sábado, julio 15, 2006

LOS NIÑOS DEL PARAÍSO (Marcel Carné, 1943):7


Anoche pude ver en el cine uno de esos clásicos intocables, una de esas películas que la crítica ama y los profesionales veneran. Una de esas películas que habitualmente los espectadores odian. No es el caso.
Concebida como un espectáculo para dos tardes, la obra de Carné se degusta ahora en un solo plato. Y ése es quizá su mayor defecto. Sé que es obra del exhibidor y no del genial francés, pero acaba por resultar crucial ya que es complicado mantener durante tres horas largas la atención y el culo quieto. En mi caso, no acabé por encontrar la postura en la silla, pero eso no es culpa del guionista Prévert, ni del director Carné.
El caso es que ambos construyen una epopeya intimista, en la que mezclan el cine de época, la pantomima francesa, el hampa del momento y la alegría de vivir. Todo eso lo entrelazan en una trama que funde (y no confunde) ficción y narración, mentira y verdad. Aunque logren dotarla de un hilo común que se va haciendo cada vez más grueso y menos embrollado, es cierto que la fuerza que alcanzan en la mezcla de tramas no es precisamente la de Altman, pero al fin y al cabo, se estaban adelantando tres décadas al de Kansas.
El resultado no es sólo una novedad en cuanto a argumento, ni en cuanto a sutileza y profundidad de los diálogos. El resultado es una película mucho más moderna en textura y potencia dramática que las que se hacen ahora, que goza de una dirección artística que aniquila la capacidad de sorpresa de cualquier decorador actual, de unos planos-secuencia que epatan hasta al técnico más técnico, y de unos planos expresionistas en la fusión de realidad y ficción que entrecortan la respiración de cualquier espectador.

LAS COLINAS TIENEN OJOS (Alexandre Aja): 7,5

Odio las películas de terror. Y no es por su trivialidad ni por su adolescencia. Es porque en lugar de generarme miedo, me provoca hilaridad. Cada vez que veo un hacha levantarse, comienzo a descojonarme. Y claro, no parece lo mejor ni para el clímax ni para el resto de la audiencia. Es por eso que hace tiempo que tomé la decisión de no volver a ver terror en los cines.

Y eso es lo justo lo que incumplí cuando fui a ver "Las colinas tienen ojos". No sé si es por la falta de hábito, por el brutal argumento o por la pericia del director, pero lo pasé fatal en la sala. Desde el primer minuto, la atmósfera desértica me encogió por dentro, los personajes me generaron una mezcla de empatía y asfixia, y los teóricos sustos devenían en golpes sangrientos contra mi paz. Comencé a no estar nada cómodo en la sala. Sentía las sensaciones que uno siempre busca en el cine de terror. Pero ahora que me habían llegado, no las quería. Quería salir de ahí, pero sin embargo, también quería seguir gozando de ese ambiente malsano, de esas torturas que se prevén y se ven, de ese remolino de horror en el que se ven envueltos y del que saben que no pueden salir. El talento de Aja y su guionista no dejan ni una situación por explotar. A cada una de ellas le sacan su máximo partido, su punto de vista en cada conflicto es tal que multiplica por un millón las sensaciones generadas, sufres con un animal hasta que llegas a tu umbral.

Y el mío llegó con el último punto de giro. No aguanté más, me tuve que salir. Sabía que había visto una gran película, pero no tenía ninguna gana de disfrutarla.

martes, julio 11, 2006

No sólo de cine vive el hombre


Si os aburrís de ver cine y, tras tanto tiempo sin fútbol, necesitáis un poco de balompié, he aquí la única página donde las lenguas están mejor afeitadas que RuPaul, donde las vidas ocultas de los futbolistas se escapan de los armarios, donde se contempla el deporte cómo lo que es: un bien colectivo. Todo esto podéis encontrarlo en:
http://futbolcolectivo.blogspot.com

