentes y centrarnos en la magia de la comedia aparentemente banal. Pero no lo es.
Siempre se ha dicho que la comedia es la mejor forma para hablar de las cosas serias. No sé cuánto hay de interés en Colomo en hablar de las cosas serias. Sí sé que por el camino no paro de reírme, pero el caso es que surgió un debate tan serio como cuál es el camino hacia la felicidad: si hacer tu propio camino o replicar el enseñado por tus padres.
Francamente yo no lo sé. Y quizá tan poco me importa. Lo que sí sé es que esta película es de las que elijas uno u otro, te acerca a ser mucho más feliz. Lo que sí sé es que hace que te mueras de la risa. Que en el encuentro entre el vodevil, el costumbrismo y la crítica social se alcanzan momentos tan desternillantes como las irrupciones de Chus Lampreave, como las ladillas de Juan Echanove o como el cura haciendo apostolado progre.
El caso es que, como en todo el resto de su trayectoria, Colomo capta la esencia de la vida del momento, le pone su descomunal sentido de la ironía y te ofrece las consecuencias de los actos. Y todo sin necesidad de dar discursos, sin necesidad de posicionarse y decirnos cuál es el camino correcto, sin buscar más que poner la cámara y dar ritmo a vidas tan reales que al estirarse, simplemente producen gracia, nueva felicidad.

OTRAS PELIS RECOMENDABLES DEL AUTOR:
  1. La mano negra
  2. La línea del cielo
  3. Allegre ma non troppo
  4. Los años bárbaros
  5. Cuarteto de La Habana

lunes, junio 01, 2009

PARQUE VÍA (Enrique Rivero)


Dentro de un par de semanas se estrena una película que no es sino una joya. Y una joya que no parte de una gema, sino de una piedra.

La película se llama "Parque Vía", la hizo en México un madrileño y se estrena en quince días. Pero tengan por seguro que pasará sin silencio por nuestras carteleras. Pasará y quedará. Porque es una peli especial, porque es una peli de las que no se olvidan.

Hace ya tiempo que la vi. Y no se va de mi conciencia. Te penetra y se queda. Su protagonista tiene tanta fuerza que entra como un taladro en tu cerebro y se queda para siempre. Hacía muchos años que no sentía tanta emoción por un personaje, tanta empatía por una persona fílmica. La creación de Enrique Rivero está tan llena de vida que, minuto a minuto, sientes la vida pasar y ésta te apasiona. Retrata la rutina de una forma tan veraz como cinematográfica, y siendo fiel a la vida misma, logra convertir el tedio en pasión, y la pasión en acción.

Sus recursos no parecen los de un novato. No busca epatar en ningún momento. No busca contar todo lo que es él y todo lo que piensa. Todo lo contrario. Se resiste a contar más que lo que la historia da. Y la historia no da para mucho. La historia sólo da para contar la vida. Y la vida lo es todo.

Por eso "Parque Vía" entra dentro de las conciencias y dentro de los corazones. Lo hace a ritmo lento, al ritmo de la vida. Lo hace a ritmo constante, al ritmo de la vida. A fuerza de ritmo vital, al final no queda dentro de uno sino la vida.

Su película no imita a la vida ni imita a la ficción, la ficción es vida, y la vida es ficción. Por eso te lo crees todo, por eso amas a su personaje como amas a tu novia o a tus amigos. Lo quieres por sus defectos, lo quieres porque es como es. Por eso quieres que salga de ésta, por eso quieres que siga encerrado en "Parque Vía".

