martes, julio 07, 2009

VACACIONES DE FERRAGOSTO (Gianni di Gregorio): 7,5


Hace menos de un año, Matteo Garrone y Gianni di Gregorio estrenaron Gomorra. Se trataba de una peli grande, repleta de escenarios, de personajes, de potenciales metáforas de la situación de un país. Se trató de una peli de 150 minutos. Se trató de una peli fallida.
Ahora, los mismos Garrone y di Gregorio han estrenado Vacaciones de Ferragosto.  Se trata de una peli pequeña, con un solo escenario, muy pocos personajes, una sola metáfora acerca de Italia. Se trata de una peli de 75 minutos. Se trata de una peli casi redonda.
Sus virtudes están muy claras. Donde la otra era dispersa, ésta es concreta. Donde la otra era excesiva, ésta es creíble. Si la otra buscaba la poesía en grandes imágenes, ésta la encuentra en pequeñas personas. Porque ahí está la clave de la película: en su apuesta por dejar sitio a sus actrices, a sus no actrices. Las deja juguetear y conversar y picarse y emocionarse con la credibilidad que da la realidad. Una realidad libre de conflictos falsos. Una realidad real. 
Una realidad dentro de la que se incrusta ese apasionante tipo que cuida de su madre como si fuera de su esposa. Un tipo cuya relación con el mundo está desapareciendo y al que sólo el vino blanco le permite vivir una segunda vida, una vida que está en su cabeza y que ninguno sabemos, pero que todos intuimos. Una segunda vida que le lleva a comparar con la que vive y a frustrarse, pero a saber que debe aguantar. Una segunda vida que le permite ser más feliz en ésta. Una segunda vida que es la que viven las ancianas en esa casita de Roma donde sus vacaciones sí son de verdad vacaciones.

miércoles, junio 24, 2009

Cine Forum: AZUL (Krzystof Kieslowski)


No sé si considerar el cine forum de anoche como un fracaso. Quizás es la única forma en que puede llamarse a una convocatoria oficial para ver "Las uvas de la ira" en que el presentador se prepara "El hombre que mató a Liberty Valance" y acabamos teniendo que ver "Azul". Quizás es la única forma en que pueda llamarse a una sesión en que el proyector ganaba y perdía color como si estuviera en el casino. Quizás es la única forma en que puede llamarse a una sesión en que dos de los asistentes dicen haber caído bajo el influjo del sueño y otra, con inusitada corrección política, dice "que le han encantado las imágenes". Quizás sea la única forma de llamarlo, pero me niego a hacerlo.
La obra seminal de la trilogía gala de Kieslowski es una experiencia para los sentidos. Todos ellos se unen a través de la vista y el sonido para regalar belleza. Una belleza de una profundidad sin par. Una belleza que puede animar a la reflexión o  sólo a la vivencia, pero una belleza que siempre está ahí.
El terrón de azúcar mojado por el café hasta caer sobre él, desparramando el líquido. La cuchara que regala la imagen convexa de Julie. La anciana que trata denodadamente de reciclar la botella de cristal. La madre que vive los deportes de riesgo a través de la televisión. El pentagrama que es leído generando coros. La  lámpara de piedras preciosas. El café dejado sobre el colchón, junto a la cabeza del amante. El ojo que se vuelve espejo. El plano final de Julie, dejando que los matices se impongan en su vida.
Hay tantas imágenes de una belleza descomunal, tanta música nacida para epatar, que por más que el argumento y las intenciones sólo provoquen preguntas, la experiencia es inigualable.
Puede que la única forma de llamar al cineforum de ayer sea "fracaso". Puede ser, pero también puede ser que fuera una experiencia única.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
  1. Rojo
  2. Blanco
  3. La doble vida de Verónica
  4. No matarás
  5. No robarás

lunes, junio 22, 2009

Videoclip

Os adjunto un excelente videoclip en el que aparte de la extraordinaria canción, lo que más destaca es la actuación de un no actor, que demuestra por qué no lo es: yo.


PARQUE VÍA (Enrique Rivero): 10

Ya sé que soy un poco pesado, pero es que ayer volví a verla y como me ocurrió la anterior vez, no consigo olvidarla. 
Cuando en medio de un silencio fantasmagórico,  acaba la peli y empiezan los títulos de crédito, algo comienza a moverse en tu interior. Cuando los títulos de crédito prosiguen, entra dentro de uno algo enorme, una tristeza existencial que se mete dentro de ti para hacerte mejor. Cuando sales de la sala, sigues sobrecogido. Cuando al día siguiente te levantas, la peli sigue en tu cabeza, sigue en tu corazón, está llegando al alma. A los pocos días penetra en el alma.
Hay pocas pelis que se quedan para siempre en tu conciencia. Ésta es una de ellas.

domingo, junio 14, 2009

WINTER LIGHT (Ingmar Bergman): 7,5


Ayer me dispuse a ver la supuesta obra maestra de Bergman. Lo hice por amistad y por obligación. Resulta que un amigo tiene que dar una charla acerca de la peli y me pidió ayuda. Ya de paso, me servía a mí para tratar de rellenar el vacío cultural que tengo con toda la obra del sueco.
Sólo he visto cuatro o cinco de sus pelis. Y debo ser un paleto porque me gustan más aquéllas que no dirige él. Supongo que será que la suma de su extrema profundidad y la aridez de sus formas y montajes se me hacen excesivas.
El caso es que me puse delante de la peli con el mismo miedo que con un ciclo que acababa de intentar tragarme de Andrej Tarkovski. Digo intentar porque no logré terminar una sola de sus obras. Y eso que mi criterio de selección era bastante claro: de entre las buenas, sólo aquéllas que duraran menos de 100 minutos.
Mi miedo se empezó a concretar con el primer plano del filme. Un plano bellísimo de una Misa que no termina. Durante diez minutos asistí a dicha imagen. Tomé la carátula para volver a comprobar que la tortura sólo duraba 80 minutos. Sin embargo, me equivoqué. Al momento, comencé a olvidarme de la duración.
Bergman entró en escena. Sus eternas cuitas con Dios se hacían carne en la voz de un reverendo. El conflicto era tan claro como el que todos vivimos en nuestra relación con Dios. Las preguntas no eran nada originales, eran universales. Lo no universal es la elección de esa forma tan poco cinematográfica (o al menos, americana) que consiste en mostrar, no sugerir. Así, las preguntas y dudas son tan explícitas que pueden generar identificación, casi nunca narración.
La seriedad de lo que cuenta es tan brutal que no hay lugar para el humor. No hay lugar para la dramaturgia. No hay lugar para exponer planos bellos o anécdotas reveladoras. Todo está en el verbo de Bergman, en las nada sutiles dudas del protagonista, en la dureza con la que castiga su amor a la chica, en la explicable  incomprensión con que vive Max von Sydow. 
Si decía Kieslowski a través de Juliette Binoche que "Nada es importante", Berman opina exactamente lo contrario. Para él, todo lo es. Y serlo impide obviarlo. Su extrema coherencia le lleva a poder ser un pesado, a pecar de trascendente cuando su conflicto es bastante obvio y su expresión todavía lo es más,  a no permitir que la belleza entre, a proporcionar un final redondo sin aprendizaje, a no dejar asomar momentos de felicidad en una vida esencialmente sin destino.
Claramente, Bergman no disfruta del viaje. Yo sí pienso hacerlo. Y para ello, veré las menos posibles pelis suyas. No porque no me gusten, sino porque me aportan cien veces menos pensamiento que otras, y millones de veces menos emociones.

martes, junio 09, 2009

Cine Forum: EL SILENCIO DE UN HOMBRE (Jean-Pierre Melville)



Si por definición, la eficiencia es el cumplimiento de un objetivo con el menor número de recursos, "Le samouraï" es la película más eficiente de la historia. No por rentabilidad económica, que seguro que lo es "El mariachi" o "El proyecto de la Bruja de Blair", sino por rentabilidad cinematográfica.
Es imposible realizar una peli con menos recursos cinematográficos. Apenas hay un traje y un sombrero, una pistola, un policía, el prota, la chica del prota, el malo y la chica del malo. Sólo existen los recursos tradicionales del cine negro. No hay nada más. Existe eso y la lluvia y la atmósfera. Existe eso y el descomunal talento de un autor en estado de gracia.
Todos esos escasos recursos podrían haberse utilizado para hacer un thriller de los de siempre. Esos filmes de cine negro en que abunda la información y el espectador tiene que estar atento a captarla toda y situarla en el momento adecuado. Aquí, no. Aquí apenas hay información. Y toda la que da es sustancial, cambiaría la película sin ella.
De hecho, probablemente la peli sería distinta sin uno solo de los elementos, sin uno solo de los planos, sin uno solo de los diálogos. Melville lleva al extremo la economía de medios y datos para construir una intriga prácticamente muda, donde todo es sustancial, nada es accesorio, todo es verdad.
Y lo mejor de todo es que con ello, no realiza un ejercicio de estilo, sino que consigue una trama que te ata a la butaca, te clava pegado a su protagonista, te regala una belleza triste e infinita, te emociona con uno de los finales más elípticos, sorprendentes y redondos que se recuerdan.
No consigo quitarme esta peli de la cabeza. Cada vez que pienso en ella, veo que hay detalles decisivos para la trama que se me habían escapado. Ayer nuestro debate duró más de media hora. Necesitaríamos otras doscientas horas para captarlo todo.
Por todo esto brindo por Melville, brindo por su trama y sus imágenes, brindo por su eficiencia. Por todo esto brindo por Alain Delon y por su silencio, el silencio de un hombre, la dignidad de un samurai.