domingo, julio 02, 2006

GRIZZLY MAN (Werner Herzog): 9,5


Resulta difícil explicar por qué un documental acerca de un tío que vive con osos puede ser el mejor film del año. Resulta difícil hacerlo, pero lo es. Y de largo.
Quizá no lo sea por la premisa y tampoco sólo por el material. Quizá lo es por todo. Lo es por la voluntad de Herzog de hablar de su vida a la vez que lo hace de la de este ecologista no sobrado de neuronas. Lo es por una estructura que bordea con meandros los ríos de la reiteración. Lo es por un humor que asoma de la propia vida y su colateral insania. Lo es por el caos que asoma de la infructuosa búsqueda de la armonía. Y lo es sobre todo por el personaje que aborda, siempre funambulista entre una locura inhumana y una realidad tan humana.
Todo esto es fusionado con un material tan verdadero que no ha nacido para ser mostrado. Un material que es diario íntimo y es, a la vez, exhibicionismo. Un material que propone relaciones épicas y desenlaces realistas, personas animales y animales humanos. Todo eso es mezclado en una coctelera en la que el azar juega la menor de las bazas. La mayor la juega un alemán en permanente estado de gracia. Un alemán en lucha constante por exorcizar sus obsesiones. Por mostrarlas en una pantalla de un modo que cambie el mundo en el que vive. Como Timothy Treadwell, como un príncipe valiente.

UNA PARTIDA DE CAMPO (Jean Renoir): 6

Quizá es que soy un ingenuo, pero no pienso cambiarlo. Sigo queriendo valorar el cine tal y como lo veo, y no tal y como fue concebido. Por eso trato de poner la misma vara de medir a un film clásico, rodado hace mil años, y a un cortometraje casero rodado anoche. Y sé que es injusto porque uno probablemente lanzó y creó un nuevo cine, y el otro no es sino el resultado de mil y un plagios a partir de esa inicial creación. Pero sigo queriéndolo ver así. Con ingenuidad e injusticia. Con objetividad y pasión.
Y cuando me planto ante la pantalla de Renoir, sí veo los cuadros de su padre y una puesta en escena de maesstro, pero también veo una historia ya contada y unos gags de principiante, unos personajes sin aristas y un desenlace precipitado. Unos logros incontestables que probablemente cambiaron el cine y unas premisas de guión que hoy se han superado mil y una veces.

UNA HISTORIA DE BROOKLYN (Noah Baumbach): 6,5


Hay películas muy trabajadas que no llegan a alcanzar la verdad. Sin embargo, es frecuente encontrar películas apenas pensadas que encuentran la sinceridad. "El calamar y la ballena" es una de éstas.
Partiendo de una premisa que, aunque no lo sepas, se nota vivida por el propio guionista y director, te mete en una historia sin apenas variaciones pero tampoco reiteraciones. Es dura y fea, pero también tierna y bella. Es fuerte e inhumana, pero también sincera y humana. Pero sobre todo es coherente. Es coherente con sus personajes y con sus vidas. Es coherente con sus actos y sus palabras. Es coherente en sus formas y en sus fondos.
Es tan coherente que a veces se echa un poco de menos más lucimiento en la fotografía o en las interpretaciones, en hallazgos de guión o en gags centelleantes. Se echan algo de menos, pero apenas tienes tiempo para darte cuenta porque es tal el ritmo al que narran esta historia de separaciones y soledades, de uniones y encuentros, que a veces importa más la amargura que queda que las propias situaciones. No es el producto del trabajo, es el producto de la verdad.

domingo, mayo 28, 2006

CAMINO A GUANTÁNAMO (Michael Winterbottom y Matt Whitecross): 8,5


Hay pocas cosas que pueda decir sobre Winterbottom distintas a las que ya he dicho. Creo que todos sabéis que es mi director favorito, el único que consigue hacerme llorar cada vez que se pone ante una pantalla, el solo ser de este planeta capaz de configurar un filme cada seis meses y estrenar una tras otra brillantes obras maestras que muestran el mundo de hoy a las futuras generaciones. Son pelis oportunistas que, sin embargo, pasarán el filtro del tiempo, perdurarán para los que todavía no han nacido.
Su secreto no es sólo el talento de su pulso narrativo, ni siquiera la cercanía de sus historias, ni su compromiso con el mundo en el que vive. Todo eso hay muchos más que lo tienen. Quizás su secreto es ser un tío normal. Alguien que huye de grandes historias y de grandes mensajes. Ya sea su voz en off, en entrevista, en diálogos fuera de cuadro, en canciones sexuadas o en diálogos que no parecen decir nada, su voz es siempre la de la cotidianeidad, la del que ni exhorta ni calla, la del que si susurra es al oído, si canta es público de concierto y si grita, es frustración solitaria.
De todo eso y de su habitual originalidad en la forma narrativa hay en "Camino a Guantánamo", una dramatización que podría haber sido de "Informe semanal" y que en sus manos, se convierte en un thriller sin pausa. En una narración que acelera el corazón, estremece las vísceras y humedece los lacrimales. No necesita prácticamente elementos para ello. No requiere discursos ventajistas ni imágenes grandilocuentes. Le basta con encuadrar la verdad. Él bien sabe que, aunque pueda estar en un plano nocturno desenfocada, sigue siendo verdad. Y la verdad y el cine también se pueden llevar bien. Lo ha vuelto a demostrar una vez más.