FICCIÓN (Cesc Gay): 9


Hace ya un año largo que se estrenó esta película. Su paso por las carteleras fue tan silencioso como su protagonista. A ello le encadenó su idioma original, el catalán. Su paso por los festivales fue tan silencioso como el paraje donde se desarrolla. A ello le encadenó la ceguera de los críticos.
Ávidos de películas pedantes y pretenciosas, la pequeñez y precisión de la película de Gay generó un inusitado ostracismo. Creo que fue injusto. El tiempo me dará la razón. Y si no me la da, seguiré pensando lo mismo.
Y es que ayer pude volver a verla por segunda vez. Lejos del posible impacto de los focos, de la sorpresa ante el que no espera nada, la propuesta del creador de las notables Krampack y En la ciudad se convierte en sobresaliente. No hay razón para no dejarse llevar por su silencio, por sus pausas, por sus atmósferas, por sus miradas, por su condición de metacine, por su descomunal romanticismo.
Algo hay en ella que me pega en cada uno de los planos, en cada una de las insatisfacciones de los recién cuarentones, en cada una de las no decisiones que toman. Algo hay en ella que me ata a sus emociones y me hace vivir las mías. Algo hay en ella que me genera tanta admiración intelectual como olvido de su condición de obra para convertirse en vida. En una vida que imita a la ficción. Como la ficción imita a la vida.

miércoles, mayo 20, 2009

GENOVA (Michael Winterbottom): 7,5


Winterbottom es Dios. O al menos, es mi dios. Para mí no hay nadie que ruede como él. No hay nadie capaz de captar igual la verdad, tan hábil para convertir la cotidianeidad en magia, la persona en rol, la vida en cine.

Y para mí eso es ser Dios. Si eres capaz de hacer de la vida cine, has llegado a lo máximo. Y eso supone apostar por la normalidad. Supone creer en el ser humano. Supone entender que a la platea pueden importarle acciones iguales a las de su vida diaria. Supone jugar a sorprender con rutina. Supone ser fiel a la verdad.

Y Winterbottom siempre lo es. Ruede guiones de Laurence Coriat o de Boyce Cottrell, la narrativa siempre tiene menos importancia que la vida. Siempre busca normalizar las historias hasta hacerlas cotidianas. Con las de género de Boyce Cotrell lo consigue. Con las de Coriat apenas tiene que hacer el más mínimo esfuerzo.

Con Wonderland alcanzó su cenit de este cine. Ninguna película explica nuestra vida actual al mundo futuro como Wonderland. Nadie dice tanto diciendo tan poco, nadie capta el alma de una ciudad moderna como Winterbottom-Coriat con Londres 1999.

La ecuación trata de repetirse con Genova, esa ciudad que no es sino un limbo. En lugar de hacer de Nanni Moretti o de Todd Field, Winterbottom muestra sin exceso de tormentos cómo la vida de una familia cambia con la muerte de una madre. Pero eso no significa que cambie todo. La adolescente no va a dejar de querer gustar. El padre no va a dejar de querer dar clase. La niña pequeña no va a dejar de querer jugar. Como en la vida, las cosas son mucho más sutiles. El dúo Winterbottom-Coriat hace que sean tan sutiles que son verdad.

El problema es que de ahí nace una historia con menor impacto narrativo de lo esperado, donde la emoción aparece más al principio que al final, donde el esperador se sorprende por el giro hacia la rutina de tamaña irrupción inicial.

Winterbottom es fiel a sí mismo. Vuelve a lograr todos sus logros. Pero extrañamente ese problema hace que no alcance las cotas de lirismo, de profundidad, de emoción que alcanzan todas sus películas. Volverán. Porque nadie seguirá rodando como él, nadie como él para convertir la vida en cine. Porque nadie es Dios, sólo él.

LA VERGÜENZA (David Planell): 6

La papelera está llena de historias tiradas. Son argumentos excelentes cuyo desarrollo es incapaz de aprovechar su potencial. Generalmente son problemas de guión, raramente de dirección. La vergüenza no pertenece a esta categoría.
En la papelera apenas hay guiones estupendos cuya ejecución es incapaz de hacer realidad el papel. La vergüenza sí pertenece a esta categoría.
El argumento es insigne. Una pareja izquierdista, biempensante, educada para no dar a su hijo más que reprimendas cursis se encuentra con que su hijo adoptado es poco menos que el diablo vestido de peruano. Y ni quieren ser racistas, ni quieren ser dictadores. Eso les conmina a ser lo que no son, a ser lo que han aprendido a no ser. Y eso les sitúa en un punto en que cada uno tiene un interés opuesto.
Partiendo de esta premisa y siendo David Planell fiel a su propio estilo, a los diálogos afilados y mordaces, al tiempo real y espacio único, el director podía haber confiado en su material y lograr una película épica en lo íntimo, capaz de hacer discurso de cada discusión, metáfora de cada actuación.
Sin embargo, no lo hace. Alguien le convence de que se vuelva más cinematográfico. Y sale innecesariamente de la casa. Y mete el innecesario personaje de la criada que es madre. Y dobla al niño actor. Y no respeta el tiempo real. Y rueda mal y encuadra peor.
El guión es tan poderoso que todo ese cúmulo de malas decisiones no dan traste con la película. Y consigue situaciones potentes, risas varias y un par de momentos notables. Pero sigue quedando el poso de lo que pudo haber sido. De lo que no es. Todo por no haber sido fiel a sí mismo.