domingo, junio 07, 2009

HACE MUCHO QUE LA QUIERO (8,5): Philippe Claudel


Hay películas que son una mierda por fallar un solo factor. Si casi siempre es el guión, hay alguna vez que pueden ser los decorados, y también alguna que puede ser el actor. Todos recordaremos siempre Carne trémula como la película que hubiera podido ser sin Liberto Rabal.
Hay muy pocas películas que son lo que son sólo por un factor, sólo por un actor. Hace mucho que la quiero es la única que conozco.
El guión plantea un conflicto imponente, pero podría haber dado lugar a un telefilme. La fotografía es floja tirando a muy floja. El montaje es sólo correcto. Nada brilla en la peli salvo el color gris del argumento y de sus componentes técnicos. Sólo brilla una cosa. Pero reluce más que el 95% del cine moderno. Y esa cosa es Kristin Scott Thomas.
Su actuación es lo más impresionante que he visto en una pantalla en los últimos quince años. Sólo soy capaz de recordar a Victoria Abril en Felpudo maldito para acercarme un mínimo a lo que me ha hecho vivir esta mujer. Su actuación está tan cargada de fuerza, de contención, de matices, de dobles y triples expresiones en una sola mirada que no dejas de creer ni un instante que alguien pueda ser capaz de ir tan lejos.
Todas las escuelas de interpretación deberían ofrecerla. Porque ella y sólo ella es la que es capaz de convertir un producto estimable en casi una obra maestra. Ella y sólo ella es capaz de convertir un drama en lágrimas, una dura vida en una verdad apabullante.
De esta peli quedarán mil planos. En todos estará ella. Esta peli hará que pase a la historia. Hará que se diga que en El paciente inglés actúa la chica de Hace mucho que te quiero.

miércoles, junio 03, 2009

Cine Forum: BAJARSE AL MORO (Fernando Colomo)



Ayer recorrimos un camino distinto al habitual. Ayer bajamos al moro.
Eso supuso alejarnos de las películas trascendentes y centrarnos en la magia de la comedia aparentemente banal. Pero no lo es.
Siempre se ha dicho que la comedia es la mejor forma para hablar de las cosas serias. No sé cuánto hay de interés en Colomo en hablar de las cosas serias. Sí sé que por el camino no paro de reírme, pero el caso es que surgió un debate tan serio como cuál es el camino hacia la felicidad: si hacer tu propio camino o replicar el enseñado por tus padres.
Francamente yo no lo sé. Y quizá tan poco me importa. Lo que sí sé es que esta película es de las que elijas uno u otro, te acerca a ser mucho más feliz. Lo que sí sé es que hace que te mueras de la risa. Que en el encuentro entre el vodevil, el costumbrismo y la crítica social se alcanzan momentos tan desternillantes como las irrupciones de Chus Lampreave, como las ladillas de Juan Echanove o como el cura haciendo apostolado progre.
El caso es que, como en todo el resto de su trayectoria, Colomo capta la esencia de la vida del momento, le pone su descomunal sentido de la ironía y te ofrece las consecuencias de los actos. Y todo sin necesidad de dar discursos, sin necesidad de posicionarse y decirnos cuál es el camino correcto, sin buscar más que poner la cámara y dar ritmo a vidas tan reales que al estirarse, simplemente producen gracia, nueva felicidad.

OTRAS PELIS RECOMENDABLES DEL AUTOR:
  1. La mano negra
  2. La línea del cielo
  3. Allegre ma non troppo
  4. Los años bárbaros
  5. Cuarteto de La Habana

lunes, junio 01, 2009

PARQUE VÍA (Enrique Rivero)


Dentro de un par de semanas se estrena una película que no es sino una joya. Y una joya que no parte de una gema, sino de una piedra.

La película se llama "Parque Vía", la hizo en México un madrileño y se estrena en quince días. Pero tengan por seguro que pasará sin silencio por nuestras carteleras. Pasará y quedará. Porque es una peli especial, porque es una peli de las que no se olvidan.

Hace ya tiempo que la vi. Y no se va de mi conciencia. Te penetra y se queda. Su protagonista tiene tanta fuerza que entra como un taladro en tu cerebro y se queda para siempre. Hacía muchos años que no sentía tanta emoción por un personaje, tanta empatía por una persona fílmica. La creación de Enrique Rivero está tan llena de vida que, minuto a minuto, sientes la vida pasar y ésta te apasiona. Retrata la rutina de una forma tan veraz como cinematográfica, y siendo fiel a la vida misma, logra convertir el tedio en pasión, y la pasión en acción.

Sus recursos no parecen los de un novato. No busca epatar en ningún momento. No busca contar todo lo que es él y todo lo que piensa. Todo lo contrario. Se resiste a contar más que lo que la historia da. Y la historia no da para mucho. La historia sólo da para contar la vida. Y la vida lo es todo.

Por eso "Parque Vía" entra dentro de las conciencias y dentro de los corazones. Lo hace a ritmo lento, al ritmo de la vida. Lo hace a ritmo constante, al ritmo de la vida. A fuerza de ritmo vital, al final no queda dentro de uno sino la vida.

Su película no imita a la vida ni imita a la ficción, la ficción es vida, y la vida es ficción. Por eso te lo crees todo, por eso amas a su personaje como amas a tu novia o a tus amigos. Lo quieres por sus defectos, lo quieres porque es como es. Por eso quieres que salga de ésta, por eso quieres que siga encerrado en "Parque Vía".

FICCIÓN (Cesc Gay): 9


Hace ya un año largo que se estrenó esta película. Su paso por las carteleras fue tan silencioso como su protagonista. A ello le encadenó su idioma original, el catalán. Su paso por los festivales fue tan silencioso como el paraje donde se desarrolla. A ello le encadenó la ceguera de los críticos.
Ávidos de películas pedantes y pretenciosas, la pequeñez y precisión de la película de Gay generó un inusitado ostracismo. Creo que fue injusto. El tiempo me dará la razón. Y si no me la da, seguiré pensando lo mismo.
Y es que ayer pude volver a verla por segunda vez. Lejos del posible impacto de los focos, de la sorpresa ante el que no espera nada, la propuesta del creador de las notables Krampack y En la ciudad se convierte en sobresaliente. No hay razón para no dejarse llevar por su silencio, por sus pausas, por sus atmósferas, por sus miradas, por su condición de metacine, por su descomunal romanticismo.
Algo hay en ella que me pega en cada uno de los planos, en cada una de las insatisfacciones de los recién cuarentones, en cada una de las no decisiones que toman. Algo hay en ella que me ata a sus emociones y me hace vivir las mías. Algo hay en ella que me genera tanta admiración intelectual como olvido de su condición de obra para convertirse en vida. En una vida que imita a la ficción. Como la ficción imita a la vida.

miércoles, mayo 20, 2009

GENOVA (Michael Winterbottom): 7,5


Winterbottom es Dios. O al menos, es mi dios. Para mí no hay nadie que ruede como él. No hay nadie capaz de captar igual la verdad, tan hábil para convertir la cotidianeidad en magia, la persona en rol, la vida en cine.

Y para mí eso es ser Dios. Si eres capaz de hacer de la vida cine, has llegado a lo máximo. Y eso supone apostar por la normalidad. Supone creer en el ser humano. Supone entender que a la platea pueden importarle acciones iguales a las de su vida diaria. Supone jugar a sorprender con rutina. Supone ser fiel a la verdad.

Y Winterbottom siempre lo es. Ruede guiones de Laurence Coriat o de Boyce Cottrell, la narrativa siempre tiene menos importancia que la vida. Siempre busca normalizar las historias hasta hacerlas cotidianas. Con las de género de Boyce Cotrell lo consigue. Con las de Coriat apenas tiene que hacer el más mínimo esfuerzo.