TIEMPO DE VALIENTES (Damián Szifón): 7


Cualquier crítica seria no es válida para describir el enorme goce que supone ver una peli como "Tiempo de valientes". No es, desde luego, un goce intelectual, sino puramente sensorial. Podría haberlo sido también intelectual, pero la comedia de Szifón prefiere ser víctima de su falta de ser víctima de una seriedad que sólo combina con la parodia.
No hay nada más importante para una comedia que partir de una buena premisa. Y ésta la tiene excelente. El choque entre el psicoanalista y el rudo policía es tal que logra que la trama multiplique la fuerza de los personajes y la intensidad de los conflictos. Y en ese choque se trasladan y alternan energía cómica y dureza, humor e intriga, comedia y thriller. Pero lo que decanta hacia un lado la película no es el tono, sino la inmensidad de sus intérpretes. O más concretamente, uno, el más grande comediante que ha visto últimamente este cronista: Diego Peretti. La suma de "No sos vos, sos yo" y "Tiempo de valientes" le configura una cantidad de registros cómicos, de sutiles cambios de voz, de dubitativos gestos, de paródicos movimientos que le convierten en una joya capaz de transformar un guión graciosillo en un filme desternillante. Como éste. Como los que le quedan por brindar.

Las pelis de la cartelera

Cada semana, sabrás qué debes y qué no debes ver de la cartelera.
-LOS AIRES DIFÍCILES: 6,5. Ajustada pero excesivamente fiel a la novela.
EL ARCO: 8. Redonda y preciosa metáfora visual.
-AZUL OSCURO CASI NEGRO: 8. Entrañable y divertido drama humano.
-BIENVENIDO A CASA: 8. Divertido y emotivo retrato muy cercano a nuestras vidas.
-BROKEBACK MOUNTAIN: 8. Relato de amores imposibles limpio y emotivo.
-CAMINO A GUANTÁNAMO: 8,5. Desasosegante e implacable dramatización de la realidad.
-CATTERINA VA A ROMA: 5,5. El exceso de rabia quita verdad y risas.
-LAS COLINAS TIENEN OJOS: 7,5. Tan terrorífica que es insoportable.
-CRASH: 5,5. Interesante y aparentemente profunda, pero en el fondo, esquemática y banal.
-LOS DOS LADOS DE LA CAMA: 6,5. Secuela de situaciones mucho más arriesgadas.
-EN LA CAMA: 6. Tan interesante como decepcionante.
-GRIZZLY MAN: 9,5. Estremecedor y desternillante documental acerca de la insania como motor.
-LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA: 7,5. Western actual, crepuscular y emotivo.
-MUNICH: 5. Larguísima, reiterativa y pretenciosa.
-PLAN OCULTO: 7. Divertido y trabajado thriller con final sorpresa.
-REMAKE: 4,5. Buen planteamiento traicionado por la reiteración y un mal montaje.
-SARABAND: 7. Bergman abusa de la palabra y de su comprensión del ser humano.
-SYRIANA: 7,5. Intriga política muy efectiva aunque premetidamente intrincada.
-TIEMPO DE VALIENTES: 7. Desternillante peli de colegas a la argentina.
-TRUMAN CAPOTE: 7,5. Biopic que obvia la empatía en la búsqueda de la verdad.
-UNA HISTORIA DE BROOKLYN: 6,5. Sincera, coherente y verdadera.
-UNA PARTIDA DE CAMPO: 6. Obra de más méritos pictóricos que cinematográficos.
-V de VENDETTA: 7,5. Imponente rebelión visual.
-VOLVER: 7,5. Sorprendente y desternillante vuelta a los orígenes de Almodóvar.
-LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS: 7. Le sobra profesionalidad y le falta cotidianeidad.
Si has visto alguna otra, que quieres recomendar o despreciar, éste es tu sitio.