miércoles, mayo 13, 2009

Cine Forum: PLÁCIDO (Luis Garía Berlanga)


Cualquier película que se precie debiera marcarse como objetivo ser representante de su tiempo. Pocas lo consiguen. Pocas logran que viéndola, veas su sociedad, alcances a conocer todos los entresijos de las conciencias, de los hábitos, de las relaciones. Plácido es representante de su tiempo, es hija y madre de su tiempo.

Asusta ver lo que éramos, alegra ver lo que hemos evolucionado, acojona ver lo que en esencia somos. Todo eso me surge cuando veo Plácido. Veo una sociedad de hace cuarenta años y no veo apenas diferencia con la del siglo XIX. Veo una sociedad donde la picaresca es la norma, la convención la forma, y la pobreza sólo adorna. Veo una sociedad en blanco y negro, donde Franco estaba en cada casa y la condición humana en cada esqueleto. Veo una sociedad tan lejana en forma que me hace preguntarme si somos tan lejanos en el fondo.

Y no tengo respuesta. Supongo que soy optimista. Todo lo optimista que no son Berlanga ni Azcona. A cambio de pesimismo, ellos ofrecen risas. Muchas risas. Pocas películas son capaces de derrochar humor, de lograr que un chiste se encadene con otro chiste, que haya gags que queden tapados por la risa del anterior, que todo el metraje esté acompañado de carcajadas. Quizá sea la película española con mejores diálogos de la historia, desde luego es la más representativa de la sociedad del franquismo, quizá sea para siempre la película más representativa de nuestro humor.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El verdugo.
2. Calabuch
3. Los jueves, milagro
4. Vivan los novios
5. Todos a la cárcel

martes, mayo 05, 2009

CONTROL (Anton Corbijn): 7

El biopic musical es un subgénero en sí mismo. Y como todo subgénero, está sujeto a unas reglas muy escritas.

Ha de tratar al cantante con comprensión, con veneración, pero mostrando las consecuencias de sus actos. Ha de mostrarle en mil y un conciertos gozando de su arte. Ha de ofrecer todos los eventos biográficos de su vida.

Control es mejor biopic de Ian Curtis cuanto más se aleja de estas reglas. Si hubiera seguido las enseñanzas del propio creador de Joy Division hubiera buscado la tristeza poética en sus formas y en su ente, y no en sus acontecimientos.

Por ello, lo mejor de la peli está cuando no se plantea narrar su vida, sino simplemente ofrecerla. Hay verdadera vida en su prólogo cuando conoces y predices a Ian Curtis en un solo plano, en una sola calada, en una sola mirada. Ese plano, esa calada, esa mirada basta para saber todo lo que viene después. La autotortura, la culpa, la ansiedad por ser normal cuando es imposible que lo sea ya está tratada, ya está justificada, no hace falta ahondar en ella. Y a veces, Corbijn trata de hacerlo. Y trata de hacerlo recurriendo a los acontecimientos: a su boda, al nacimiento de su hijo, a su infidelidad, a su enfermedad.

No era necesario. Lo que importa es lo que sale de su boca, esa poesía maldita que te envuelve y te hace más bella la tristeza, más poderosa la fealdad, más inteligible el mundo interior en el que habita. Esos momentos los logra de dos formas: una es muy clara, y no es mérito suyo: son sus canciones, simplemente sublimes. La segunda sí es mérito del director: son sus actores. El trabajo de Samantha Morton es extraordinario, sincero, profundo, verdadero.