Con Wonderland alcanzó su cenit de este cine. Ninguna película explica nuestra vida actual al mundo futuro como Wonderland. Nadie dice tanto diciendo tan poco, nadie capta el alma de una ciudad moderna como Winterbottom-Coriat con Londres 1999.

La ecuación trata de repetirse con Genova, esa ciudad que no es sino un limbo. En lugar de hacer de Nanni Moretti o de Todd Field, Winterbottom muestra sin exceso de tormentos cómo la vida de una familia cambia con la muerte de una madre. Pero eso no significa que cambie todo. La adolescente no va a dejar de querer gustar. El padre no va a dejar de querer dar clase. La niña pequeña no va a dejar de querer jugar. Como en la vida, las cosas son mucho más sutiles. El dúo Winterbottom-Coriat hace que sean tan sutiles que son verdad.

El problema es que de ahí nace una historia con menor impacto narrativo de lo esperado, donde la emoción aparece más al principio que al final, donde el esperador se sorprende por el giro hacia la rutina de tamaña irrupción inicial.

Winterbottom es fiel a sí mismo. Vuelve a lograr todos sus logros. Pero extrañamente ese problema hace que no alcance las cotas de lirismo, de profundidad, de emoción que alcanzan todas sus películas. Volverán. Porque nadie seguirá rodando como él, nadie como él para convertir la vida en cine. Porque nadie es Dios, sólo él.

LA VERGÜENZA (David Planell): 6

La papelera está llena de historias tiradas. Son argumentos excelentes cuyo desarrollo es incapaz de aprovechar su potencial. Generalmente son problemas de guión, raramente de dirección. La vergüenza no pertenece a esta categoría.
En la papelera apenas hay guiones estupendos cuya ejecución es incapaz de hacer realidad el papel. La vergüenza sí pertenece a esta categoría.
El argumento es insigne. Una pareja izquierdista, biempensante, educada para no dar a su hijo más que reprimendas cursis se encuentra con que su hijo adoptado es poco menos que el diablo vestido de peruano. Y ni quieren ser racistas, ni quieren ser dictadores. Eso les conmina a ser lo que no son, a ser lo que han aprendido a no ser. Y eso les sitúa en un punto en que cada uno tiene un interés opuesto.
Partiendo de esta premisa y siendo David Planell fiel a su propio estilo, a los diálogos afilados y mordaces, al tiempo real y espacio único, el director podía haber confiado en su material y lograr una película épica en lo íntimo, capaz de hacer discurso de cada discusión, metáfora de cada actuación.
Sin embargo, no lo hace. Alguien le convence de que se vuelva más cinematográfico. Y sale innecesariamente de la casa. Y mete el innecesario personaje de la criada que es madre. Y dobla al niño actor. Y no respeta el tiempo real. Y rueda mal y encuadra peor.
El guión es tan poderoso que todo ese cúmulo de malas decisiones no dan traste con la película. Y consigue situaciones potentes, risas varias y un par de momentos notables. Pero sigue quedando el poso de lo que pudo haber sido. De lo que no es. Todo por no haber sido fiel a sí mismo.

miércoles, mayo 13, 2009

Cine Forum: PLÁCIDO (Luis Garía Berlanga)


Cualquier película que se precie debiera marcarse como objetivo ser representante de su tiempo. Pocas lo consiguen. Pocas logran que viéndola, veas su sociedad, alcances a conocer todos los entresijos de las conciencias, de los hábitos, de las relaciones. Plácido es representante de su tiempo, es hija y madre de su tiempo.

Asusta ver lo que éramos, alegra ver lo que hemos evolucionado, acojona ver lo que en esencia somos. Todo eso me surge cuando veo Plácido. Veo una sociedad de hace cuarenta años y no veo apenas diferencia con la del siglo XIX. Veo una sociedad donde la picaresca es la norma, la convención la forma, y la pobreza sólo adorna. Veo una sociedad en blanco y negro, donde Franco estaba en cada casa y la condición humana en cada esqueleto. Veo una sociedad tan lejana en forma que me hace preguntarme si somos tan lejanos en el fondo.

Y no tengo respuesta. Supongo que soy optimista. Todo lo optimista que no son Berlanga ni Azcona. A cambio de pesimismo, ellos ofrecen risas. Muchas risas. Pocas películas son capaces de derrochar humor, de lograr que un chiste se encadene con otro chiste, que haya gags que queden tapados por la risa del anterior, que todo el metraje esté acompañado de carcajadas. Quizá sea la película española con mejores diálogos de la historia, desde luego es la más representativa de la sociedad del franquismo, quizá sea para siempre la película más representativa de nuestro humor.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El verdugo.
2. Calabuch
3. Los jueves, milagro
4. Vivan los novios
5. Todos a la cárcel

martes, mayo 05, 2009

CONTROL (Anton Corbijn): 7

El biopic musical es un subgénero en sí mismo. Y como todo subgénero, está sujeto a unas reglas muy escritas.

Ha de tratar al cantante con comprensión, con veneración, pero mostrando las consecuencias de sus actos. Ha de mostrarle en mil y un conciertos gozando de su arte. Ha de ofrecer todos los eventos biográficos de su vida.

Control es mejor biopic de Ian Curtis cuanto más se aleja de estas reglas. Si hubiera seguido las enseñanzas del propio creador de Joy Division hubiera buscado la tristeza poética en sus formas y en su ente, y no en sus acontecimientos.

Por ello, lo mejor de la peli está cuando no se plantea narrar su vida, sino simplemente ofrecerla. Hay verdadera vida en su prólogo cuando conoces y predices a Ian Curtis en un solo plano, en una sola calada, en una sola mirada. Ese plano, esa calada, esa mirada basta para saber todo lo que viene después. La autotortura, la culpa, la ansiedad por ser normal cuando es imposible que lo sea ya está tratada, ya está justificada, no hace falta ahondar en ella. Y a veces, Corbijn trata de hacerlo. Y trata de hacerlo recurriendo a los acontecimientos: a su boda, al nacimiento de su hijo, a su infidelidad, a su enfermedad.

No era necesario. Lo que importa es lo que sale de su boca, esa poesía maldita que te envuelve y te hace más bella la tristeza, más poderosa la fealdad, más inteligible el mundo interior en el que habita. Esos momentos los logra de dos formas: una es muy clara, y no es mérito suyo: son sus canciones, simplemente sublimes. La segunda sí es mérito del director: son sus actores. El trabajo de Samantha Morton es extraordinario, sincero, profundo, verdadero.

La actuación de Sam Riley es otra cosa. Es otro nivel. No es actuación, es asunción. No es personaje, es personalidad. No es recreación, es creación. Su interpretación tiene tal carisma, tal fuerza, tal verdad que ya desde la primera escena, lo comprendes, lo veneras, conoces todas las consecuencias de sus actos. No necesitas saber nada más de él porque todo está en su mirada, en sus silencios, en sus actos siempre a contracorriente de un tipo que simplemente quería ser corriente.

miércoles, abril 29, 2009

Cine Forum: MEMENTO (Christopher Nolan)


Memento: Detenerse a discurrir con particular atención y estudio lo que le importa. ¿Qué estudiar? ¿Qué nos importa? ¿Qué recordamos de lo estudiado? ¿Qué recordamos de lo que nos importaba?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

El maestro inglés Christopher Nolan se mete en compañía de su hermano Michael en la mente de un hombre que se plantea todas las preguntas de la filosofía. Y lo hace a ritmo de thriller endiablado. A ritmo del que trata de saber por qué está aquí con la desesperación de no saber adónde va. Al ritmo del hombre moderno. Al ritmo del hombre de siempre.

Y en un golpe de efecto que es todo menos efectismo, ese ritmo es un un ritmo inverso, anticronológico, una lucha por volver a los orígenes, por encontrarnos en nuestra esencia. Por obviar lo que no es cierto. Por obviar lo que no es instinto. Por alejar el aprendizaje y quedarnos con lo que realmente somos y seremos.

De todo eso va ese momumento que es Memento. De cómo tratar de volver a construirnos sabiendo que en el camino, asumiremos mil certezas que impedirán el objetivo. De todas las mentiras que nos generamos para afrontar la vida con certeza. De todas las asunciones que realizamos para volver a creer que somos un ente completo, algo en lo que poder (auto)confiar.

Y si este argumento, en manos de un filósofo hubiera sido carne de pedantería, y en manos de un "autor" en carne de aburrimiento, Nolan logra que Memento no sea más que cine negro, intriga acelerada que te ata a la butaca y te sobresalta el corazón, que te sobrecoge el alma y te aturde el cerebro, que te deja sin respuestas y te plantea más preguntas de las que te ves capaz de asumir.