sábado, mayo 13, 2006

PLAN OCULTO (Spike Lee): 7

Sorprende de inicio ver una película de género firmada por Spike Lee. Pero cuando uno se pone a verla, se da cuenta de que eso no implica que sus grandes temas no queden incluidos en el thriller, sino que simplemente el icono del "racismo negro" se ha hecho mayor, ha madurado.
Como en su estupenda, y también ajena en la escritura, "La última noche", Lee confía en una historia y en una estructura a la que dota de fuerza y ligereza, de intriga y espíritu lúdico. Así, y aprovechando un guión ya de por sí juguetón, imprime al metraje un sillo de diversión y humor que se hace tan agradecible como los constantes y esperados giros de guión. Sin contar nada de lo que viene después, es capaz de hacer que quieras a los malos y a los buenos gracias a su humor negro y naturalidad. Así consigue que empatices al mismo tiempo con el protagonista y el antagonista, con el objetivo y el obstáculo. Y sigas su narración con interés y expectación ante golpes de efecto que nunca lo son tanto.
Sólo tiene un problema y no sólo es de credibilidad. Es de empaque del desenlace. Una vez hemos cambiado el asfixiante escenario por la luz natural, y el tiempo cerrado por la intemporalidad, el gas se escapa y la intriga baja. Todo el clímax no ha llegado a explotar. Todavía tiene Lee que aprender el género.

viernes, abril 14, 2006

AZUL OSCURO CASI NEGRO (Daniel Sánchez Arévalo): 8

Hay películas que te ganan antes de empezar. Suelen tener un afán realista, unas pretensiones escasas y una ilusión de primerizo. Es el caso de "Azuloscurocasinegro".
Su victoria de antemano no nace únicamente de su condición de secuela multiplicada de un estupendo cortometraje. Su victoria de antemano nace de su buceo por universos de normalidad, de su extraordinario acierto al convocar actores de rostro familiar y nombre ajeno, y de su intención de aplicar el humor a historias negras como el carbón.
Y es aquí donde se le puede ir la mano a Daniel Sánchez Arévalo. En la búsqueda de conflictos que sustenten sus casi dos horas de narración, puede que abuse del carboncillo y encuentre historias más grandilocuentes de lo que son sus intenciones. Así, el planteamiento que ya había ganado al espectador, hay veces que se ve derrotado en pos de una historia sobrecogedora pero a ratos excesiva. Menos mal que su cámara y sus actores logran una puesta en escena que nos parte de la risa y nos parte de emoción. Es en ellos donde se percibe el inmenso talento que se vislumbra en este neodirector, que algún día dará una obra maestra. Y probablemente, la dé con Antonio de la Torre, ¡vaya actor!

EL ARCO (Kim Ki Duk): 8

Probablemente Kim ki Duk es ahora mismo el cineasta más capaz de aprovechar las capacidades del cine como género narrativo. Es de los pocos directores capaz de articular una narración visual, metafórica y redonda en base a elementos mínimos.
A pesar de su poco vasta experiencia, es como si conociera o hubiera llegado a entender todos los recursos del oficio. En él se dan cita la narración detallada de una anécdota capaz de ilustrar la propia vida, el conflicto concreto y localista como parábola de un conflicto eterno y universal, los personajes heridos y recluidos en busca de una felicidad que supone la salida al exterior, la profusión de imágenes de especial belleza pero dentro de un conjunto donde no son sino normales, la palabra como recurso último y siempre a través de diálogo indirecto y la comunicación mediante el tacto como única vía de expresión real.
Todos esos elementos son convocados por el genial coreano, y con ellos y con nuestra extrañeza de espectador occidental de un universo plenamente oriental, película tras película logra sorprendernos con humor ingenuo y magia cautivadora. Es por ello que me cuesta desvincular este arco del palo de golf de "Hierro 3" o de las otras armas que exhibía en "Primavera, verano...". Todas ellas me arrancan la emoción, todas ellas me provocan reflexión, todas ellas se quedan a un paso de encontrar mi empatía occidental.