La actuación de Sam Riley es otra cosa. Es otro nivel. No es actuación, es asunción. No es personaje, es personalidad. No es recreación, es creación. Su interpretación tiene tal carisma, tal fuerza, tal verdad que ya desde la primera escena, lo comprendes, lo veneras, conoces todas las consecuencias de sus actos. No necesitas saber nada más de él porque todo está en su mirada, en sus silencios, en sus actos siempre a contracorriente de un tipo que simplemente quería ser corriente.

miércoles, abril 29, 2009

Cine Forum: MEMENTO (Christopher Nolan)


Memento: Detenerse a discurrir con particular atención y estudio lo que le importa. ¿Qué estudiar? ¿Qué nos importa? ¿Qué recordamos de lo estudiado? ¿Qué recordamos de lo que nos importaba?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

El maestro inglés Christopher Nolan se mete en compañía de su hermano Michael en la mente de un hombre que se plantea todas las preguntas de la filosofía. Y lo hace a ritmo de thriller endiablado. A ritmo del que trata de saber por qué está aquí con la desesperación de no saber adónde va. Al ritmo del hombre moderno. Al ritmo del hombre de siempre.

Y en un golpe de efecto que es todo menos efectismo, ese ritmo es un un ritmo inverso, anticronológico, una lucha por volver a los orígenes, por encontrarnos en nuestra esencia. Por obviar lo que no es cierto. Por obviar lo que no es instinto. Por alejar el aprendizaje y quedarnos con lo que realmente somos y seremos.

De todo eso va ese momumento que es Memento. De cómo tratar de volver a construirnos sabiendo que en el camino, asumiremos mil certezas que impedirán el objetivo. De todas las mentiras que nos generamos para afrontar la vida con certeza. De todas las asunciones que realizamos para volver a creer que somos un ente completo, algo en lo que poder (auto)confiar.

Y si este argumento, en manos de un filósofo hubiera sido carne de pedantería, y en manos de un "autor" en carne de aburrimiento, Nolan logra que Memento no sea más que cine negro, intriga acelerada que te ata a la butaca y te sobresalta el corazón, que te sobrecoge el alma y te aturde el cerebro, que te deja sin respuestas y te plantea más preguntas de las que te ves capaz de asumir.

Pero sin embargo, al terminar, al no ser capaz de unir los hilos, el espectador se da cuenta de que no hay por qué unir los hilos. Que la certeza está en la ausencia de certezas, que la inteligencia está en hacerse preguntas con la seguridad del que no encontrará la mejor respuesta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Insomnia
2. The prestige

martes, abril 14, 2009

Cine Forum: EL BUSCAVIDAS (Robert Rossen)

Ayer pudimos ver un auténtico clásico del cine, del cine comercial, del cine de siempre: El Buscavidas.
Una muestra de cómo poder traspasar la barrera del tiempo, la barrera del color, la barrera de los modelos de vida. Y para hacerlo, sólo hay una receta: hacer algo universal, hacer una película con una historia tan trabajada que valga para cualquier momento, para cualquier evolución tecnológica o social.
Porque El Buscavidas representa lo mejor del cine clásico, del cine de los 40 y 50. Representa el cine literario, ese cine pensado por los mejores escritores de la época, y que todavía hoy nos sigue anonadando con sus conflictos con cien caras, con sus personajes con mil aristas, con sus argumentos con un millón de posibilidades.
Son guiones de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real. Donde las preguntas no son obvias y respuestas nunca son replicables. Donde las situaciones requieren análisis y sus consecuencias no son necesariamente optimistas. Son historias de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real.
Son guiones como los que ya nunca se hacen. Son películas para siempre.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El político

miércoles, abril 01, 2009

Cine Forum: AL FINAL DE LA ESCAPADA (Jean-Luc Godard)


Robert de Niro apuntando con su pistola a su imagen en el espejo. Woody Allen saltando de plano en plano en Manhattan sin cambiar el encuadre. Al Pacino queriendo dormir al final de Insomnio. Son tantos los homenajes, las repeticiones, las imitaciones que genera esta película que no iríamos demasiado lejos si decimos que Godard reinventó el cine. Si en Francia se creó, en Francia se volvió a crear 60 años después.