Pero sin embargo, al terminar, al no ser capaz de unir los hilos, el espectador se da cuenta de que no hay por qué unir los hilos. Que la certeza está en la ausencia de certezas, que la inteligencia está en hacerse preguntas con la seguridad del que no encontrará la mejor respuesta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Insomnia
2. The prestige

martes, abril 14, 2009

Cine Forum: EL BUSCAVIDAS (Robert Rossen)

Ayer pudimos ver un auténtico clásico del cine, del cine comercial, del cine de siempre: El Buscavidas.
Una muestra de cómo poder traspasar la barrera del tiempo, la barrera del color, la barrera de los modelos de vida. Y para hacerlo, sólo hay una receta: hacer algo universal, hacer una película con una historia tan trabajada que valga para cualquier momento, para cualquier evolución tecnológica o social.
Porque El Buscavidas representa lo mejor del cine clásico, del cine de los 40 y 50. Representa el cine literario, ese cine pensado por los mejores escritores de la época, y que todavía hoy nos sigue anonadando con sus conflictos con cien caras, con sus personajes con mil aristas, con sus argumentos con un millón de posibilidades.
Son guiones de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real. Donde las preguntas no son obvias y respuestas nunca son replicables. Donde las situaciones requieren análisis y sus consecuencias no son necesariamente optimistas. Son historias de aprendizaje vital, pero de aprendizaje real.
Son guiones como los que ya nunca se hacen. Son películas para siempre.

OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. El político

miércoles, abril 01, 2009

Cine Forum: AL FINAL DE LA ESCAPADA (Jean-Luc Godard)


Robert de Niro apuntando con su pistola a su imagen en el espejo. Woody Allen saltando de plano en plano en Manhattan sin cambiar el encuadre. Al Pacino queriendo dormir al final de Insomnio. Son tantos los homenajes, las repeticiones, las imitaciones que genera esta película que no iríamos demasiado lejos si decimos que Godard reinventó el cine. Si en Francia se creó, en Francia se volvió a crear 60 años después.

Y quedaron fuera las imposturas, pero mantuvo el glamour. Y quedó fuera la sintaxis de la novela, pero mantuvo su drama. Y quedaron fuera las reglas, pero mantuvo su magia.

A bout de souffle es eso pero también es mucho más. Es rotura de normas pero para generar libertad. Es innovación pero para aportar a la historia. Es avance pero para hacer sentir la historia. A bout de souffle es todo eso y es mucho más.

Porque sobre todo lo que es es encantadora. Quizá ninguna película tenga tanto encanto como ésta. Quizá ninguna película transmite tanta libertad, tanto gusto por rodar, tanto verdadero glamour, tanta pasión que se escapa por los poros, tanta belleza visual.

Tiene tal magnetismo que cualquier análisis lo obvia. Sí, sus innovaciones la hacen más importante que ninguna, la hacen más imitable que ninguna. Pero nada de lo que hagan conseguirá captar lo que Godard captó: la esencia de la vida, el afán por la libertad, la lucha individual frente a los rígidos esquemas colectivos. Eso no está en sus innovaciones, está en la pantalla. Y hoy, como siempre y como nunca, llega al espectador para aturdirle, para sorprenderlo, para hacerle sentir que por un momento puede ser un pájaro que vuela.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Band aparte
2. Vivir su vida

lunes, marzo 30, 2009

LA CLASE (Laurent Cantet): 8


Hay dos tipos de películas: películas que te hacen mejor la vida y películas que te hacen mejor persona. La clase es de las segundas. Aunque a ratos es también de las primeras.
Es de las primeras porque pocas películas te acercan a ver un mundo que conocemos pero que en el fondo desconocemos, que sabemos que existe pero no cómo funciona, que imaginamos su complejidad pero que no reconocemos a quien la afronta. Y es que La clase nos mete en un mundo nuevo, el de las escuelas llenas de inmigrantes. Y no es un mundo ajeno, es nuestro mundo.
Y nos permite ver esa vida a través de una rendija. Nos ofrece sus aristas y sus recompensas, sus luchas cotidianas y sus pequeños triunfos, sus fracasos y sus incomprensiones.
Y lo hace entre sus muros. Cantet es tan fiel a sí mismo que no sale nunca de ellos. No trata de buscar explicaciones psicológicas al comportamiento de sus personajes, simplemente los muestra tal y como son. Las explicaciones las debe dar al espectador. Él simplemente lanza preguntas, algunas de ellas tan fuertes como si la democracia es el mejor sistema, como si el Estado del Bienestar no ha podido llegar a su punto sin retorno.
La clase te ofrece eso y no te ofrece otra cosa. No todo el rato te entretiene, pero sí todo el rato te hace saber más, sentirte peor para sentirte mejor. La clase no es Recursos Humanos, no es su mejor película, pero sí es la clase de película que permite ver que detrás de sus imágenes hay un autor que, pese a su compromiso con el mundo, nunca hará trampas.






sábado, marzo 14, 2009

GRAN TORINO (Clint Eastwood): 7


Hoy ya nadie duda de que Eastwood es uno de los más grandes. Desde que nadie duda, desde Sin perdón, pero sobre todo desde la gloria de Oscars de Mystic River y Million Dollar Baby, a cualquier cosa que hace se le trata de poner el adjetivo de obra maestra. Y no todas lo son.

En todas guarda sus constantes. Personajes muy cuidados, narración permanente, emoción contenida y aprendizaje vital. Son cuatro constantes permanentes en el cine clásico, que en su voz y en su autoría permiten a veces alcanzar la maestría y otras, ser simplemente buenas películas, con un un importante punto de previsibilidad.

Es el caso de Gran Torino. Porque ahí están las virtudes y los defectos de Gran Torino. En la necesidad de respetar sus constantes, en la necesidad de tener un aprendizaje que libere al anciano y al chinito, en la necesidad de descubrirse, abrirse y crecer. Esa necesidad hace que esperes cada cambio de giro con la certeza del que ha rebobinado para volver a ver. Esa necesidad hace que a veces sus mensajes se vuelvan obvios, sus situaciones esquemáticas y sus actuaciones y emociones menos contenidas de lo que hubiera buscado.

Y esa necesidad es lo que hace que su desenlace sea demasiado didáctico, claro. La victoria de unos sobre los otros es tan elemental e innecesaria, que el último plano se revela forzado, cortable en montaje.

Por el camino ha pasado Eastwood, ha pasado un autor de cine clásico. Con sus virtudes y sus defectos. Se trata de un autor, pero no siempre un maestro.

viernes, marzo 13, 2009

Cine Forum: DOS EN LA CARRETERA (Stanley Donen)


Pocas veces uno tiene la oportunidad de ver dos pelis en una. No, dos pelis cualquiera, dos pelis opuestas, dos pelis que representan modelos antagónicos, referentes culturales radicalmente distintos. Dos en la carretera da esa oportunidad. Y nadie la debe perder. Nosotros ayer no la perdimos.

1967. El cine clásico estaba a punto de morir. El cine de autor estaba a punto de nacer. Ahí aparece Dos en la carretera, a caballo entre uno y otro, pero montado en los dos. Sí, porque Stanley Donen no se queda en las medias tintas, opta por los dos de manera radical.

Del cine clásico, toma el conflicto claro, el entretenimiento, el humor físico, el gusto por la estructura precisa, el protagonismo claro de una pareja, los actores carismáticos, la coreografía, el diálogo indirecto, la dirección artística, el glamour que proporciona posteridad.

Esto ya hubiera bastado para configurar una obra maestra, para hacer un Sabrina o un Vacaciones en Roma. Pero no bastaba para hacer una obra diferencial, majestuosa, mítica, única. Necesitaba otra cosa. Unirse a la Nouvelle Vague, a la profundidad y a la radicalidad en la apuesta, a la dureza de no tomarse las cosas nada a la ligera, a la perdurabilidad.

Y del cine de autor, tomó la fuerza, la bestialidad de su pesimismo, el silencio brutal que genera cada frase repetida como una puñalada, la apuesta por un solo tema al que explotar hasta hacer que él explote.

La suma de ambas dio la mejor película de matrimonios de la historia. Una película que en sí misma es una lección tan brillante que uno no la quiere aprender. Aunque una vez que la aprende, aprende a quererla, a valorarla.

Yo ayer la vi por tercera vez. Pronto habrá una cuarta.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Cantando bajo la lluvia.
2. Charada

lunes, febrero 16, 2009

Cine Forum: LOS TRES DÍAS DEL CÓNDOR (Sidney Pollack)


El cine de acción es convenientemente eliminado de cualquier lista de buenas películas. Si la comedia es generalmente apartada, la acción es directamente no considerado. Filmes como Chacal, Misión imposible o El Mito de Bourne no es que no aparezcan por los festivales, es que ni siquiera reciben una mínima nominación no técnica al Oscar.

Por eso quisimos apostar por Los tres días del Cóndor. Para demostrar que no importa el género, el cine es siempre un vehículo para hablar de las cosas serias.