jueves, abril 13, 2006

BIENVENIDO A CASA (David Trueba): 8

Hay obras cuyo loable objetivo, personalidad y ambición no son sino sus lastres. Eso es justo lo que sucede con la última del mejor escritor español.
David Trueba ha pretendido hacer una película simple que refleje su mundo personal y el mundo en el que vive. Y para ello, se ha apropiado de una historia muy original que muestra un universo muy habitual, y no contento con esto, ha tratado de encontrar sencillez y ligereza en una estructura y hondura muy considerable. Sólo por ello David Trueba ya merecería todos los premios. Pero es que además, se ha encontrado nuevamente con la joya de su escritura. Con unos personajes igualmente hilarantes, representativos y profundos. Con unos diálogos lacerantes, perfecto reflejo de la calle. Y con unas situaciones en las que la comedia entra de forma tenue y reconfortante en el drama que esconden.
Así, Trueba y sus congéneres encuentran nuestra carcajada al mismo tiempo que nos acercan de forma irremisible a nuestras emociones. Y todas ellas las consiguen. Porque el objetivo se cumple a pesar de que por el camino queden algunas decisiones discutibles: la perfección de los diálogos se convierte en combate entre lo felizmente literario y lo discutiblemente real, el sublime personaje de Javivi se entiende maravillosamente pese a que le desee una sesión extra de logopedia, y Alejo Sauras se revela con la estupefacción que le pide el guión, pero incapaz de sostener la inmensa altura de López de Ayala, Gil, Sanz o Echanove. En definitiva, nos encontramos ante una película gloriosa y gozosa, tan personal como sus primeros guiones, pero en el que la maestría y la eterna perdurabilidad se rompen por mínimos y perdonables errores. En pantalla ha quedado un gran director y en las butacas, un millar de risas y lágrimas.

viernes, marzo 24, 2006

Críticas de la cartelera

Cada semana, sabrás qué debes y qué no debes ver de la cartelera.
-LOS AIRES DIFÍCILES: 6,5. Ajustada pero excesivamente fiel a la novela.
-EL ARCO: 8. Redonda y preciosa metáfora visual.
-AZUL OSCURO CASI NEGRO: 8. Entrañable y divertido drama humano.
-BIENVENIDO A CASA: 8. Divertido y emotivo retrato muy cercano a nuestras vidas.
-BROKEBACK MOUNTAIN: 8. Relato de amores imposibles limpio y emotivo.
-CACHÉ: 7.5. Intriga desasosegante, que te hace sentir culpable.
-CAMINO A GUANTÁNAMO: 8,5. Desasosegante e implacable dramatización de la realidad.
-CRASH: 5,5. Interesante y aparentemente profunda, pero en el fondo, esquemática y banal.
-LOS DOS LADOS DE LA CAMA: 6,5. Secuela de situaciones mucho más arriesgadas.
-LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA: 7,5. Western actual, crepuscular y emotivo.
-EL JARDINERO FIEL: 6,5. Gran drama, que acusa la obviedad de su mensaje.
-MANUALE D'AMORE: 6. Desternillante, tópica, tradicional, irresistible.
-MATCH POINT: 9. Apasionante intriga. Lejos de Dreamworks, Allen entrega su “Perdición”.
-MUNICH: 5. Larguísima, reiterativa y pretenciosa.
-PLAN OCULTO: 7. Divertido y trabajado thriller con final sorpresa.
-PRINCESAS: 8. Lo peor de Fernando León es lo mejor del cine europeo.
-REMAKE: 4,5. Buen planteamiento traicionado por la reiteración y un mal montaje.
-SARABAND: 7. Bergman abusa de la palabra y de su comprensión del ser humano.
-SYRIANA: 7,5. Intriga política muy efectiva aunque premetidamente intrincada.
-TIEMPO DE VALIENTES: 7. Desternillante peli de colegas a la argentina.
-TRUMAN CAPOTE: 7,5. Biopic que obvia la empatía en la búsqueda de la verdad.
-UNA HISTORIA DE VIOLENCIA: 7,5. Implacable y sorprendente. No parece Cronenberg, pero sí lo es.
-V de VENDETTA: 7,5. Imponente rebelión visual.
-VOLVER: 7,5. Sorprendente y desternillante vuelta a los orígenes de Almodóvar.
-LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS: 7. Le sobra profesionalidad y le falta cotidianeidad.
Si has visto alguna otra, que quieres recomendar o despreciar, éste es tu sitio.