Y quedaron fuera las imposturas, pero mantuvo el glamour. Y quedó fuera la sintaxis de la novela, pero mantuvo su drama. Y quedaron fuera las reglas, pero mantuvo su magia.

A bout de souffle es eso pero también es mucho más. Es rotura de normas pero para generar libertad. Es innovación pero para aportar a la historia. Es avance pero para hacer sentir la historia. A bout de souffle es todo eso y es mucho más.

Porque sobre todo lo que es es encantadora. Quizá ninguna película tenga tanto encanto como ésta. Quizá ninguna película transmite tanta libertad, tanto gusto por rodar, tanto verdadero glamour, tanta pasión que se escapa por los poros, tanta belleza visual.

Tiene tal magnetismo que cualquier análisis lo obvia. Sí, sus innovaciones la hacen más importante que ninguna, la hacen más imitable que ninguna. Pero nada de lo que hagan conseguirá captar lo que Godard captó: la esencia de la vida, el afán por la libertad, la lucha individual frente a los rígidos esquemas colectivos. Eso no está en sus innovaciones, está en la pantalla. Y hoy, como siempre y como nunca, llega al espectador para aturdirle, para sorprenderlo, para hacerle sentir que por un momento puede ser un pájaro que vuela.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Band aparte
2. Vivir su vida

lunes, marzo 30, 2009

LA CLASE (Laurent Cantet): 8


Hay dos tipos de películas: películas que te hacen mejor la vida y películas que te hacen mejor persona. La clase es de las segundas. Aunque a ratos es también de las primeras.
Es de las primeras porque pocas películas te acercan a ver un mundo que conocemos pero que en el fondo desconocemos, que sabemos que existe pero no cómo funciona, que imaginamos su complejidad pero que no reconocemos a quien la afronta. Y es que La clase nos mete en un mundo nuevo, el de las escuelas llenas de inmigrantes. Y no es un mundo ajeno, es nuestro mundo.
Y nos permite ver esa vida a través de una rendija. Nos ofrece sus aristas y sus recompensas, sus luchas cotidianas y sus pequeños triunfos, sus fracasos y sus incomprensiones.
Y lo hace entre sus muros. Cantet es tan fiel a sí mismo que no sale nunca de ellos. No trata de buscar explicaciones psicológicas al comportamiento de sus personajes, simplemente los muestra tal y como son. Las explicaciones las debe dar al espectador. Él simplemente lanza preguntas, algunas de ellas tan fuertes como si la democracia es el mejor sistema, como si el Estado del Bienestar no ha podido llegar a su punto sin retorno.
La clase te ofrece eso y no te ofrece otra cosa. No todo el rato te entretiene, pero sí todo el rato te hace saber más, sentirte peor para sentirte mejor. La clase no es Recursos Humanos, no es su mejor película, pero sí es la clase de película que permite ver que detrás de sus imágenes hay un autor que, pese a su compromiso con el mundo, nunca hará trampas.






sábado, marzo 14, 2009

GRAN TORINO (Clint Eastwood): 7


Hoy ya nadie duda de que Eastwood es uno de los más grandes. Desde que nadie duda, desde Sin perdón, pero sobre todo desde la gloria de Oscars de Mystic River y Million Dollar Baby, a cualquier cosa que hace se le trata de poner el adjetivo de obra maestra. Y no todas lo son.

En todas guarda sus constantes. Personajes muy cuidados, narración permanente, emoción contenida y aprendizaje vital. Son cuatro constantes permanentes en el cine clásico, que en su voz y en su autoría permiten a veces alcanzar la maestría y otras, ser simplemente buenas películas, con un un importante punto de previsibilidad.