La obra de Pollack lo hace. Habla de conspiraciones y de marionetas. Habla de política e individuos. Habla del filo y del abismo. Y lo hace al más puro estilo Pollack, al más puro estilo Redford. No hay lugar para la grandilocuencia, no hay lugar para los golpes de efecto. Todo es académico, todo es necesario, todo es narración.

Quizá de ahí nacen sus defectos y nacen sus virtudes. Al ser todo narración, al final quedan personajes y trama, trama y personajes, pero quizá falten detalles. Lo que no falta es sentimiento. Si algo logra Los tres días del Cóndor es captar el estado de una nación. Hacer entretenimiento reflejando sociología. Cine de ficción que refleja la realidad.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. Tal como éramos.
2. Memorias de África
3. Tootsie
4. La intérprete

viernes, enero 30, 2009

Cine Forum: CHINATOWN (Roman Polanski)

Chinatown no es un barrio, es un estado de la mente. El estado de la mente al que vuelves sabiendo que no debes volver. El lugar de los errores, el lugar en el que te pierdes, al lugar al que tiendes.
Towne, Evans y Polanski construyen una película acerca de ese estado de la mente. Pero en ella no hay lugar para los discursos, no hay sitio para la filosofía, no hay momento para el mensaje.
Todo en ella es narración. Narración apasionada, apasionante. Historias de cine negro que se mezclan y se alimentan. Los conflictos de siempre explicados como nunca. Dramas brutales contados como si fueran banales.
El modélico guión de Robert Towne te lleva en una barca en la que, como Jack Nicholson en Chinatown, siempre estás perdido. Siempre vas 5 minutos por detrás de la trama. Siempre hay algo que se te escapa. Algo que no logras asir ni conectar y que crees que te va a dejar atrás. Y sin embargo, a los 5 minutos eso ya lo has conectado. Pero hay otro cabo suelto que tomar.
Así construye una trama, donde nada queda al azar. Donde todo tiene lógica y nada tiene explicación. Una trama en la que el espectador participa del juego sin saberse más reglas que las del cine clásico. Una trama que no sabes dónde va a llevarte. Hasta que como Jack Gittes llegas a Chinatown y te encuentras que estás perdido. Que has llegado al estado de la mente al que tiendes. Al estado de la mente del que no puedes salir.
OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
1. La semilla del diablo
2. La muerte y la doncella
3. Lunas de hiel
4. Repulsión
5. Cul-de-sac

viernes, enero 09, 2009

Las 5 mejores escenas del año

Algunas ya he tenido que citarlas antes. En un año de cine regular, puede haber grandes momentos. No son tantos los memorables. Pero existen, pero son:
  • Sin lugar, a dudas el mejor momento del año es en 4 meses, 3 semanas y 2 días. La crudeza, verdad, fuerza del conflicto entre Anamaria Marinca y Vlad Ivanov es tal que no se va al día siguiente de la cabeza. No se va una semana después. No se va al acabar el año. Sé que no se va a ir nunca. Los 20 minutos en tiempo real grabados por Christian Mungiu son tal prodigio de guión, dirección e interpretación que serán estudiados por estudiantes que todavía no han nacido. Desde aquí, un brindis en romanó por este dios muerto.
  • Los actores no son autores. Pero hay escenas en las que devienen en ello. Sólo los grandes lo consiguen. Javier Bardem hoy en día es el más grande. No conozco a nadie que vaya a una gasolinera igual que antes de ver No es país para viejos. Puede ser culpa de los Coen. Puede ser culpa de Cormac McCarthy. Es seguro de culpa de Bardem.
    Mamma mia. El ganador se lo lleva todo. Pero el espectador también. Cuando en una peli de arte y ensayo, te encuentras con un prodigio, lo agradeces, lo celebras, lo vives. Cuando en una peli en la que no esperas nada, te encuentras con una escena como la vemos abajo, con una imperfecta Streep más perfecta que nunca, con una música simple que penetra en lo profundo de tu más corazón, con energía cinética en cada fotograma, sabes que el viaje ha merecido la pena, sabes que el sueño ha vuelto ser real, sabes que el eterno poder de evocación del cine se ha quedado en tu cerebro.


  • Antes que el diablo sepa que has muerto. La heroína es un peligro, es un mito y es una obsesión. Nadie que haya visto a Phillippe Seymour Hoffman metiéndose en el apartamento más peligroso, mítico y obsesivo del mundo puede olvidarlo. Yo, desde luego, no. La atmósfera, la androginia del camello, el gordo en el que se refleja. Todo lleva a que sentir lo mismo que con la heroína. Esa escena se vuelve un peligro, un mito, una obsesión.
  • Arma fatal. La parodia es un género devastado por los intelectuales. Esos intelectuales que olvidan que la risa es el orgasmo de la inteligencia. El comienzo de la escena de acción de Arma fatal es uno de los momentos más descomunalmente divertidos que recuerdo. Es tan increíblemente divertido que resulta complicado reírse de todos los chistes. Por eso, nada mejor que revivirlo:
    http://www.youtube.com/watch?v=RRaYzHwxd8k
    Peor, pero disponible en esta misma página es la que abajo veis.
  • MAMMA MIA (Phyllida LLoyd): 7,5

    Nada de lo que diga tiene a partir de ahora ningún valor. Estoy encerrado en un tren. Estoy en la bella localidad de Calatayud. La nieve me rodea y llevo una hora sin avanzar. Estoy con una cerveza y dos copas, tomando la tercera. Estoy feliz.
    Acabo de ver Mamma mia. Acabo de llorar, acabo de carcajearme, acabo de reír, acabo de bailar con la imaginación, acabo de martillear el suelo con mis pies. Acabo de volver a disfrutar del noble arte de dibujarte una sonrisa en el rostro y no arrancárterla hasta el icono de copyright.
    Sé que no pasará a la historia. Sé que en un rato me habré olvidado de ella. Sé que no será analizado por analistas sesudos. Sé que yo no debiera analizar en este blog. Sé que mi esnobismo la condenó a mi ostracismo en taquilla. Sé que mis pies, mi estómago, mi mandíbula, mis cuerdas vocales la han gozado como pocas.
    Nada de lo que estoy diciendo tiene ningún valor. El único valor está en lo que he vivido. Y lo que he vivido no es reflexión, es evocación. No es realidad, es sueño. No es análisis, es experiencia. No es vida, es magia.
    La magia no la genera una sublime Meryl Streep. La magia tampoco la genera un montaje superlativo. La magia ni siquiera la genera la misteriosa complicidad de la música de Abba. La magia la genera una coherencia entre forma y fondo tan profunda que hace que las letras adquieran vida, que los sueños se vuelvan tangibles, que la culebronesca trama adquiera ironía, que la risa tornre felicidad y los pies se vuelvan alas.
    La magia es vida. Y películas como Mamma mia no volverán a ser mencionadas en mi blog, pero ayudan a hacer un mundo mejor. Ayudan a que tengamos más vida.
    Podría seguir explicando la magia, pero nada hay como darle al Play. Puede que el esnobismo haga que el ganador se lo lleve todo. Puede que el perdedor se quede sin nada. Pero ¿qué más da perder cuando has disfrutado del partido?

    miércoles, diciembre 31, 2008

    FELIZ AÑO

    A todos los tarados que pobláis este blog, os deseo un año lleno de momentos de cine, de magia y vida.