SYRIANA (Stephen Gaghan, 2005): 7,5

El mundo es una bola que gira sobre sí misma, repitiendo cada día la misma historia, cada año la misma historia. El mundo es un sitio donde cada cierto tiempo se repiten las mismas historias. Y en un mundo en el que todo va a toda velocidad, mientras los saltos generacionales respondan a los mismos períodos, los ciclos de los bucles serán de igual duración. Ahora, en moda o en arte se llevan los 30 años. En el cine, también.
El cine de los setenta cultivó un género que algunos (Pollack y Pakula) convirtieron en arte. Se trataba de visionar la realidad postVietnam y practicar la autofagia, devorar a su patria como forma de esparcir sus vergüenzas. Ahora, una vez empezada, y por desgracia no terminada, la guerra de Irak, ha aparecido un grupete que pretende repetir la misma historia. Gaghan, Soderbergh, Clooney forman una cohorte de apasionados sinvergonzones con escasos dejes de soberbia y muchos de diversión y afán de difusión. Vuelven a practicar el género político. Y si bien ninguno es Pollack, ni tienen una escuela de guión como la de entonces, han cambiado a Clooney por Redford, y siguen tratando de educarnos sin olvidar que el cine es entretenimiento y el arte, enemigo de lo obvio.
Construyen así un guión efectivo y relativamente simple, pero que complican de forma premeditada y quizá gratuita, proponiendo así un juego interactivo con el espectador que deviene en incremento de la tensión y realismo superior.
Nada brilla y nada falta en esta trama intrincada hasta que se descubre que es un hilo del que tiran todos los demás hasta ser un solo hilo. Es el hilo de la historia de la humanidad. Es el hilo que forma una gran esfera achatada por los polos.

domingo, marzo 19, 2006

VOLVER (Pedro Almodóvar): 7,5

Nunca sabré si lo que le gusta a Almodóvar es el drama o la comedia. Sí intuyo que practica más la lágrima como forma de conseguir ser asumido como un director serio, considerado. Y lo que sí sé es que lo que se le da mejor es el humor, la visión sarcástica y sorpresiva de la vida cotidiana.
Si miramos atrás en su obra, veremos que no sólo en sus desternillantes e irracionales comienzos, sino que también en sus últimas y melodramáticas películas, sus mejores momentos estaban siempre apegados al humor, a su humor, al almodovarismo, a esa marca de fábrica que ya todos esperamos en manos de Chus Lampreave o de Carmen Maura. Y claro, en "Volver" vuelven, Y cuando vuelven ellas y vuelve ese humor, el espectador no puede por menos que tener nostalgia inicial y diversión final. Te olvidas de que Almodóvar es un director serio y pasas a vivir sus historias con la alegría y la falta de consciencia del que ve una comedia estudiantil. Son esos momentos los que abundan en la irregular última peli del manchego. Y son esos momentos los que hacen que olvidemos esa irregularidad para disfrutar de una peli de carcajada continua y vueltas de tuerca ajenas (aparentemente) a cualquier tipo de autocontrol.
Son momentos que hacen que queramos a Almodóvar, que amemos a Carmen Maura, que queramos seguir riéndonos con ellos como lo hacemos ahora.

viernes, marzo 03, 2006

LOS TRES ENTIERROS DE MELQUÍADES ESTRADA (Tommy Lee Jones): 7,5

Circula una corriente crítica dirigida a criticar a Guillermo Arriaga. Le acusan de repetirse en su afán de contarnos las historias de modo no cronológico. Se nota que lo hacen porque nunca han escrito.
Si repararan en sus textos, "Amores perros" tiene una estructura en tres actos desentrañados por un accidente casual porque era la única forma de contarte las tres historias de forma potente, sin caer en la mezcolanza de las vidas cruzadas. "21 gramos" sería sólo un melodrama esforzado y convencional si Arriaga no dotara de una fuerza e intriga brutal a sus secuencias por medio del azar que ha juntado las historias. Y finalmente, "Los tres entierros de Melquíades Estrada" tiene la estructura que necesita para poder contarnos de forma visual andanzas y desandanzas que no siempre ocurren en el mismo espacio de tiempo.
Si Arriaga hubiera optado por ser cronológico, bien hubiéramos tenido que empezar en el neolítico (encuentro de Chaves y Lee Jones), bien hubiéramos contado su encuentro mediante diálogos morosos que rompieran el tono silencioso, bien hubiéramos tenido que introducir ocasionales flashbacks que rompieran el ritmo y la credibilidad. Por eso acierta en sus elecciones el genio de Arriaga. Pero no sólo lo hace él. Todas y cada una de las opciones que toma el mexicano en la escritura son secundadas por la cámara y el poso actoral y autoral de Lee Jones (y ya de paso, de Barry Pepper), y con ello compone una obra que sería maestra de no ser por la desaparición paulatina de sus apasionantes secundarios y de la necesidad que muestra de una música que excave y nos arranque lágrimas de las emociones. Que a este western le quite el apelativo crepuscular y le añada el de histórico. Aunque esté escrito en un extraño presente...