Es el caso de Gran Torino. Porque ahí están las virtudes y los defectos de Gran Torino. En la necesidad de respetar sus constantes, en la necesidad de tener un aprendizaje que libere al anciano y al chinito, en la necesidad de descubrirse, abrirse y crecer. Esa necesidad hace que esperes cada cambio de giro con la certeza del que ha rebobinado para volver a ver. Esa necesidad hace que a veces sus mensajes se vuelvan obvios, sus situaciones esquemáticas y sus actuaciones y emociones menos contenidas de lo que hubiera buscado.

Y esa necesidad es lo que hace que su desenlace sea demasiado didáctico, claro. La victoria de unos sobre los otros es tan elemental e innecesaria, que el último plano se revela forzado, cortable en montaje.

Por el camino ha pasado Eastwood, ha pasado un autor de cine clásico. Con sus virtudes y sus defectos. Se trata de un autor, pero no siempre un maestro.

viernes, marzo 13, 2009

Cine Forum: DOS EN LA CARRETERA (Stanley Donen)


Pocas veces uno tiene la oportunidad de ver dos pelis en una. No, dos pelis cualquiera, dos pelis opuestas, dos pelis que representan modelos antagónicos, referentes culturales radicalmente distintos. Dos en la carretera da esa oportunidad. Y nadie la debe perder. Nosotros ayer no la perdimos.

1967. El cine clásico estaba a punto de morir. El cine de autor estaba a punto de nacer. Ahí aparece Dos en la carretera, a caballo entre uno y otro, pero montado en los dos. Sí, porque Stanley Donen no se queda en las medias tintas, opta por los dos de manera radical.

Del cine clásico, toma el conflicto claro, el entretenimiento, el humor físico, el gusto por la estructura precisa, el protagonismo claro de una pareja, los actores carismáticos, la coreografía, el diálogo indirecto, la dirección artística, el glamour que proporciona posteridad.

Esto ya hubiera bastado para configurar una obra maestra, para hacer un Sabrina o un Vacaciones en Roma. Pero no bastaba para hacer una obra diferencial, majestuosa, mítica, única. Necesitaba otra cosa. Unirse a la Nouvelle Vague, a la profundidad y a la radicalidad en la apuesta, a la dureza de no tomarse las cosas nada a la ligera, a la perdurabilidad.

Y del cine de autor, tomó la fuerza, la bestialidad de su pesimismo, el silencio brutal que genera cada frase repetida como una puñalada, la apuesta por un solo tema al que explotar hasta hacer que él explote.

La suma de ambas dio la mejor película de matrimonios de la historia. Una película que en sí misma es una lección tan brillante que uno no la quiere aprender. Aunque una vez que la aprende, aprende a quererla, a valorarla.

Yo ayer la vi por tercera vez. Pronto habrá una cuarta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Cantando bajo la lluvia.
2. Charada

lunes, febrero 16, 2009

Cine Forum: LOS TRES DÍAS DEL CÓNDOR (Sidney Pollack)


El cine de acción es convenientemente eliminado de cualquier lista de buenas películas. Si la comedia es generalmente apartada, la acción es directamente no considerado. Filmes como Chacal, Misión imposible o El Mito de Bourne no es que no aparezcan por los festivales, es que ni siquiera reciben una mínima nominación no técnica al Oscar.

Por eso quisimos apostar por Los tres días del Cóndor. Para demostrar que no importa el género, el cine es siempre un vehículo para hablar de las cosas serias.

La obra de Pollack lo hace. Habla de conspiraciones y de marionetas. Habla de política e individuos. Habla del filo y del abismo. Y lo hace al más puro estilo Pollack, al más puro estilo Redford. No hay lugar para la grandilocuencia, no hay lugar para los golpes de efecto. Todo es académico, todo es necesario, todo es narración.

Quizá de ahí nacen sus defectos y nacen sus virtudes. Al ser todo narración, al final quedan personajes y trama, trama y personajes, pero quizá falten detalles. Lo que no falta es sentimiento. Si algo logra Los tres días del Cóndor es captar el estado de una nación. Hacer entretenimiento reflejando sociología. Cine de ficción que refleja la realidad.
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