    LAS 5 MEJORES DEL AÑO


    El año acaba. Y para ser tan poco original como suelo ser, y sobre todo para cumplir con el requerimiento de las Termópilas, haré mi lista con lo mejor del año.
    No ha sido un gran año de cine. Apenas diez o doce grandes momentos, apenas un par de obras maestras. No han estrenado Tarantino o Lynch, no han estrenado Winterbottom o León de Aranoa. De los verdaderamente grandes que sí estrenaron, algunos se hundieron y por dos veces -Allen-, otros se repitieron -Haneke- y otros sólo rozaron la gloria -Kim ki Duk o De Palma-. Para los que luchan por serlo, tampoco ha sido un gran año. Unos confirmaron que no son grandes -Wong Kar Wai-, otros quisieron dejar de ser autores y en el camino alcanzaron la siempre odiada corrección -De la Iglesia- y fueron muy pocos los que dejaron huella, los que serán revisados en 2009 y en 2059.
    Vamos, que suena a patética nostalgia de amante del cine clásico, pero 2008 ha sido de esos años en los que cualquiera tiempo pasado fue mejor. Sólo cinco pelis se han salvado de ello. He aquí las que han generado un mundo mejor:
    1. Antes que el diablo sepa que has muerto. O cómo a los 80 se puede deleitar con una obra clásica, profunda, narrada a un ritmo lento que genera una tensión sin límite, con una estructura que se parte en mil pedazos, con unas imágenes que penetran en tu tristeza, con unos actores que llegan al cielo. Lumet logra la misma gloria que en 1959. Lumet será visto en 2059.
    2. 4 meses, 3 semanas y 2 días. El aborto para Ceaucescu o el terror circunscrito a la realidad. Los 20 minutos de plano fijo y tiempo real de la escena cumbre de esta peli son sin ninguna duda el momento más grande de cine de los últimos años. Sólo por ese logro de Christian Mungiu merece la pena haberse tragado más de 100 pelis este año.
    3. Quemar después de leer. La comedia de los Coen es lo más desternillante que se ha dado recientemente junto a la parodia inglesa Arma fatal. Sus 85 minutos son un prodigio de construcción e ironía, de trama de thriller y carcajadas de comedia. Es tal su sobredosis de talento en esta peli que uno se pregunta qué coño hacen los espectadores en otras salas.
    4. Sólo quiero caminar. O cómo la imperfección puede ser vencida por la verdad. Porque es verdad que su trama tiene agujeros, pero da igual. Tienen tanta fuerza sus conflictos, hay tanta brillantez en sus actrices y tanta pasión oculta en la historia de amor que todo lo técnico da igual. Se mete por los poros y te hace llorar de una manera inolvidable, te conecta para siempre a su mundo, se hace tuyo, se hace nuestro.
    5. Parque Vía. Probablemente sea la mejor de todas, pero de momento sólo se ha estrenado en festivales, ha arrasado en todos los festivales. Hay más verdad en esta peli que en todo el resto del cine estrenado. Hay más emoción y equidistancia en esta peli que en todo lo que quede por ver. Pero sobre todo, hay un personaje que es la persona a la que más querréis en vuestra vida cinematográfica. Se llama Beto y ha salido de la realidad para meterse en la ficción. Meteros en su ficción, meteros en su realidad.

    martes, diciembre 30, 2008

    Cine Forum: LAS INVASIONES BÁRBARAS


    La lucha de clases es un invento moderno. Hubo muchos siglos en que los que no eran nobles ni siquiera tenían el privilegio de luchar contra sus amos. Contra los únicos que podían luchar era contra sus padres.

    De eso habla Las invasiones bárbaras. De un mundo que se extingue a manos de unos invasores. Ese mundo es el último reducto de la generación del 68. Ese mundo es el del amor y de la revolución, el de la dictadura de la libertad y el gobierno de la irresponsabilidad. El resultado de ese mundo nos lo muestra y es el estado del bienestar y el que protege a los errados, el de los sindicatos inamovibles y el de la burocracia, el de los niños mimados y el del fracaso del sistema educativo. Ese mundo es el que una vez son mayores, cae a manos de sus hijos. Y sus hijos, cómo no, proponen uno radicalmente distinto.

    Visto hoy, cuatro años después del estreno, ese mundo que proponían sus hijos también se extingue. El sistema se autodestruye y todavía no ha dado tiempo a que los hijos de los hijos propongan uno nuevo.

    De todo esto habla Las invasiones bárbaras. Habla de gente que ha luchado por ser feliz y que lo ha dado todo por ello. Habla de gente que ha disfrutado en el proceso pero que a las puertas de la muerte, se encuentra con que no sabe qué ha dejado. Que no ha dejado más que un mundo en el que no cree, que es un mundo ajeno, que es el mundo de sus hijos, y que ni siquiera empieza a ser ese.

    Habla de gente insatisfecha. Habla de gente que no acaba de comprender y no acaba de comprenderse. Pero habla de gente que ama, habla de gente que se ama riéndose y enseñando, disfrutando y haciendo disfrutar, entregando y no siempre entregándose. Habla de nuestro mundo.

    Las invasiones bárbaras habla del legado y habla de la única respuesta que podemos dar ante la lucha de generaciones: la comprensión de éstos, el apoyo a sus decisiones, la apuesta incondicional por un nuevo mundo.
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. El declive del imperio americano

    jueves, diciembre 18, 2008

    Cine Forum: HOY EMPIEZA TODO (Bertrand Tavernier)


    ¿El arte puede cambiar el mundo?

    La historia ha demostrado que sí. Adam Smith y Karl Marx no eran políticos, eran ensayistas. Solzhenitsyn y Salvador de Madariaga no eran pensadores, eran novelistas. Tavernier es cineasta.

    Y desde su cine, combate. Combate apelando al corazón y apelando a la cabeza. Apela a las emociones, haciendo que todos creamos en ese profesor, maltratado por su padre, incapaz de devenir figura paterna con su hijastro, acojonado por tener que educar a alguien con su propia sangre. Apela a las emociones, ofreciéndonos el retrato real de una comunidad a la que la depresión niega a los niños su derecho: el futuro.

    Y desde ahí apela a la cabeza. Nos enseña las causas y las consecuencias. Nos enseña la vida en un jardín de infancia y las actividades de los preadolescentes. Nos muestra la vida de los profesores y la de sus padres. Nos da los datos del paro y el afán de los políticos.

    Y nos plantea tantas preguntas a las que no da respuesta,que lo que en el fondo hace es obligarnos a que nosotros pensemos las respuestas. A que nos volvamos por un momento políticos y encontremos la vía que permita una solución a tantos interrogantes.

    ¿Cuánto puede influir tu entorno social/familiar en tu educación?

    ¿Qué papel tiene el Estado versus la libertad individual de la familia en garantizar un futuro al mayor activo potencial de un país?

    ¿Qué puede hacer cada uno por cambiarlo?

    ¿Cuánto autodaño puede uno aguantar por tratar de revertir la situación?

    Y él no las resuelve. Pero sólo planteándolas, apelando a nuestro corazón, a nuestra sonrisa y a nuestra lágrima, apelando a nuestro cerebro, a nuestra conciencia y a nuestro bienestar, logra empezar a cambiar el mundo.

    Tavernier logró que el Gobierno francés pusiera una venda en la herida. Se incrementó notablemente el presupuesto de asistentes sociales y de enfermeros. Logró que fuera mejor y mayor la asistencia a cada niño.

    ¿El arte puede cambiar el mundo?
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. Ley 627
    2. Capitán Conan
    3. Salvoconducto

    martes, diciembre 16, 2008

    BUSCANDO UN BESO A MEDIANOCHE (Alex Holridge):7,5


    Dentro del cine indie, hay dos tipos de películas: las de freaks a los que se trata de humanizar y las de tipos corrientes con los que es imposible no empatizar. Buscando un beso a medianoche es de éstas últimas.

    Asumiendo unos chistes del primer Kevin Smith con una trama y un estilo del mejor Richard Linklater, Holridge construye una historia hecha para conectar automáticamente con cualquier espectador. Lo hace bajo la forma de la comedia romántica. Y la edulcora lo justo. La hace ácida cuando es necesario. Y siempre consigue hacerla querible.

    Porque si la misión de la peli es ser simpática, lo consigue con creces. Si la misión es hacer reír, logra varias carcajadas. Si la misión es emocionar, alcanza varios momentos de emoción pura.

    Lo hace gracias a unos actores que parecen personas, parecen el vecino. Tanto los protagonistas como sobre todo el amigo del prota son tan creíbles como divertidos. Lo hace gracias a un guión en el que quizás caben demasiadas cosas y demasiado tiempo, pero que funciona gracias a la complicidad generada. Y lo hace pese a mil y un defectos que la hacen más querible.

    No se trata desde luego de una película perfecta, pero es de las pocas que recomendaría a cualquiera.

    martes, diciembre 02, 2008

    Cine fórum: Funny Games (Michael Haneke, 1997)


    Funny Games marca un antes y un después en el cine fórum. Marca un antes y un después en el cine de terror.
    Contra todos los tópicos, el cine de terror no cambia de forma radical con la aparición de El resplandor. Kubrick casi no cambia nada, sólo lo eleva a categoría de arte. Más o menos merecido, Kubrick no deja de contar con sustos, malos monstruosos y finales felices. Kubrick logra alcanzar el terror psicológico, pero no es capaz de abandonar los códigos del género. Tampoco creo que fuera su intención, pero el resultado es una película que genera tanto pánico como sensación de mentira, de cine.
    Haneke elige una vía distinta. En forma y en fondo. El fondo es lo que le hace elegir la forma. Su opción por el metacine no es sino una forma de hacer más creíble la realidad, de criticar la complicidad con la violencia que el cine genera. Y de ahí nacen todas sus opciones. Sus encuadres totalmente fijos con las amenazas fuera de plano, su riguroso uso del tiempo real contra el tiempo editado, su explotación del sonido como grado sumo en la generación de miedos, su digresión sobre qué es real y qué es ficción.
    Y esta forma que Haneke elige es la que sí cambia el cine de terror. Es la que hace que vía metacine, Scream, el Proyecto de la Bruja de Blair o REC existan. Es la que hace que Amenábar o El Orfanato recurran a la realidad para contar la ficción. Es la que hace que ya nunca seamos capaces de ver una peli violenta sin sentirnos cómodos con nosotros mismos.
    Porque todo en Haneke incomoda. Todo en él es coherente. Todo sorprende, todo apasiona, todo acojona. Acojona el mundo en el que vivimos. Apasiona que dentro de él encontremos espacio para el arte. Sorprende que nos sorprenda que alguien cambie la forma de hacer terror simplemente con dejar que la vida imite a la ficción, que la ficción se meta en la vida.
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. La pianista
    2. Caché
    3. El vídeo de Benny
    4. 71 fragmentos del azar

    martes, noviembre 25, 2008

    GOMORRA (Matteo Garrone): 7


    Gomorra siempre ha estado indisociado de Sodoma. Como Italia de la Camorra. Por eso sorprende que se haya podido hacer una película de la Camorra que no hable de Italia.