domingo, febrero 26, 2006

CAPOTE (Bennett Miller): 7,5

No es muy habitual ver un biopic sincero. El mundo del cine está lleno de biografías que no son sino hagiografías. No importa quién sea el retratado, en el afán por empatizar con el espectador, Hollywood o cualquiera de las cinematografías locales optan siempre por retratos complacientes. Así, criminales, tarados, drogadictos, auténticos hijos de puta acaban apareciendo en pantalla como bendecidos hijos del amor. "Capote", no. "Capote" no pertenece a esta estirpe.
Desde el mismo momento de su concepción, su guionista Dan Futterman comenzó a acertar. No buscó reflejar toda la vida del sublime escritor, sino simplemente un periodo, un conflicto: el que vive mientras escribe cómo quiere que alguien no viva. Lejos de apuntalar la barbaridad de talento que asoma en cada una de las gloriosas páginas que componen ese salto cuántico hacia la verdad que supone "A sangre fría", Miller se dedica a contarte el dolor de una persona que descubre en las ciénagas que tiene un hermano vivo, que lo convierte en su Abel hasta que él torna Caín y se empeña en matarlo. Puede que ese conflicto pudiera haber vivido formas más visuales de contarlo, pero el director prefiere ser fiel a la novela de la que parte y a la novela que retrata, y no ficciona los hechos, sólo los representa. Es por eso que se apoya quizá más de lo debido en diálogos y en personajes que poco aportan a la trama principal.
Esta ausencia de personajes notables y de vigor visual lleva a la inevitable conclusión de que todo dependía del actor protagonista. Y Philippe Seymour Hoffman da la lección que se esperaba. Sobre sus fornidos hombros lleva todo el peso del metraje. Sorteando con pudor el riesgo de la sobreactuación, compone un personaje siempre a punto de convertirse en marioneta, dejando de ser Caín para ser el maravilloso, narcisista y contradictorio personaje que fue. El ser más mentiroso que pobló la tierra creó una de las obras de no ficción más veraces y auténticas que se recuerdan.

sábado, febrero 25, 2006

CRASH (Paul Haggis): 5,5

"Crash" es la típica película hecha para impresionar a un público al que minusvalora. Es la típica película que pretende hacer creer a ese público incauto que está ante una obra realista y profunda. Y sus mayores defectos son precisamente su falta de realismo y de profundidad.
Al contrario que en su adaptación de "Million Dollar Baby", Paul Haggis recurre en "Crash" a una estructura muy aparente y a unos diálogos que, en su afán didáctico, excluyen cualquier cosa que suponga naturalidad. De este modo, todas las virtudes de la obra de Eastwood quedan en el tintero, y son reemplazadas por el exceso. Donde allí había contención, aquí hay sobreactuación; donde allí había clasicismo, aquí hay modernidad; donde allí había lógica narrativa, aquí hay desmesura; donde allí se entrelazaban el pesimismo y la fe, aquí aparece el optimismo impostado; donde allí había emoción, aquí hay incredibilidad. En definitiva, queda claro que detrás de la dramaturgia de su anterior obra, estaba un director metido a narrador, y que detrás de su intento frustrado de obra maestra, hay un soñador metido a guionista.
Y a eso se reducen sus virtudes y sus defectos. Su ambición de maestría es su trampa mortal. Porque cae en ella al enfatizar cada conflicto, al subrayar cada gesto. Y en ese soslayado, cava su pozo, termina hundiéndose. Lo ha hecho, no a costa del interés -que lo logra mantener-, pero sí de la credibilidad.

lunes, febrero 20, 2006

Los Óscar

Los Óscar ya están aquí. Entregados los Córdobas de oro, este domingo llega la otra gran fiesta del cine: los premios de la Academia de Hollywood. Como son muchas las nominadas y pocas las elegidas, me gustaría contar con vuestra opinión acerca de las candidatas que ya se han estrenado por estos lares. Os las recuerdo:
-Brokeback Mountain
-Buenas noches y buena suerte
-Crash
-El jardinero fiel
-Match Point
-Munich
-Los tres entierros de Melquíades Estrada
En Hollywood siguen este blog con enorme expectación, así que tenéis la oportunidad de decidir el futuro de estas películas. No la desaprovechéis.