    La virtudes y defectos de la película de Garrone nacen de ahí, de su afán por contar una película que no sea sino un fiel reflejo de la vida de la Camorra. El problema es que ese fiel reflejo se queda en mera anécdota. Garrone no aprovecha el enorme potencial que da el cine para construir una reflexión sociológica sobre las consecuencias de todo eso. Y creo que ahí estaba la obra maestra que Gomorra no es.

    Es tan conocida la obra de la Mafia napolitana que sólo con mostrarla no basta para obtener buen cine. El buen cine puede nacer de muchas formas. Puede nacer de los pequeños conflictos que se hacen grandes, puede nacer de personajes con mil y una aristas que se desmienten a sí mismas, puede nacer de las imágenes poderosas y seductoras, puede nacer de la creación de un nuevo universo y puede nacer de la reflexión ulterior acerca del mundo que estamos viendo. Puede nacer de muchas formas. Camorra no explota casi ninguna de ellas.

    Quizá la única que aprovecha es la creación de un mundo nuevo. Casi nunca se había visto la Mafia con tan poco glamour, tan desposicionada del subconsciente colectivo. Ésa es la única obra de Garrone. Pero eso se cuenta en diez minutos. El resto de la película es la narración hiperrealista, pero no siempre interesante ni afilada, de las vidas de estos personajes a punto de irse a la deriva.

    Apenas consigue Garrone dos imágenes sugestivas. Apenas consigue golpes de efecto ni metáforas poderosas. Todo parece real pero no siempre logra ser cine. A los personajes les faltan matices y les sobra previsibilidad. A las historias les falta reflexión y les sobran tópicos.

    Lo que cuenta interesa porque la Camorra siempre interesa. Pero la oportunidad de haber hecho la película definitiva sobre la Camorra, sobre Italia, planea sobre una peli con más prestigio del que merece. Creo que el tiempo me dará la razón y en cinco años, nadie hablará de Gomorra. Nadie hablará de su Italia.

    miércoles, noviembre 05, 2008

    Cine Forum: WONDERLAND (Michael Winterbottom)


    Hace unos años me metí en una sala oscura y, como le sucede a todo espectador, no salí cambiado, ni siquiera reforzado en mis planteamientos previos, sólo encontré cómo éstos podían tener un trasvase a la pantalla. Cómo un director podía aunar narración clásica y avances del cine publicitario, humanismo y globalización, continuidad y eclecticismo, diferencia e integración.
    Se trataba de la película "Wonderland" y desde entonces no falto a mi cita semestral con Michael Winterbottom. Pocos creadores son capaces de tener una trayectoria tan coherente y tan diferente, de ser tan variados y tan similares, de abordar el riesgo sin perder el acierto. No importa el género, siempre le es fiel a sus códigos implícitos. Parte de ese respeto a las normas clásicas para introducir su amor por la humanidad, su querencia por personajes normales, su huida de las falsas torturas, su apuesta por el interés de la cotidianeidad. Es él quien mejor sabe crear magia de lo corriente, producir fascinación a partir de gente como tú y como yo.

    Y lo hace sin necesidad de caer en recursos de fácil identificación. Su voz en off nunca busca provocar empatía, sólo mezclar en pantalla realidades diferentes. Sin embargo, sus personajes sí provocan empatía. Y lo hacen sin necesidad de acertar. Es más, Winterbottom siempre encuentra la belleza en el error, su gusto por la normalidad contrasta con su amor por la diferencia: el ser humano alcanza su perfección sólo cuando asoma su imperfección. De ahí nacen sus radiantes, efímeras, emotivas historias de amor. De ahí nacen sus vibrantes, controlados conflictos. De ahí nace el arte de un pintor con una amplia paleta de colores que siempre dibujan la misma figura: el alma humana. Y lo hace sin retórica de divino, sin pesimismos de postal, sin más búsqueda de autoría que la que da la propia voz.
    OTRAS RECOMENDACIONES DEL AUTOR:
    1. El perdón.
    2. 9 canciones
    3. Código 46
    4. 24 hour party people
    5. Camino a Guantánamo
    6. A mighty heart
    7. Tristam Shandy
    8. In this world

    domingo, noviembre 02, 2008

    QUEMAR DESPUÉS DE LEER (Joel y Ethan Coen): 8,5


    Sorprende la escasa acogida de la última de los Coen. Aunque un Oscar los diferencie, para mí es mejor que "No es país para viejos".
    La diferencia no sólo tiene que ver con el humor. La diferencia tiene que ver con el desenlace. Lo que en su anterior obra era un intento forzado de profundidad que rompía el magnífico tono de acción anterior, aquí es un final circular, desternillante, conclusivo, potente. Refleja bien todo lo anterior.
    Los 85 minutos de "Quemar después de leer" son la comedia que los Coen nunca habían logrado hacer. Siempre que se habían puesto premeditadamente graciosos no lo habían logrado. Así, hay mucho más verdaderas risas en sus tragedias. Me descojono más en "Sangre fácil", en "Fargo" o en "El hombre que nunca estuvo allí" que en "O'Brother", "Arizona Baby" o incluso "El gran Lebowski".
    No es el caso de esta comedia. Su inicio me atrapa. Sus personajes logran lo que lograban los secuestradores de Fargo. Su estulticia es manifiesta, pero con la suficiente sabiduría, ambición y arrogancia para que te los creas y al mismo tiempo te rías.
    Eso lo consigue gracias a un perfecto diseño de personajes y a un sublime casting. Frances McDormand nunca debería abandonar su cine. Nadie como ella para hacernos reír. Pero no le van a la zaga Clooney, Pitt, Malkovich y Jenkins. Con todos te descojonas, a todos les sigues. Pero lo mejor es que aunque no pares de reírte, la trama es digna de sus mejores thrillers.
    Es tan potente que sólo su ironía le aleja de la lágrima para encontrar la risa. Por primera y casi única vez han logrado superar sus propios objetivos. Los Coen no buscaban gran cosa y por eso quizá lo han conseguido.

    SÓLO QUIERO CAMINAR (Agustín Díaz Yanes): 8,5


    Agustín Díaz Yanes es un valor seguro. No falla. Su cine tiene tanta fuerza que sólo te das cuenta de su hondura cuando acaba la película.
    Es lo que les ocurre a "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto" o a "Alatriste". Es tan capaz de meterte en un universo de intriga, conflictos crecientes y brutalidad sin límites que sólo cuando termina de das cuenta de que la desolación que invade sus imágenes, de la humanidad que desprenden sus personajes y de la lágrima que recorre tu alma.
    Su cine es de lo mejor que le ha pasado a España. Es capaz de devenir Scorsese y luego de parecer González Iñárritu. Y sin embargo, retratando México D.F. o haciéndolo con el siglo de oro, siempre nos habla de España, de su España de lucha de clases, de gente que levanta la cabeza para seguir caminando. Y recibir hostias y caer. Pero gente que se levanta porque el orgullo le puede más que la derrota.
    Sus personajes son adictos a ello. Son carne de derrota, pero como en los grandes, en la lucha se dignifican. Sus cuatro damas son el fiel reflejo de ello. Su dignidad está a prueba de traiciones. No importa que se traicionen a sí mismas por dinero. No importa que Gloria Duque siga a los cincuenta chupando pollas. No importa que Paloma llegue a tratos con la policía o el juez. No importa que Ana se aposte al sol que más calienta. O que Ariadna sea incapaz de transmitir cariño. Lo que importa es que están juntas y van a estarlo. Y que están en la lucha. Que no importa lo que consigan, siempre seguirán en la lucha.
    Díaz Yanes lo logra con un guión modélico. Uno de los mejores dialoguistas hace casi una película muda. Sus conflictos son tan poderosos que los silencios no hacen más que elevarlos. Sus actores son tan potentes que la palabra podría aminorarlos.
    Tano apuesta por sí mismo, apuesta sobre seguro. Sigue fiel a su discurso, sigue fiel a su forma, sigue fiel a su maestría. Es alguien que no falla. Cuando te has comido con pasión toda su trama, comienzan a aparecer unas lágrimas imparables por tus ojos. Es su cine, es su fuerza, es su hondura

    lunes, septiembre 22, 2008

    VICKY CRISTINA BARCELONA (Woody Allen): 7

    Woody Allen nunca se queda quieto. No sólo es que haga una película por año. Es que además en cada peli trata de probar algo nuevo. Unas veces lo prueba con saltos de cámara (Desmontando a Harry), otras te hace saltar al otro lado de la pantalla (La rosa púrpura de El Cairo) otras te mete un coro griego (Poderosa Afrodita) o uno postmortem (Scoop), otras trata de devenir Fellini (Recuerdos) y otras Bergman (Susurros y sombras). Esta vez ha decidido volverse Rohmer.

    Sí, porque cuando se inicia Vicky Cristina Barcelona, lo primero que sorprende en el maestro de los diálogos es la voz en off. No es un narrador típico de película de Hollywood, es un narrador robado directamente de los narradores de Eric Rohmer. Una voz que te cuenta literariamente cosas que no ves en pantalla y que dan mucha más información que la que la historia requiere. Esa figura tan poco cinematográfica se vuelve omnipresente, perenne. Quizás al principio parece que lastre la narración, pero cuando se vuelve hábito, llega a devenir estilo. Y como en Rohmer, eso le da fuerza, diferencia.

    También Bardem podría ser un personaje del genio de la Nouvelle Vague. Su Juan Antonio parece la versión masculina de La coleccionista. Su obstinación nada futil en ligarse a todo bicho viviente, en manos de otro le habría convertido en un bon vivant. Pero en las manos del rohmeriano Allen, se vuelve un personaje torturado por tratar de hacer felices a los demás. Todo eso lo consigue gracias a su forma de narrar, pero sobre todo gracias a un excelso Bardem, que huye de su dominio de la interpretación cómica para centrarse en seguir explorando su catarata de recursos. Una vez más, Bardem vuelve a demostrar que es el único actor vivo capaz de no imitarse a sí mismo, de tener un millón de gestos distintos. No hay en su Juan Antonio nada de ninguno de sus personajes anteriores. Todo es reinvención, todo es invención.

    Así, gracias a él, a Rohmer y a una Penélope Cruz en estado de gracia asistimos a una comedia que no lo es tanto, y a un drama que tampoco es tan profundo. Todo está a caballo entre lo ligero y lo profundo, entre lo emocional y lo anecdótico. Como casi siempre que obvia tener un claro alter ego, Allen no alcanza el esplendor de sus mejores obras. Pero sigue intentándolo. Y como el francés, lo intenta por caminos que le hacen parecer un viejo verde. Pero no le importa, él lo sigue intentando.

    Lo que sí que no cambia es su mirada. Su mirada es tan turística como la que hizo sobre Londres o la que hace sobre Nueva York, es la de un artista empeñado en pintar el mundo exterior del modo más bonito posible para que luego contraste con el mundo interior, la de alguien con la eterna insatisfacción del que busca sabiendo que la felicidad está en no encontrarlo. Es esa búsqueda la que hace que Allen nunca se quede quieto. La que nos asegura que el próximo año volverá a intentar algo distinto.

    lunes, septiembre 08, 2008

    EL TREN DE LAS 3:10 (James Mangold): 7,5


    Soy un paleto. Soy incapaz de ver un western.

    Cada vez que enciendo la tele y veo un paisaje agreste y un par de pistolas, cambio de canal. Nunca he podido. No sé qué es lo que me separa de ese universo, pero eso es lo que me ocurre.

    Pero desde que creo en un dios superior, lucho por cambiarlo. Mi adicción a Tarantino ha motivado que comience a revisar a Sergio Leone y con él, trate de familiarizarme con los terrenos que acabarán en John Ford.

    Por eso ayer di decidí coger el tren que me llevara a ver Monument Valley. Y a bordo de él, me encontré con que ya de inicio, me clavaba a la butaca. Su prólogo es tan poderoso, sus imágenes tienen tanta fuerza, su atmósfera es tan envolvente que sólo puedes dejarte llevar.

    En su tren hay paisajes agrestes y pares de pistolas. En su tren hay duelos sin duelo. En su tren hay todos los elementos del western de toda la vida, del western que me hace cambiar de canal. Pero aquí no cambio. Aquí me quedo. ¿Por qué?

    No lo sé. Supongo que porque sus confictos me los creo. Porque su acción es apasionante. Porque sus actores tienen carisma. Porque deseo saber cuál es el destino trágico de esta tragedia.

    Por todo ello, no cambio de canal. Por todo ello os aseguro que no cambiaréis de canal.

    UNA PALABRA TUYA (Ángeles González-Sinde): 6,5


    La suerte dormida mostró al mundo a una directora totalmente coherente con su condición de guionista artesana. A pesar de sumergirse habitualmente en la escritura de proyectos de encargo, en todas las obras de la hija de José María González-Sinde sobresale una búsqueda de la dignidad del ser humano y una creencia en lo grande de las cosas pequeñas.

    Y ésas son sus fortalezas y ésas sus debilidades. Cuando ha tomado un proyecto más ambicioso (Las razones de sus amigos), su naturaleza ha hecho que la ambición haya tocado tierra. Cuando ha colaborado con alguien genial (La buena estrella), ha logrado dar coherencia a la genialidad. Cuando ha tomado un proyecto pequeño, ha logrado que se haga grande, pero nunca muy grande.

    Una palabra tuya pertenece a este grupo. Su falta de ambición es su fuerza y es su agarradera, es su límite y es su defecto. Película hecha para encontrar empatía, la natural capacidad de Ángeles González-Sinde y Elvira Lindo para conectar con el mundo en que vivimos hace que no necesiten forzarla. Por eso sus personajes no necesitan actos heroicos ni generosidades de diseño. Les basta con ser reales. A ello ayuda una dirección y un montaje nada efectista. A ello quizá no ayudan tanto unas actrices que cumplen cuando podrían alcanzar el cielo.

    Y es que Una palabra tuya se queda un poco por debajo de su debut. La diferencia puede estar en la ambición y en el epílogo. Pero sobre todo está en el abismo que separa a Adriana Ozores de Malena Alterio, y a Pepe Soriano de Esperanza Pedreño. Quizá con dos actrices de mayor fuerza, la peli habría acabado de despegar, a convertir el humor en lágrimas, a superar las fronteras de la empatía y alcanzar las de la trascendencia.

    viernes, septiembre 05, 2008

    Las pelis de la cartelera

    -4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS: 8,5. Brutal y desasosegante conflicto sin pausa.
    -EL ABOGADO DEL TERROR: 6. Más didáctico que apasionante retrato de un ser apasionante.
    -ALIENTO: 7,5. Oda a la simetría y a los errores.
    -ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO: 9. Thriller tan preciso como apasionante y emotivo.
    -BLUEBERRY NIGHTS: 6,5. Sobrevalorado Wong Kar Wai.
    -BUSCANDO UN BESO A MEDIANOCHE: 7,5. Divertido, emotivo y empático.
    -CAOS CALMO: 7,5. Conmovedor y ambicioso melodrama.
    -CASUAL DAY: 6,5. Excelente humor sobre el trabajo que no llega hasta el fondo.
    -IL DIVO: 6,5. Ópera grandiosa pero que necesita demasiados datos.
    -ESTÓMAGO: 7. Graciosa, entretenida y aparentemente menor.
    -LA FAMILIA SAVAGES: 7. Aunque algo moroso, conmovedor y divertido drama.
    -FUNNY GAMES: 8. Remake magistral. Horror en estado puro.
    -GARAGE: 6,5. Retrato de alguien que no mira.
    -GENTE DE MALA CALIDAD: 6. Desternillante aunque desequilibrada.
    -LAS HORAS DEL VERANO: 6,5. Epidérmico drama familiar.
    -INDIANA JONES: 6,5. Si te dejas llevar y no piensas ni creces, muy entrenida.
    -EL NIDO VACÍO: 5. Premisa argumental tirada a la basura.
    -NO ES PAÍS PARA VIEJOS: 8. Gloriosa peli de acción con desenlace insatisfactorio.
    -QUEMAR DESPUÉS DE LEER: 8,5. La comedia que los Coen no habían conseguido hacer.
    -SÓLO QUIERO CAMINAR: 8,5. Apasionante thriller, tan negro como hondo.
    -UNA PALABRA TUYA: 6,5. Mejor comedia que drama, más risas que lágrimas.